Causa-efecto

De un tiempo a esta parte, para que el nene se lo coma todo, le tengo que cantar. El asunto es tremendamente efectivo: es empezar él a apartar la cara de la cuchara, entonar “estaba el señor don gato”… y abrir el pico y tragar como si fuera una cadena de montaje, sin ningún problema. Estímulo-respuesta cual perro de Pavlov.

Pero… ¿a santo de qué? Antes comía así sin canciones ni gaitas. No sé si es porque su padre le pone canciones infantiles de youtube en el móvil cada vez que le da la cena y me lo ha acostumbrado o es simplemente porque asoma un melómano de tomo y lomo.

Niño

El efecto secundario de tanta canción es que al pituso le entre el sueñico. La música amansa a las fieras.


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