Don Bimbas muestra su verdadera cara

Tanto “qué tierno es”, “qué tímido”, “qué bueno” y “qué bien se porta”, que yo ya pensaba que la loca era yo. Que no conocía a Don Bimbas.

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Pero, ¡ja!, voy hoy a llevarlo al cole y me dice su profesora: “Va soltando su carácter”. “Ah, ¿sí?”, replico, con cierta sorna. “Sobre todo en el comedor, me lo dicen”. Y ahí es cuando me sale el ramalazo de madre: “¿Qué os dije? Avisaditas estabais”. Porque cuando una es madre, ejerce con quien sea. El ya-te-lo-dije supone una gran satisfacción.

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Querían hacerme creer que no conocía a mi hijo, que ellas eran capaces de domarlo mejor que yo, que yo era una mala madre… ¡pues hale! Ha tardado en manifestarse, pero por fin ha salido a la luz el peculiar carácter de mi pequeño, y yo ya no me he sentido tan incomprendida.

Es que, de verdad, era descorazonador que, en la tutoría, o a la hora de dejar al crío en el cole, yo hablara de una persona y su profesora me hablara de otra, y las dos refiriéndonos al mismo ser humano. Y esa cara que me ponían de… “pues, hija, no tienes ni idea de cómo es tu hijo de obediente y sumiso, me estás dando una imagen horrible de él que no corresponde con la realidad”. Ea, pues Don Bimbas ya está mostrando lo fierecilla que puede llegar a ser.

Ya lo decía yo… ¡a este lo que le falta es coger confianza!

Ahora, ojito con venirse arriba de ahora en adelante y poner a caldo a mi príncipe…

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… porque no puede ser más tierno. ¡Me lo van a decir a mí, que soy su madre!


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