Cómo me conoce

Me vuelve a sacar de quicio El Cachorro. Porque es un tipo que no entiende lo que es un no a la primera. Llevamos el coche hasta los topes, y él, empeñado, pero empeñado, en que nos tenemos que llevar su bici. Casi se me seca la boca de las veces que le he dicho que no cabe. No solo eso. Es qué él lo está viendo.

Me he enfadado ya cinco veces con él. Lleva con la murga… pues, si es la una de la tarde, toda la santa mañana. En una de estas ya le he gritado que, si le decimos que no cabe, no cabe y punto, ¡que no sea tan absolutamente pesado, “¡¡qué pasa, que no entiendes lo que significa caber o qué problema tienes para que estés todo el rato repitiendo lo mismo y que si jo y que si ja, ¡que te calles ya y punto!!!”! (¿Veis cómo he ido acumulando exclamaciones de apertura?)

Pero, en el coche ya montados, que nos hemos metido nosotros como hemos podido entre todos los bultos, vuelve a la carga:

– Joooo, ¡la bici! ¡La biciiiii!
– ¡¡Mecagüen diez, Simón, ¿dónde? ¿Dónde? ¿¿Pero no estás viendo que no cabe??!!

madre 22 (1)

Y él, con toda la calma del mundo, me dice:

– No grites que estás afónica.

Y lo estoy. Ayer me diagnosticaron laringitis. Y con su parsimoniosa contestación, no sé si estoy más indignada que divertida o al revés. Vaya fulano. Tiene contestaciones para todo. En el cole, no. Ahí todo es “no sé”. Pero en la vida real, sale de absolutamente todas.

Y, como nos vamos conociendo, cada vez se le hace menos difícil.

Ya en destino, se me acerca:

– Mamá, te quiero contar algo.
– ¿Qué, cariño?
– Bueno, mejor no. Mañana.
– Pero dime…
– Es que te vas a poner triste.
– ¿Sí?
– Sí, y no quiero que te pongas triste.
– ¿Tú estás triste?
– … Sí… – No suena muy convincente. Es decir, compungido no está. Veo que se toca el muslo y como que lo tapa.
– ¿Te has hecho daño en la pierna?
– No…

Y ya quita la mano y descubro lo que ocurre.

madre 22 (2)

Los pantalones del pijama, que es la segunda vez que se los pone, están agujereados.

Cómo sabe que, si aparece desmembrado o atravesado por una lanza, ¡me dará más pena la ropa rota o manchada de sangre que él! ;-P Por suerte (para él), con el teatrillo que le ha echado, logra amansar a la fiera, que soy yo.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios