¿Dónde está Victoria?

Puse un aviso en Twitter:

madre 25 (1)

Parece que, menos a cuatro lechuguinos (creo que los llaman haters en Twitter), a la gente este asunto le ha conmovido.

Yo, no es que crea que alguien la vaya a encontrar, pero, yo qué sé, por si de repente ven a una paloma con excesivas confianzas, que sepan por qué puede ser…

El caso es que ya han pasado tres días y ni rastro. (Y os adelanto que, un año después, la tía – o el tío, no sabemos – se fue para siempre).

Don Bimbas y El Cachorro, de vez en cuando, me vienen con: “Echo de menos a pollo”… Jo, y yo.

Hoy un amigo de nuestro grupo de vecinos amigos me viene con estas:

madre 25 (2)

(No sé si os estáis fijando en que, la foto de perfil del grupo, es Victoria encima del respaldo de mi silla).

madre 25 (3)

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Imposible ir a por ella en este momento. Además, me habla de “esta mañana” y son las dos de la tarde. Creo en los milagros, pero no tan milagrosos.

Nunca sabré si se trataba de Victoria.

Pero yo me sorprendo muchas veces observando a las palomas del barrio. Y, cuando salgo a la terraza a tomar una copa de vino, la llamo a silbidos, por si está cerca y los reconoce…


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