Cuádriceps

Mis peques ya sabéis que son bastante prodigio del deporte. O, más bien, ahora que pienso en cómo le da El Cachorro a la raqueta o resuelve una llave de judo, yo diría que de ponerse a prueba físicamente. A ver, no paran quietos. Trepan que es increíble verlos, aprenden a montar en bici y la montan que llaman la atención, saltan desde alturas asombrosas…

Don Bimbas, en especial, es más sorprendente aún, dada su edad. Si El Cachorro es bueno, este es, no sé si mejor, pero sí más precoz todavía en habilidad y en fuerza. Con eso de que hace lo mismo que su hermano, realiza con tres o cuatro años lo que El Cachorro con seis o siete. LO-MIS-MO. E, insisto, El Cachorro es todo un atleta.

Tiene especialmente alucinados a un matrimonio vecino y amigo que comparte mucha vida con él. Ella es profesora de educación física y campeona de atletismo, y siempre comenta que es tremendo el cuerpo que tiene mi pequeño.

Hace una semana o así, que Don Bimbas se quedó a dormir en su casa, nos dijo su marido que es que es llamativo cómo tiene las piernas. Que en los muslos le salen unos pedazo de bultos de lo desarrollados que tiene los cuádriceps.

Hoy he querido sacarle foto así en reposo.

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Y sí que son unos señores muslámenes

¡A ver si, en vez de, como me dijo una traumatóloga infantil, tener dolores infantiles de crecimiento, lo que tiene es una supermusculatura no apropiada a su edad…!

Lotería vital

Voy a aplicar cremita a Don Bimbas. Tiene la piel fatal, el pobre. Pregunta El Cachorro:

– ¿Por qué tiene así la piel?
– Porque ha nacido así. A cada uno le toca una cosa. A tu hermano la piel delicada, a ti la alergia a los gatos…
– ¡Haber nacido con alergia al cole!

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Macho, es que tiene salidas de estas cada dos por tres. No sacará buenas notas de pura desidia y del fenomenal despiste que todo lo puede, pero ese cerebro que tiene es ESPECTACULAR.

Robados

Coge El Cachorro el móvil, y luego me encuentro con varias autofotos suyas poniendo caretos, haciendo el canelo, posando…

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… con escenas cotidianas…

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… Y, alguna vez, con perlas.

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Ojo a este señor primerísimo primer plano que le ha cascado a su hermano. La foto la cuelgo tal cual, no está recortada ni reencuadrada ni nada. Me encanta toda ella.

Lentejas para comer, lentejas para cenar

No, aunque lo parezca, el post no va de “pues si no te las comes en la comida, te las pongo para cenar”.

En mi casa, no sé cómo narices lo hacemos, pero si planeamos las cenas, coinciden siempre con lo que han comido en el cole. Bueno, mejor dicho, de planear, nada. Si planeáramos, no nos pasaría esto que nos pasa. El caso es que improvisamos. Y en numerosas ocasiones, dice El Cachorro:

– Es que esto hemos comido hoy…

Tengo un ojo que, vamos…

Hoy, no iba a ser menos. No he hecho ni mirar el menú del cole. Lo cambio cada mes y lo cuelgo en la nevera para hacerme la madre responsable que tiene todo muy presente, pero no lo miro NUNCA. Así que he hecho lentejas.

Tengo turno de tarde y llegaré a las once de la noche a casa, así que aviso por Whatsapp al Señor de las Bestias de que hoy hay cena hecha.

Cuando el padre de mis criaturas llega a casa, me escribe lo siguiente.

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Creo que se piensa que hoy es 26, y de ahí la captura. Le llamo: “Pero ¿cuándo han comido lentejas, hoy o ayer?” Entonces se fija.

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Me confirma que ayer. “¡Pues estos cabritos me han dicho que habían comido hoy lentejas!”

En fin, hoy nos hemos librado por un día. Pero ya nos huele…

Megalodón con piernas

Ayer estuvo El Cachorro viendo en Youtube monstruos marinos.

Hoy, ya no dibuja tiburones, sino este extraño animal.

