Exprimir el tiempo

Jamás en la vida hubiera pensado lo que me podía dar de sí el día antes de ser madre…

En mi época premadre, yo era capaz de pegarme tres días seguidos metida en casa, en pijama, viendo la tele o petardeando. El hecho de tener que hacer algo en el día, como poner una lavadora, ya me parecía la pera. Limonera. He sido capaz de pasar todo el día en horizontal, pensando en que tenía que hacer compra, y acabar haciéndola de noche in extremis bajando al supermercado, que para más inri estaba en mi mismo edificio, cinco minutos antes de que cerraran. Incluso pasárseme la hora y tener que hacerla al día siguiente (cinco minutos antes del cierre, claro). Después de todo el santo día sin hacer NA-DA.

Hoy he llevado a los niños al cole.

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En menos de una hora me he duchado, los he vestido, les he dado el desayuno con zumo natural y tostadas untadas con mantequilla y mermelada de higo, les he cepillado los dientes, el pelo, he hecho las tres camas, he desayunado yo y he salido pitando.

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He vuelto a casa, he terminado de recoger, he adelantado un trabajo con cartulinas para la guardería y he cogido el metro para ir a trabajar.

He trabajado.

He quedado con una amiga para ir a un sarao televisivo al que me invitaron ayer y al que dije que no iba a ir porque tenía mucho lío el viernes y cosas que preparar el jueves. Pero anda que no me gusta un festicholo a mí…

Pero entonces el día se me ha complicado y me he tenido que empeñar en que me cundiera más.

Mi vuelta a casa ha sido apoteósica. He llegado a las 19:15 h. Me he puesto a picar los ingredientes de una ensaladilla rusa. Hay que ver qué de tiempo lleva eso, madre del amor hermoso. He hecho mi legendaria mayonesa. He mezclado todo, untado pan en la salsa para foquear un poco y lo he guardado. Me comprometí a llevarla al trabajo mañana. Mañana es el día en el que me voy con los niños en coche a Pamplona. Así que además tengo que hacer la maleta con mis cosas y sus cosas. He sacado y elegido los conjuntos y he logrado hacer el grueso del equipaje, a falta de elegir el calzado y alguna otra cosa más. Cuando mi amiga me estaba informando de que se pintaba el ojo y salía de casa, a falta de media hora para estar a la hora acordada, las 21 h, en el lugar indicado, yo estaba todavía sin duchar.

Pues bien, ella al final me ha dicho que llegaba a las 21:15h y yo estaba a las 21:10 ya aparcada, duchada, vestida, pintada y estupendérrima.

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No sé ni cómo lo he hecho, si os digo la verdad.

¿Sé o no sé exprimir el día? En dos horas hacer una maleta para tres personas, una ensaladilla rusa con mayonesa casera, ducharme y pintarme y coger el coche para recorrer 12 km, no está mal, ¿no?

No obstante, sigo pensando en que 24 horas no son para nada suficientes…


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