DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 15. Efectos secundarios

Me cuasi desmayé en el metro.

Fui a la consulta de mi ginecóloga y al contarle lo de mi agotamiento extremo en este embarazo, tan distinto del anterior, me dijo: «claro, es que en el anterior no tenías un hijo»…

(Eso, y la anemia de caballo que tengo, ¿no?)

Niño

¿Y puede que sea el cansancio extremo y no el embarazo en sí lo que provoque que se relajen… los esfínteres? Se me ha escapado un pedo en casa que ha fumigado el edificio entero. Pero de bichos y de vecinos. Es más, creo que acabo de provocar una aluminosis y todo. El embarazo y los gases, qué chupi, qué lerendi, qué ahogo.

Ahora, de lo que tengo dudas es de si este ardor de estómago que me está entrando es por el preñe o por la cursi que me acaba de saludar: «hola, chiripitifláutica». Jesús, luego que tenemos náuseas.


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