Halloween

Un año más, aquí andamos, a vueltas con Halloween. Que si hay que celebrarlo, se celebra, y punto. Ahora, no sé la gente si se entera de que lo que hay que dar es miedo, no ternura. Disfrazan a sus criaturas como si fueran hadas y brujitos buenos. Menos mal que yo a El Cachorro le cojo y le casco un disfraz de ogro con una careta que ni la de “Scream”, porque qué poca seriedad el personal.

niño_disfraz

A todo esto, el nene, al que le deben de contar cuentos en el cole, como “Los tres cerditos” y “Caperucita” (porque está con la matraca de “qué dientes más grandes tienes” y “soparé y la casa bibaré”), cuando le he puesto la capucha de su disfraz de monstruo cadavérico terrible, con un aire a puerco maligno, coge y dice que va de Caperucita. Ay, madre.


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