El embolao (Parte I)

Pues nada, que una vive muy tranquilita, a su ritmo y a sus cosas, y luego vienen otras a tocarles las narices y trastocarles sus mañanas en la cama y recontratrastocarles su vida. Os cuento: Mi vecina a la par que amiga, a la par par que madre de los mejores amigos de mi hijo, tuvo la genial idea de ofrecerse a las profes de sus peques (son mellizos y van a clases distintas) para ir un día al cole a hacer algo. Ese algo es, concretamente, globoflexia y pintacaras.

Hasta ahí bien. Me lo contó hace un par de semanas, y yo “aaanda, qué guay, pues nada, chica, seguro que los niños se divierten”. Ella ya me fue anunciando que no tenía ni idea de hacer figuras con los globos. “Pues anda que yo…”, me solidaricé (y dejé caer, por si las moscas): “En el cumple de la urba me pidió Laurita que le hiciera una figura y solo conseguí pinchar el globo. Un fiasco total”. Pero ella estaba muy animada: “Hija, ya ves, yo me apunto a todo, algo haré”. Y en eso quedó la cosa.

Yo solo le dediqué el pensamiento de hay que ver cómo colaboran y se apuntan a cosas las otras madres, qué participativas que son, y qué pancha soy yo, ya me vale, pero es que no sé hacer nada y mucho menos entretener a una piara de niños. Que ya he dicho mil veces que a mí los niños no me gustan.

En fin, que habiéndome olvidado de eso que me contó mi vecina y amiga, hace cinco días vino a recordármelo…: “Ay, maja, que el miércoles tengo que ir a lo de la globoflexia y a ver cómo hago, y, claro, como son dos clases, con CINCUENTA Y SEIS niños, uff”… Y ahí ya vi peligrar la placidez de mi existencia. Se la veía venir con el comentario. Sentí cómo crecía una valla imaginaria a mi alrededor que me acorralaba. Quise parar el tiempo pero no pude. Ya lo intenté con El Cachorro cuando era bebé, para que se quedara así para siempre, y lo hago a diario con Don Bimbas, y nada, no hay manera. Así que, acto seguido y como en cámara lenta, oí lo que auguraba que iba a oír, hasta fui capaz de ver e incluso de palpar con las manos cómo salía de su boca la fatídica frase: “¿M-e-e-e a-a-a-c-o-m-m-m-m-p-a-ñ-a-a-a-a-s-s-s-s?”

– ¡ARGH! – Exclamé – ¡Horror! ¡No me hagas esto!
– Aaaaaaay, vengaaaaa, ven conmiiiiigooo. Hija, me echas una manoooo. Va, porfaaaaa.

Y como me cae bien y además ella, aparte de ofrecerse para hacer estas actividades, también lo hace siempre para echarme una mano, y me la echa pero bien, le dije que bueeeeeeno, vaaaaale.

– Oye, ¿y la emoción que le entrará a El Cachorro, de verte ahí? – me suelta en un intento (infructuoso) de ilusionarme
– Sí, ¡pues como le entre la misma que la del día del desfile de carnaval! – por Dios, que ya os conté la indiferencia con la que me recibió, que casi le faltó escupirme en un ojo. (*Ver post del día 4: “Carnaval, carnaval”)

Leches, qué manía tiene el personal de enmarronarse y, ya de paso, pringar al de al lado. ¿¡Qué necesidad?! ¡Si yo hubiera querido me hubiese ofrecido! ¿¿Y lo hice?? ¡No! ¡Me cago en todo lo que se menea!

En fin, que mañana es el gran día y me temo que lo que van a aprender esos críos es el ridículo que pueden llegar a hacer algunas madres. Lo digo por mí. Ahora mismo estoy viendo tutoriales en Youtube de cómo se realizan una espada y una flor y un gorro con globos, aunque minuto y medio después ya se me ha olvidado. Me veo mañana con el móvil delante de la cara, consultando el tutorial de marras, explotando un globo detrás de otro. Eso, si consigo siquiera inflar alguno, porque a todo esto yo vivo a un bebé pegada que como se ponga a piar lo tengo que coger y enchufarle una teta, así que lo más probable es que esté de miranda. Pero que los globos explotarán, eso es lo único seguro que tengo. No ya porque un globo en manos de un niño no dura gran cosa, sino porque me ha dicho la artífice de la actividad que ha comprado los globos en un chino y que ya le ha dicho un vecino (experto en estas lides) que esos eran una caca y que se iban a explotar. Huelo el fracaso. Esos niños nos van a acabar tirando plastilina y tizas a la cabeza. Tiro al blanco de madres fraude, va a ser eso.

madre_niño

Espero no avergonzar mucho a mi pequeño. Mañana es el gran día…


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