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Es anfibio. Puede ir bajo el agua y también sobre la tierra, lo cual lo ha expresado muy bien mi hijo. Sus ansias asesinas son iguales en ambos hábitats.

Me pregunto si será capaz de bañarse en el mar en verano, a este paso.

El peluche volador

En mi casa no se han estilado los peluches. Yo los odio bastante y los acumulé en una bolsa de la que luego los fui sacando para regalarlos.

Hace poco llegaron dos tiburones. Merde.

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PERO, Don Bimbas está encantado de la vida. Se acuesta con su tiburón y se agarra a él para dormir. Bueno, oye, mientras lo disfrute y no esté dando tumbos por la casa acumulando polvo…

Hoy se levanta con su tiburón y aparece en mi cama. Se coloca como suelo hacerlo yo cuando juego con él a levantarlo con los pies:

“Mira cómo le hago el avión a mi tiburón”.

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Igual que cuando lo subo yo a él. Pero, claro, lo que no les hago es lo que le hace él a su peluche, que es lanzarlo por los aires y estamparlo. Bueno, ejem, una vez sí.

Retraso justificado de llegada al trabajo

Estoy arreglada para irme a trabajar. Es pronto por la mañana y mi segundo día de curro. Viene Don Bimbas al salón. Se me acurruca. Muero de amor. La achuchó un rato largo y le digo que me tengo que marchar.

– No.
– Sííí. Que he tengo que iiiiir.
– No te vas a ninguna parte.

Ay, joé.

¿Y de donde habrá sacado esa expresión? Porque tal cual me lo suelta: “No te vas a ninguna parte”. Parece un galán de cine.

– ¡No me lo pongas difícil!

Le tengo que hacer unas cosquillas para quitármelo de encima.

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Don Bimbas es un mimosete, un tierno.

Voy al cuarto de los críos para darle unos besos a El Cachorro para despedirme. Está megasobado. Porque el pequeño no necesita dormir lo que los niños normales. Pero El Cachorro, para lo de dormir, sí es un niño normal.

Total, que me acerco, le doy unos besos y se despierta:

– No quiero que te vayas – me salta mientras me da un abrazo.

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¿Este también? Para echarme de menos por la mañana, es más despegado. Le encanta que le lleve su padre en coche al cole. Los coches que tiene papá son más divertidos. Incluso me suele dejar caer que quiere que lo recoja la chica en vez de yo. Ella les lleva al parque y yo no suelo. Pero, ahora, se descuelga con “no quiero que te vayas”.

Es un complot, se han puesto de acuerdo.

Luego que por qué llego tarde a trabajar…

Kon’nichiwa

Le digo que no vaya descalzo, que se ponga las zapatillas, y me aparece con esto.

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A lo japonés.

Este, en otra vida, fue un payaso. Estoy segura.

Pero la corriente asiática no termina ahí. Facebook me recuerda una foto preciosa de mí con mi bebé. Me encanta. Y voy corriendo a enseñársela a Don Bimbas.

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– Soy un chino – observa,
– ¡Qué vas a ser un chino!
– ¡Si tengo los ojos así es que soy un chino!

Madre mía, qué cosas tiene… Que mis hijos me salgan siempre con estas contestaciones surrealistas… ¿¡Cómo lo harán!?

Familia adoptiva

Mi hijo se ha independizado de nosotros con 4 años.

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Son un matrimonio.

Ya solo tiene ojos para su vecina, con la que hace un montón de planes. Sus padres le echaron el ojo como yerno y se lo llevan a hacer mil cosas chulis. Él, encantado.

Vamos, que ahora dibuja a las personas de su vida y aquí aparecemos. Los siete:

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Solo que la cosa evoluciona. El dibujo más reciente:

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Somos: Papá, mamá y Simón. El sol. Sofía, él y Sandra (la madre de Sofía). Esta vez se ha dejado al padre.

¿Os fijáis en la colocación estratégica del sol? ¿Cómo se está adobando a la otra familia poco a poco?

Me estoy empezando a preocupar de lo lindo. ¡Menudas lagartas madre e hija!