Contemplación

Él no era consciente, pero me estaba acariciando el brazo con su manica ¡y casi muero de gusto!
Niño
Cada vez lo pienso más a menudo. ¿Nadie me quiere pagar por quedarme todo el santo día, ni tocando, tan solo mirando a mi hijo? ¿Nadie? ¿De verdad? Posvaya. Se me da bien.


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