Grandes logros

Este no se pone el mundo por montera. Se pone la almohada.

Niño

Pero esto no tiene mérito. En cambio… A ver si os creéis que todo el mundo es capaz de ponerse un tenedor en la cabeza.

Niño

Aunque lo que sí tiene mérito es jugar con esto y no sacarse un ojo.

Niño

¿Que de dónde han salido estos objetos punzantes y por qué le dejo jugar con ellos? Pues resulta que la camarera del restaurante donde estamos le ha prometido que si se lo comía todo le traía algo y ese algo era esta especie de pincha olivas (bueno, a la postre, y con mi postre me he enterado -pues venía ahí ensartado-, ha resultado ser un motivo decorativo… y arma letal).

¿En qué momento esta camarera ha considerado que las espaditas eran un adecuadísimo regalo para un crío de dos años? Porque de mí, que soy la madre de la criatura, no se puede uno fiar. Es más fuerte mi gusto por agradar a todo el mundo, y he tenido que dejar que El Cachorro jugara con eso para hacer aprecio (y porque si se las intento quitar ¡igual me las clava en un ojo!).


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