DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 60. La relaxina hace de las suyas

Pues nada, que me ha debido de parecer que la recta final de mi embarazo estaba siendo sosa, y para terminar de darle un poquito de emoción me he retorcido el pie provocándome un esguince…

niño

De la manera más absurda: andando. Por lo visto el tobillo quería seguir otra dirección. Lo malo, que me ha dolido y me he tenido que apoyar en la pared, cogerme la pierna y hacer muecas de sufrimiento intenso. Una estampa adecuadísima para una embarazada de nueve mesazos. Cualquiera se hubiera impresionado. Pues la policía, nada de nada. Dos coches de ídem han pasado a mi lado y ninguno ha tenido la cortesía de parar un segundo para preguntarme cómo estaba. Y eso que mi cara parecía la de “El grito” de Munch. En fin…

He tenido que llamar al Señor de las Bestias, quien mientras estaba yo en el ambulatorio agenciándome una funda para mi pierna, ha venido a por mí. Y luego le he pedido que me llevara a hacer un recado que tenía pendiente y que no podía dejar pasar por embarazada coja que fuera. He entrado a la tienda, donde me han hecho esperar y, apoyada en un mostrador, con el tobillo casi en vilo palpitándome, el brazo izquierdo dormido con un molestísimo hormigueo gracias a la colección de contracturas que tengo en cuello, hombro y espalda, viendo las estrellas cada vez que tragaba por el dolor de garganta, un ardor de estómago capaz de desintegrar diamantes y con los consabidos calambres y pinchazos y movimientos tremendos del inquilino, pensaba, ¿¡pero se puede ser más desgraciadica?!¿¿Se pueden tener más achaques??

La buena noticia con respecto al esguince: las embarazadas segregamos una hormona, la relaxina, que, como su propio nombre indica, “se encarga de relajar músculos y articulaciones, favoreciendo su elasticidad y la movilidad de los huesos de la pelvis”. Digamos que prepara el cuerpo para dar a luz. Es decir, que todo tiene una explicación y no es que me haya vuelto frágil de repente. Porque, se confirma: “la relaxina es la causante de diversos dolores musculares como lumbalgia o dolor de pubis al final del embarazo, así como de las caídas y torceduras durante el embarazo”. O sea, que esta flojera absurda es temporal y circunstancial.

Y, ciertamente, hay algo que no me pasó en el anterior embarazo y sí en este, que es dolor en el pubis. Me contaron que es porque la pelvis se mueve y se ensancha, con lo que el cartílago se estira. Así que, atendiendo a los efectos de la relaxina de marras, lo cumplo todo. Soy la perfecta embarazada y puedo decir, con todas las de la ley: “ME DUELE HASTA EL COÑO”.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios