Enemigos íntimos

A El Cachorro no le dejas hacer algo o le riñes, e informa a quien le quiera oír: “Mamá e malo”. Supongo que para que a esa persona no le coja desprevenida mi verdadera naturaleza. Él ya va avisando de su gran descubrimiento. Y luego me viene y me dice, así a modo informativo: “Tú no ere mi amigo”.

Claro que de vez en cuando le descoloco y entonces sí que soy superamiga. La mamá molona. Como hoy, que con la bici por la calle le he dicho que podía pasar por el charco. El pobre, me mira extrañado. “Hoy te dejo”, le animo. “¿Po qué me dejaz?”, quiere saber. Es que le pinchan y no le sale sangre. Y entonces le explico: “Porque están las ruedas manchadas de barro y así se limpian, y estamos lo suficientemente lejos de casa como para que dé tiempo a que se sequen antes de entrar”. Conforme, porque no hay como explicar las cosas como son a un niño, ha pasado con cuidado por el charco y ha dejado las ruedas niqueladas. Si es que es un primorrrrrrr, aunque de vez en cuando no quiera ser mi amigo.

También le gusto bastante cuando le dejo el gran ratazo jugando con el tipo de las pompas de jabón.

niño_jugando

A pesar de que acabe remojado como un pollo con este pelete invernal.

niño_jugando

Igual pierdo a un hijo de una pulmonía, pero sabré que morirá queriéndome mucho.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios