Sueñus interruptus

Entro a un bar de Pamplona donde estaban mis amigas. Una de ellas con su hermana pequeña y Viggo Mortensen. Cuando me acerco a la barra donde están los tres sentados, mi amiga repara en mí y me llama. Mi entrada es triunfal porque parece que mi acercamiento no ha sido interesado (me han llamado, no he ido por interés), y además resulto graciosa, interesante y atractiva. Nos damos dos besos. Procede a presentarme a su hermana. “¡Pero si ya nos conocemos, ja, ja!”, y nos damos dos besos. Queda Viggo. Mi amiga va a seguir con mi presentación. Yo ya estoy girando mi cara hacia él. Y oigo: “¡MAMÁ, PIS!”

madre 9 (1)

¿Cómo coño hace el sueño para hacer coincidir el previo a su momento álgido con cuando te van a despertar? ¿Cómo hace para saber cuándo interrumpirse exactamente? ¿Como ajusta el clímax al preciso momento en el que mi hijo se mea?

Un sueñus interruptus de categoría.

Pero es que yo cada vez estoy más convencida de que mis hijos han venido al mundo para fastidiarme todo lo que puedan en asuntos que tengan que ver con dormir. Vervigracia:

Han estado levantándose en las vacaciones en la playa a las siete de la mañana. Pues no falla. Son las ocho y hay que ir al cole, y es IMPOSIBLE DESPERTARLOS.

madre 9 (2)

¿Se puede tener peor baba en esta vida?

madre 9 (3)

… y al cole corriendo, para no perder las viejas costumbres.

El juego de tiburones

El Señor de las Bestias se bajó en el móvil un juego con el que El Cachorro se ha enviciado de lo lindo.

madre 8 (1)

Le dice a su padre.

– Cuando lleguemos a Madrid me dejarás el juego del tiburón para enseñárselo a Rodrigo – Rodrigo es su mejor amigo.
– Noooo. Cuando lleguemos es muy tarde.
– ¡Noooooo! ¡Se lo tengo que enseñar hoy!
– Se lo enseñas mañana en la piscina.
– ¡Noooo! ¡Mañana en la piscina no! ¿Sabes por qué?
– Por qué.
– Porque mañana te vas. – El Señor de las Bestias se va mañana de rodaje para una semana.
– Ya, pues le enseñas del móvil de mamá.
– NNOOOOOOO.
– Ya sé que no tienes tantos tiburones – El Cachorro juega con el de su padre y ahí ha conseguido muchísimos puntos para comprarse tiburonazos guays y desbloquear mares y conseguir nuevas habilidades, y en mi juego ha jugado un par de partidas el día que lo descargué y yo otras dos o tres – pero puedes enseñárselo igual y jugar más.
– ¿¡CON UN TIBURÓN CON PELUCA!?

madre 8 (2)

Jaaaajajaja. Le ha salido del alma. Resulta que tú puedes utilizar tus puntos para comprarte tiburones mejores o para comprarte extras o mascotas que te ayuden. Su padre estaba empeñado en que se comprara una mascota y eso a El Cachorro le parecía ridículo. No digamos los complementos. Porque tienes desde auriculares hasta sombreros, gafas, faldas, ponchos, guitarras, escobas, prismáticos… para ponerle.

Cuando me descargué el juego, con los pocos puntos que conseguí le compré a mi tiburón básico una cámara de fotos, una mascota (una pequeña foquita asesina con una aleta de tiburón de mentira atada a la espalda que se cree tiburón porque fue adoptada por uno, que me pareció bestial) y una peluca rosa.

El Cachorro está HORRORIZADO con lo que le he comprado a mi tiburón. No se explica la peluca.

madre 8 (3)

(“Piburón”, como dice Don Bimbas).

Cuando le voy a poner el cinturón de seguridad a El Cachorro, me abraza del cuello y me dice: “Te quiero, mamá…” como hace a menudo y a continuación: “… aunque tengas un tiburón con peluca”.

Gato p’acá

“Este gatito a casa mía”, determina Don Bimbas. Pa mí que no le ha preguntado.

madre 7 (1)

Y ese gato vive como un rey donde vive. Es la segunda vez que nos topamos con él, solazándose tiradazo bajo una parra.

madre 7 (2)

Y no sabe el peligro que corre si Don Bimbas se encapricha realmente de él, con lo cabezón que es. No me sorprendería llegar a casa, abrir la maleta, y que salte el gato.

El apuntador

Pide El Cachorro: “¿Me sacas una foto en esta playa inmensa y solitaria tan bonita…?”, y completa: “¿… con pis de madre?”

madre 5 (2)

Había entrado a mear y ya tenía que estar atento el cronista oficial.

madre 6 (1)

Qué cosas tiene, la madre que lo parió.

madre 6 (2)

Por cierto, cualquiera se lo echa en cara…

madre 6 (3)

¿¿Hola??

¿¿Pero estáis viendo esto??

¡¡Ojo a los musculitos!! Tiene una bola nada desdeñable.

madre 6 (4)

Y es de que no paran quietos, de que escalan, de que les dejo hacer cosas, moverse y caerse. Y, a lo tonto, parece el hijo de Cristiano Ronaldo, solo que sin hacer pesas (por-fa-var).

