Amaya Rey

Amaya Rey es devoradora oficial de queso derretido en microondas, de Cheetos y de todos los dulces del mundo, también de cómics. Es de Navarra, conduce motazas y tiene una foto con El Fary. Se la encuentra al lado de una Coca-Cola Light, sobre unos tacones. En sus ratos libres, mejor dicho, cuando le dejan, ejerce de periodista, presentadora y guionista.

Atrevida, incisiva, divertida, ahora se mete a bloguera para contar algo que jamás antes había hecho como nadie jamás lo ha contado: ser madre.

Una entrevista al Señor de las Bestias (a saber, un tipo que tiene tigres y lechuzas y serpientes y…) para el programa de televisión sobre animales en el que trabajaba fue el germen de El Cachorro. Pasen y procreen.

 

LA AUTORA PRESENTA SU BLOG:

“¿Qué posibilidades hay de que escribas tontunas que son más verdad que un templo en tu página de Facebook personal, que llamen la atención de un jefe de un canal de televisión muy actual y muy ligado a las redes sociales y que te diga, oye, esto lo quiero así, tal cual, calcado, en la página web de Cosmo TV en forma de blog? Las mismas de que alguien te fiche en un aeropuerto para ser portada de una revista y acabes convirtiéndote en una top model internacional que no se levanta de la cama por menos de diez mil dólares. Pocas. Pero existen.

Pues eso me ocurrió a mí. No, lo de ser modelo no. Mis donuts de chocolate, que a mí siempre me dan dos, y mis palomitas con mantequilla, no me lo permiten. Ni mi edad. Ni mi… bueno, basta. Me ocurrió que tuve un hijo a traición, casi cuando nadie lo esperaba, ni yo misma, y me convertí en la clásica madre primeriza. Igual de plasta que las demás, dando la matraca con su bebé a todas horas… Ah, ¡pero no de la misma manera! Transformé un tema tan importante como común en una realidad de comedia. Abrí las puertas de mi casa, de mi vida, de la de mi hijo, de mi álbum de fotos, e invité al mundo a entretenerse con cosas que le pueden pasar a cualquiera. Creo que se llama empatía.

Y salvo alguna ñoñería que lógica e inevitablemente se me escapa de vez en cuando, todo esto no es para madres, es para madres, padres, y para todos aquellos que no han tenido descendencia o que sí la han tenido pero no lo saben.
De hecho quien vio las posibilidades de este striptease cibernético no tiene hijos. Es alguien con mucho criterio que rumió hacer de esto algo más, o algo público. (Y tampoco es una vaca). Y me propuso algo chuli. Un blog de Cosmo.

Ah, no, no. Nada de dar consejos ni de juzgar ni de provocar debate ni de nada. Para eso están los otros blogs sobre maternidad. He aquí un diario que a diario se publica, incluidos fines de semana y fiestas de guardar, y que así seguirá si no aparece El Cachorro y le da un manotazo al ordenador y me manda todo el trabajo a hacer puñetas.

El Cachorro es El Cachorro porque de vez en cuando convive con tigres, monos o serpientes y su padre es el Señor de las Bestias. Y porque se pegó sus primeros ocho días de vida sin nombre.

Bienvenidos a “Madre primeriza en apuros”.

P.D. Por cierto, soy una zampabollos y jamás he estado tan delgada. Esto también lo cuento en mi blog sin parar. Para adelgazar, ser madre no falla. ¡Yuju!

Así que ahora me paseo por los aeropuertos para ver si me cruzo con el ojeador de una agencia de modelos”.

(Sígueme en Twitter e Instagram: @amayareytv)

4 pensamientos en “Amaya Rey

  1. Hola Amaya, acabo de aterrizar en tu blog, gracias al MM, y estoy leyendo tu bio. Me encanta lo que escribes, lo encuentro muy divertido y además compartes algunas verdades como un templo en lo relacionado con la crianza de los niños.

    Yo también soy motera. Bueno, de momento “aparcada” y no porque esté embarazada, si no por otros motivos (me salió una rima sin querer). Veo que además también compartimos el gusto por la Coca Cola Light. ¡¡Ainnss!! aunque yo estoy en proceso de desintoxicación, porque desde que nació mi hijo hace ya 7 años, y estuve estudiando, no soy capaz de dejarla.Y no es que me inflase a ella, pero reconozco que pasé de no catarla a devorarla. Y claro habiendo niños en casa, que ya razonan que no veas tú, me pedían a mí también y cómo les iba a decir que “no, que aún son pequeños” para beber eso si yo no predicaba con el ejemplo. Así que aquí me tienes retirada, de momento, de dos de mis grandes aficiones.

    Bueno, no me enrollo más. Sólo quería decirte que me encanta tu blog. Tienes mucha chispa escribiendo y seguro que me verás por aquí muy pronto. Un placer conocerte, metafóricamente hablando ¡claro!. Un achuchón para tu peque y saludos para ti.

    • Querida Artesana de Cuentos… GRACIAS. Me has alegrado el día. Qué digo el día. El mes. Venga, va, hasta fin de año. No solo por haberte molestado en escribirme, también por “enrollarte”, aunque a mí no me lo haya parecido (soy una gran lectora) y, sobre todo, por compartir conmigo un trocito de tu vida y de tu forma de ser. Tomo nota de lo de dar ejemplo. Me temo que acabaré como tú, o escondiéndome de mi hijo como cuando lo hacía de mi madre. En cualquier caso, yo aprendo mucho de todas las madres y de lo que me contáis.
      Para mí también es un placer conocerte. Te estaré esperando…

      P.D. ¿Qué es MM? ¿A quién le tengo que agradecer que te haya acercado a mi blog?

  2. Buenas tardes Amaya.

    En primer lugar darte las gracias, por hacernos paticipes de tu dia a dia como mamá.
    He llegado tu Blog de pura casualidad, pero llevo casi tres horas delante del Pc hartándome de reir..
    Pertenezco a ese porcentaje de mujeres que aun no somos madres(ni sabremos si lo seremos) pero que con estas historietas aprendemos un montón.
    Enhorabuena por esa familia qu hhabeis creado,

    Besos desde Sevilla.

    • ¡Hale, qué alegrón tu mensaje! Por muchas razones. Por ser tan cariñoso, por confesarme lo mucho que te ha hecho reír (¡¡bieeen!!) y además por contarme que te gusta sin siquiera ser madre. Se cumplen mis pretensiones: que resulte entretenido para todo el mundo, no solo para las petardas de las que somos madres. Lo dicho, me ha hecho una ilusión loca leerte. Espero que sigamos coincidiendo por aquí. ¡TE AGRADEZCO MUCHO QUE ME HAYAS ESCRITO! Muá.


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