Horarios tempraneros

En la guardería me han estropeado al nene. Sí. Antes de ir se despertaba tardísimo, tipo diez. Lo cual, a una madre trasnochadora, le venía de lujo. Es más, si se despertaba a las ocho porque quería un bibe o algo, se lo dabas y se volvía a sobar hasta las once y pico. Pero los buenos tiempos se han acabado. Desde que va a la guardería. Ahora el nene, los fines de semana, a las siete y media está en danza. Sin tener en consideración que la noche anterior tú te hayas quedado viendo una peli hasta las dos de la madrugada, o incluso salido por ahí.

Niño

Pero los horarios tremebundos van más allá. En la guardería le dan de comer al nene tipo doce de la mañana. ¡¡Doce de la mañana!! ¡¡Pero si yo a esas horas, en fin de semana, es cuando le doy de desayunar!! Perdón, cuando le daba. Y, claro, ahora te rompe el día. ¿Cuándo sales a dar una vuelta? ¿A las once? ¿De una hora? ¿O esperas a que coma y se levante de la siesta, y luego lo duchas y lo vistes, y después ya sales, pero son las seis de la tarde y ya es de noche?

¡¡Que me devuelvan mis horarios ya!!

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