¡Mis hijos están cuadraos!

Narración de un accidente

Le veo una herida a mi pequeño. Procedo a interrogarle.

– Cariño, ¿y esa heridita de la nariz?
Espaba coriendo así, así, iba bápiro y me he dado con na masura y me he caído con una bici así y me he dado contra e suelo.
– ¿Y eso cuando ha sido?
– Mañana…

madre 5 (1)

El día que me deje de contar así las cosas, me llevo un disgusto.

Estrella de la muerte

Veo la luna, que hace nada fue llena. Le falta un cachillo que parece la Estrella de la Muerte.

madre 4 (1)

(Una lástima. En la foto no se aprecia).

Se lo digo a El Cachorro:

– Mira la luna, parece la Estrella de la muerte.
– ¡Es verdad!

Y me da un gustazo…

madre 4 (2)

El otro día flipaban con que los críos hubieran visto ya todas las pelis de Star Wars. TODAS. El señor de las Bestias, corroboraba: “Yo no había visto ni una y tuve que pegarme el atracón”.

madre 4 (3)

Estando conmigo, es lo que hay.

La playa como lienzo

El mar inspira a Don Bimbas. Ahí lo tenéis, dibujando con pluma.

madre 3 (1)

Se le da basssssstante mejor que con los lápices, los rotuladores, las ceras… Al final, resulta que había que buscar el instrumento y el soporte adecuados.

Lo malo es que las olas le borran sus creaciones.

madre 3 (2)

La segunda vez que le ha ocurrido, ¡menudo cabreo se ha pillado! Porque él, cuando se enfada, no discrimina. Le da igual si es con su madre, con su primo o con el mar entero.

Tartamudeo y eco

Hace ya tiempo que notamos que Don Bimbas, a veces, se atasca a la hora de hablar. Al arrancar, generalmente. Hoy: “Am, am, am, am, am, am, am, am, am, a mí me gusta la paya (la playa)”

madre 2 (1)

Por su parte El Cachorro hace algo que el Señor de las Bestias asegura que es desde siempre (yo no me había fijado, pero desde que me lo dijo, lo hago… ¡y sí!), y es que dice algo, y acto seguido lo repite, pero sin sonido, solo vocalizándolo. Como para fijar en su mente lo que ha dicho. Como para asimilarlo. Rarísimo. No conozco caso igual.

madre 2 (2)

¡Vaya dos!

Cada uno a su estilo, tienen una forma de expresarse muy peculiar. Ah, y me hace gracia que, a la hora de exclamar o de expresar sorpresa, se parecen, pero no son iguales. “¡Ostra!”, dice El Cachorro.

madre 2 (3)

“¡Ostris!”, Don Bimbas.

madre 2 (4)

Un ejemplo que no solo se percibe en su vocabulario…

madre 2 (5)

Mirad las formas de beber. El lado del que lo hace Don Bimbas…

madre 2 (6)

Y el lado del que lo hace El Cachorro…

¿A que vosotros también tenéis un lado por el que os resulta más fácil beber de un grifo?

Dos perlas, tengo yo.

madre 2 (7)

Anti IG

Vamos de excursión a una fabulosa cueva del Algarve, en la playa de Benagil. Con una pequeña playa dentro, ha sido considerada como una de las cuevas más bonitas del mundo.

madre 31 (1)

Hemos alquilado una tabla de paddle surf para acceder (no se puede ir andando), con el mar no demasiado tranquilo, y he de confesar que con un poco de canguelo también, con los críos encima haciendo equilibrios. Se habían agotado los kayak y no quedaba otra opción para ir. Y ya sabéis que somos una familia de navarros…

Y no quedaban kayaks porque, claro, ver una de las cuevas más bonitas del mundo es algo que, a todo el mundo, valga la redundancia, le apetece ver. Sobre todo en julio y agosto.

madre 31 (2)

Una vez ahí, para sacar fotos interesantes, es decir, para intentar evitar lo máximo posible la aglomeración de gente, hay que trabajarse mucho el ángulo.

madre 31 (3)

Por ejemplo, saliendo así:

madre 31 (4)

Soy bastante experta.

O sacando la foto:

madre 31 (5)

Y luego recortándola:

madre 31 (6)

Entre toda la gente que estábamos, había por ahí alguna instagrammer suelta. Alguna aspirante a influencer.

madre 31 (7)

Así que imaginad las poses y posturitas que tuvimos que ver. La risión. Yo creo que, si ellas mismas se vieran desde fuera, querrían que les tragase la tierra. O no, o no. Que también está visto que las nuevas generaciones tienen una alta autoestima y un muy bajo sentido del ridículo.

El caso es que, una vez localizado su rinconcito donde arquear la espalda, ponerse de puntillas, sacar pecho y glúteos, entreabrir la boca y hacer caidita de ojos, con lo que no contaban las muchachas era con ver cómo dos centollos que escalaban por todo se colaban en su “set” en plan sorpresa y les reventaban la puesta en escena.

madre 31 (8)

Estén atentos a su IG. Es probable que, detrás de alguna adolescente sugerente en la cueva de Benagil, salgan mis hijos encaramados a una roca.