Gritos de El Cachorro

No entiendo muy bien los tempos de El Cachorro. Está tan ancho y, de repente, se pone a berrear en clave de sol. Lo acunas. No hay forma. Y cuando el grito alcanza el nivel «rotura de tímpano», decido recurrir a la maniobra de distracción de enchufarlo a la teta mientras hago un bibe. Pues bien, me desabrocho y al tercer botón el tío cae en brazos de Morfeo, como si le hubieran dado un mamporro. ¿Pero cómo se puede cambiar tan rápido de estado anímico?

…Uy, esperad, que igual he cantado victoria muy pronto…


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