Gatadas

Entro a la cocina y Don Bimbas se esconde detrás de la puerta y se tapa la cara, todo pillo. Resulta que ha cogido unas chuches sin permiso. Y tiene la boca llena.

¿Comer chuches a escondidas? Es algo que a El Cachorro, JA-MÁS se le hubiera ocurrido hacer. Es tipo yo. Yo tenía que hacerlo todo con permiso. Si no, NI DE COÑA. Así, vivía unas trifulcas de cuidado, porque soy muy de lucharlo todo, en vez de ser más lista y hacer las cosas a escondidas.

De El Cachorro me puedo fiar, pero Don Bimbas es un granuja de mucho cuidado.

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Voy al pasillo y sale a todo correr del cuarto de estudio. Veo el desaguisado en mi ordenador. Afortunadamente el destrozo no ha consistido más que en darle al intro sin parar. Aunque eso no lo sabía y podía haberle dado al delete y haber borrado todo el trabajo que estaba haciendo yo. El estropicio podía haber sido magnífico. Así que le casco una bronca de impresión. Broncas que no os creáis que me parezca que le hacen mucha mella… Pero me preocupa. Me preocupa que tenga que estar atenta con este bichejo, que está todo el rato pendiente de cómo hacer de las suyas.

… Y que se come mis chuches.


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