CERDín

Estamos dando un paseo y El Cachorro, con la bici, nos grita desde atrás: “¡Mamaaaaaaaaaaaá, papaaaaaaaaaaaaaaaaaá, esperaaaaaaaaaaaaaad!” Es una de sus caprichadas, porque está a cinco metros, y nosotros seguimos avanzando. Y oigo que, al grito, añade algo: “¡Mamaaaaaaa´, papaaaaaaaaaaaaaá… tontos!” Me doy la vuelta y me quedo muy seria mirándolo fijamente en modo Medusa petrificando al personal, y él disimula: “¡Tonta, tonta bici!” Ja. No cuela ni pa’ diez, pero hago como que sí por no armarla, y porque creo que de verdad mi mirada le ha dado miedo.

Esto me recuerda a una anécdota con mis padres y mi hermano, que no sé qué no le dejaban hacer o qué le dijeron, o incluso puede que estuviéramos hasta de broma, pero se le ocurre llamarle a mi padre “cerdo”, y lo gracioso es que a medio camino se da cuenta de que está traspasando la línea, así que la cosa le quedó así: “¡Y tú eres un CERD…ín!” Jajajaaja. Ay, de verdad, lo de “cerdín” nos llegó al alma.

Yo ahora tengo en casa a uno que disfruta con el baño más que un cerdín revolcándose en el barro.

niño

niño

Normalmente baño a mis peques con agua y luego ya los enjabono. Pero hoy se me ha ocurrido matar un bote de jabón en la bañera echándole agua a presión para llenarla, consiguiendo un perfecto baño de espuma. Y he metido a Don Bimbas…

Buah. Qué descubrimiento. Lo ha flipado. Mirándose partes del cuerpo que emergían y desaparecían. Feliz.

niño


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios