¡A la calle!

Don Bimbas no habla, pero se explica divinamente.

niño

¿Pues no me viene con el abrigo para…? Esperad, a ver si vosotros también le entendéis igual de bien. Aparece con el abrigo para que…

Elegid una de estas opciones:

A. Le cosa un botón.
B. Me lo ponga yo pero en la cabeza, porque no le gusta.
C. Le meta unos tijeretazos, lo convierta en trapos y proceda a limpiar el polvo de su habitación.
D. Se lo ponga para salir a la calle.
E. Pedirme otro nuevo, porque ha descubierto que este era de su hermano y él cosas de segunda mano como que no.

niño

Pues claro, la B. Una indirecta directísima. Asociación de ideas, se llama. Es como cuando los perros aparecen con la correa en la boca.

Yo hoy no quiero bajar porque llueve. A mares. En el patio de la urbanización no hay ni un alma porque todos los pajaritos están a resguardo, lógicamente. Pero Don Bimbas cuenta con un aliado para hacer valer sus deseos…

El Cachorro tiene un paraguas. Llevaba toda la semana suspirando por utilizarlo. “Mamá, ¿puedo bajar un poquito a jugar con el paraguas?”

Así que, nada, ahí los tres a la calle como pelaos. Pero cierto es que El Cachorro lo ha disfrutado de lo lindo.

niño

Si salía a la intemperie, lo desplegaba, y si estaba bajo techado, lo balanceaba. Cuando abría el paraguas, era un escudo, y cuando lo cerraba, una espada. Y yo no sabía que un paraguas daba para tanto…

Por cierto que no es mala la opción de acceder a la petición de los críos de salir a la calle, así caigan chuzos de punta. Porque al menos uno vuelve muerto. Me fascina cómo se le cierran los ojillos incluso antes de coger el ascensor para subir a casa…

niño


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