DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 58. El dulce y servidora

Llamo para pedir hora para monitores. Para los ajenos a la materia, esto es que al final del embarazo te plantan unas cinchas alrededor de la tripa para comprobar cómo va el bebé, si hay contracciones y tal.

La señora me avisa: “Quince o veinte minutos antes toma algo dulce, para que el bebé se mueva durante la prueba”.

Este… No sé si debería haberle especificado que no hay una hora del día en la que no esté comiendo dulce y que igual, en mi caso, para que el bebé reaccione y se mueva, lo que debiera comer tendría que ser una cebolleta.

Para muestra de lo que digo, mis estados en FB o Twitter de los últimos días, que dicen así:

* Esto, en menos de tres minutos. Que alguien me pare. ¡Que alguien me pare! (23 oct)

niño

* Y que no tenga diabetes gestacional… (4 nov)

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* Cuando sólo tres días después de adquirir la famosa caja de galletas de Ikea ya ha sufrido este bajón y hoy, en pos de controlarme me he puesto un límite, que ha consistido en «solo diez» unidades, y han sido trece al final, y encima me he sentido satisfecha conmigo misma por haber tenido tanta fuerza de voluntad y haber comido tan pocas, tengo algo parecido a un problema de percepción que me he de mirar ya pronto, ¿no? (7 nov)

niño

* Estos polvorones los tengo que partir con cuchillo y tenedor. Qué grosor, qué trozos de almendras, qué textura. Les voy a pedir matrimonio.

* ¿Conocéis esa tradición del norte de comer pintxos y cobrarlos según los palillos que dejes…? Pues hoy me he levantado nostálgica. (8 nov)

niño

Siendo así mi modus vivendi… ¿¡a que voy y ese día de monitores, quince o veinte minutos antes, se me olvida el foqueo?! Que yo soy muy así…

Bueno, en realidad si lo que esperan es que se mueva, no hay problema. No para quieto ni un segundo. ¡Ni uno! Qué martirio. Os remito a los vídeos que colgué en el post del día 6 de octubre.

P.D. Y no, no se me ha olvidado:

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