Cocinita

La vecina de enfrente, que me intercepta, a ver si quiero una cocinita para el nene. Que es de su hija, que ya es muy mayor, y que si no la da. Se llega a encontrar al abuelo de la criatura y le dice que ni hablar. Pero el nene a veces coge un cenicero de plástico que tengo en un cajón y un boli, trajina con ambos y me viene: “Toma comira (comida)”.

Así que le digo que bueno, que vale… Y entro a su casa a por ella. Y me encuentro un armatoste de cuidado, que más rosa y más cursi no podía ser.

Pero bueno, tira, qué más da. Que luego no me tilden de sexista… ;-D

Y el nene encantado con su cocina.

Niño

Hay que ser muy macho para jugar con esto. 😉

Y juega fenomenal, porque ya me ha hecho unos cuantos platillos. Y después de cocinar, a limpiar. ¿No estoy haciendo de él un perfecto amo de casa?

Niño

Diréis que esto es explotación infantil… ¿Pero qué os creéis, que El Cachorro no abusa de mí? Yo estoy descubriendo la cantidad de cosas para las que sirvo. La mayoría me las revela El Cachorro. Resulta que mi cuello, mi hombro y mi pecho se le antojan un garaje genial para sus vehículos.

Niño

Para lo que he quedado.


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