El sueño de los hombres (de la casa)

Dormirse Don Bimbas como acostumbra en medio de la comida (también es cierto que no tenemos el detalle de darle la comida a la hora en la que come en el cole) y aprovechar su padre la circunstancia para hacerle la puñeta.

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¿No nos despierta él dos y tres veces durante la noche? Pues hale, donde las dan…

Y ahí, con el ojo en blanco de Don Bimbas, El Señor de las Bestias y El Cachorro muertos de risa. Hasta a él (ya ni sé si sigue durmiendo y le llegan ecos desde la consciencia o se hace el dormido o es un acto reflejo) se le salta la risa. No, aquí no hay quien duerma, ni de día ni de noche ni de ná.

Pero generalmente, en esto de dormir, los hombres de la casa no pueden estar mejor compenetrados. Los dejo en el salón riéndose de unos vídeos que les enseña el Señor de las Bestias en el móvil, me pongo a descargar los últimos cuatro días en fotos (lo cual no es moco de pavo, pues deben ser 500 fotos que hay que clasificar), y cuando me asomo de nuevo están tal que así.

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¡Es que, a nada que me descuido, se ponen a roncar!

Qué facilidad, oye. Hasta en vertical. ¿Pues no me levanto por la mañana y me encuentro así a El Cachorro?

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En medio de la noche se ha ido a dormir al sofá con su padre, que tiene la costumbre de caer rendido al cuarto de hora de ver algo en la tele y luego no hay quien lo mueva. Y ha encontrado una muy buena manera de sostenerse.

Dormir encajonado, la nueva modalidad de sueño de mi casa.

Bueno, os dejo, que viendo esto me ha entrado un sueño feroz. Voy a ver si echo una cabezadita. Eso sí, ni sobre la mesa, ni sujetada, ni con nadie encima, ni debajo, ni en el suelo, ni con el culo en pompa, que todo eso es negociado de los hombres de la casa. Yo normal, en horizontal.


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