El coche Pepo

Llevaba tiempo escuchándole hablar del coche “Pepo», y aun no siendo su costumbre, la de ponerle nombre a nada, pensé que era el apodo que le había adjudicado a su coche morado.

Me hacía gracia que hubiera elegido “Pepo”. Me parecía un nombre salao, pero no sabía de dónde había salido. Menos aún entendía por qué había sido justo ese coche el agraciado, qué tenía de especial para ser merecedor de un nombre. Y lo que sí se me escapaba del todo eran los cabreos de mi niño cuando yo le seguía la corriente y le preguntaba: “¿Quieres el coche Pepo?”. Se ponía MALO.

niño

Hoy el Señor de las Bestias ha dado con la clave: ¡EL COCHE PURPLE! ¡MORADO EN INGLÉS! ¡¡Y en efecto eso era!! ¡¡PEPO ES PURPLE!!

¡Por eso el peque se desesperaba cuando me oía preguntarle si quería a Pepo!

No salgo de mi asombro. Primero, por la pronunciación tan depurada de mi hijo. Y segundo, porque quien haya caído en lo que sucedía fuera su padre, que no tiene ni papa de inglés. Esto es un Expediente X en toda regla.


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