Carnaval, carnaval

Hoy es el gran día de Carnaval en el cole de El Cachorro. Como el proyecto de este trimestre es “Los Castillos”, todos tienen que ir disfrazados de algo medieval: caballeros, brujas, dragones, reyes, bufones, etc.

Mi peque pidió bruja, pero me fue imposible encontrarle un disfraz. Sin embargo me llevé el último de caballero templario de una tienda. Cuando se lo enseñé ayer no le hizo mucha gracia, pero hoy no veía la hora de ponérselo. ¿Completo? De qué. No, no ha habido forma humana de que se quisiera colocar la capucha de cota de malla.

disfraz_niño

Y como tampoco le pude encontrar una espada que le conjuntara (porque una con llamas y calaveras u otra tipo florín de mosquetero u otra de pirata, que eran las que había, como que no, que yo soy muy fiel a la hora de ambientar), se ha ido al cole feliz con su hacha.

disfraz_niño

(Yo creo que aquí me está amenazando: “Ni se te ocurra acercarte a la mierdacapucha rara esa que hay encima del mueble para volvérmela a poner o te meto un hachazo que no te menees”).

Transcurre la mañana y preparo al chiquitín para que también forme parte del desfile de disfraces del cole de su hermano. Mi pollito. <3

niño_pollo

Y allí que nos vamos. Voy, pensando en que seremos cuatro gatos. Pero al irnos acercando me encuentro con LA MUCHEDUMBRE, así, en mayúsculas. Porrón de padres y abuelos chochos esperando la comitiva, pertrechados todos con cámaras y móviles. He visto conciertos de los Rolling Stones más despejados.

Y allí que nos vamos. Voy, pensando en que seremos cuatro gatos. Pero al irnos acercando me encuentro con LA MUCHEDUMBRE, así, en mayúsculas. Porrón de padres y abuelos chochos esperando la comitiva, pertrechados todos con cámaras y móviles. He visto conciertos de los Rolling Stones más despejados.

madre

Está hasta la poli organizando el festejo. ¡Madre mía! No esperaba semejante despliegue.

madre2

Los colegiales esperando en fila, preparados para salir. Y yo abriéndome paso con el carrito para coger un buen sitio y poder ver a mi niño. Consigo un lugar bastante pichi, donde ahueco el ala (modo codos abiertos) para que no se me cuelen abuelos caraduras. Estos no saben que llevo años de entrenamiento abriéndome paso y consiguiendo espacio entre la multitud, a fuerza de entrar en los bares abarrotados de Pamplona y llegar hasta la barra… para quedarme. ¡No saben que se las están viendo con una profesional!

pollo_niño

Una vez perfectamente posicionada, en primera fila (¿veis, qué mérito? Con cochecito de bebé y todo), saco mi cámara de fotos y mi móvil. Sí, soy capaz de utilizar ambos artilugios mientras cuido un carrito relleno de bebé entre la aglomeración de seres humanos. Y entonces veo salir a mi caballero templario que-no-se-quiere-poner-la-capucha-de-cota-de-malla, como enfurruñado. Cuando llega a mi altura le grito: “¡Hoooolaaaa cariñooooo!”, pensando en la ilusión que le iba a hacer verme allí, puesto que no le había dicho que iba, para conseguir ese efecto sorpresa. ¡Bueno! Pues nada más lejos. Me mira con el ceño fruncido un segundo, y como rebotado, aparta la vista. Yo, atónita pero inasequible al desaliento, sigo chillando (para hacerme oír entre el gentío) lo guapo que está, que hemos venido el hermanito y yo, que qué guay, etc. Y él a lo suyo, y sin saltar ni bailar con la música de la charanga que se ha feriado el cole como hacía el resto de los niños, más rancio que ni qué.

disfraz_niño

Le grito que si se quiere poner la capucha de cota de malla del disfraz. Se la he llevado pensando en que si veía al resto de compañeros con todos los complementos, él igual se animaba. Y que si quieres arroz. Me dice algo así, solo con la mirada, como que me la meta por donde me quepa. Tiene esa virtud de expresarse con la vista divinamente. ¿Pero qué le pasa? Claro, que hablando de accesorios varios, reparo en que no lleva su hacha. Sin embargo algunos van con espada. ¿¿Y eso?? Y veo a su profe con el hacha en la mano, la cual utiliza como los guías turísticos el paraguas. ¡Mira tú por dónde! Aunque también es verdad que mi niño, armado, tiene peligrito. Y la profe, muy sabiamente, se ha agenciado el arma para evitar catástrofes.

disfraz_niño

Y el pollito, mientras tanto, llevándose la mano a la boca, o séase, comiéndose los pelitos del disfraz. Entre esto y el jersey de angora de ayer, creo que en unas horas vomitará una bola de pelo como los gatos, del tamaño de un balón de baloncesto.disfraz_niño

En fin, el caso es que el ilusionante día, menos para el pollito feliz comedor-de-pelillos, se convirtió en un fiasco. Lo fue para mí, que mi gozo sorpresero se quedó en un pozo, pero, sobre todo, para El Cachorro. Más tarde me enteré de que ese día, en la comida, un compañero de clase le puso el arroz con tomate por sombrero. Luego la profe le quitó su hacha. Y uno de los padres voluntarios le separó de su adorado amigo y vecino y le puso de la mano con otro niño. ¡¡Como para no estar enfurruñado!! Eso se lo hacen a Michael Douglas y coge la recortada y en un plis plas te organiza “Un día de furia”.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios