Componiendo con lexemas que es gerundio, sustituyendo que es vagancia y recortando que es precaución

– ¿Alguien ha untado mejor el alcurry que yo? – pregunta El Cachorro.

madre 8 (1)

“Alcurry”. Claro, lo llamo “pollo AL CURRY” y aquí mi hijo, que tiende a juntar palabras, cree que se llama así. Es como cuando me pregunta: “¿Qué hay de depostre?”, porque ha oído siempre “qué queréis DE POSTRE”.

Luego me sorprendo cuando, en los dictados, junta todas las palabras que puede, en plan “derepente”, “teas” en vez de te has y “poregenplo”.

Después está el otro, que ha desarrollado una especie de fobia a la ele. Vamos, que la ha desterrado definitivamente de su vocabulario. Bueno, mejor dicho, jamás la incluyó. Y por mucho que le corrija y que insista, no-hay-manera.

La ele se le atraganta, no la pronuncia, y dice “ango”, “sango”, “cumpa”… Si queréis saber qué dice en realidad, sustituid las enes y la eme por una ele…

madre 8 (2)

“¡Mira, un cancetín!”, exclama. “Esto está amrrevés”, asegura. Y es que, lo que hace, es unir las palabras. No “al revés”, sino “amrrevés”

Y veo complicadillo que lo logre decir bien, ¿eh?

En cambio, las palabrotas las pronuncia de miedo, el jodío. Ahí no se confunde ni queriendo. Una dicción estupenda. Sin embargo, su hermano mayor es más educado y respetuoso. Me priva cuando me quiere contar que un niño o su hermano ha dicho una palabrota, pero no la quiere decir por si le cae bronca de rebote.

madre 8 (3)

Así que viene El Cachorro y me dice: “Pablo ha dicho ‘pu’ y lo que sigue”. Porque las palabrotas, a medias, son menos palabrotas.


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