Chucky

Estoy en el trabajo y me llama el Señor de las Bestias desde el manos libres del coche. Él está de vacaciones y se encarga del nene mientras hace recados. Me llega un grito agudo que casi me resquebraja la pantalla de mi ordenador. Es el cebollino, que no para de pegar gritos.

– ¿Qué tal? – me intereso, intentando hacerme oír.

– ¡Un horror! – me revela el padre de la criatura – ¡Hemos ido a Hacienda y estaba en el despacho de una funcionaria y el nene le ha cogido un montón de papeles que ha tirado por el suelo, y luego un boli, y ha pintarrajeado todo! Y la señora ha dicho: “Es un poco travieso, ¿no?” ¡¡No para quieto!! ¿¡Qué es eso que dices siempre de que es bueno!?

– ¡Claro que es bueno! ¿Un par de días contigo y me lo transformas? – le rebato.

– ¿¿Cómo?? ¡¡Esto de “ay, qué bueno es nuestro hijo” ha sido un engaño total para convencerme de que me quede con él todo un mes!!

En dos días cojo un avión a Croacia para trabajar allí durante seis semanas. El Cachorro se queda en manos de su padre. Ay, Señor.

niño

P.D. En honor a la verdad es cierto que el nene es bueno, pero también que lleva un par de días insoportéibol. Y ese par de días los está viviendo con una tralla fenomenal. Ya viene de otros dos días en los que no ha echado siesta y se ha acostado tarde. Está agotado y pasado de vueltas. Hay que ver lo importante que es que duerma sus horas. (Anda que como no sea por eso… Temblemos).


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios