Las amigas de mi amigo son mis amigas

Estamos elaborando la lista de invitados al cumple de El Cachorro (a cuatro días de su celebración, así, con bien de tiempo). Del otro no porque no habla, no sé quiénes narices son sus amigos y no tengo el teléfono de ninguna madre de niños de su clase.

Así que me tengo que centrar con el mayor. Y ocurre que me da siempre el mismo nombre, el de su vecino y mejor amigo. “Sí, cariño, ese por descontado que va a venir, ¿pero quién más? ¿De tu clase?” Y ya me suelta otros cuatro nombres más. No obstante, como es un despistado como yo, opto por coger el grupo de WhatsApp del cole, donde tengo la lista entera de madres y padres de sus compañeros (“FULANA MAMÁ DE MENGANO”, “ZUTANO PAPÁ DE PERENGANA”) para ir leyéndole, porque yo no me los sé, los nombres de los críos de su clase (“¿Y Mengano? ¿Y Perengana?”). Y entonces me dice que “este sí, este sí y este sí”. Todos.

“No, a ver, cariño, todos no puede ser. Además, vendrían los dos que te pegan”. Y a él le da igual. De uno que le casca de lo lindo y que me tiene frita, ya me dijo hace unos días que le había dicho que le invitara porque él le invitó al suyo (sí, claro, el año pasado en infantil cuando se celebraban los de varios juntos en un parque de bolas), así en plan amenaza. Yo entonces ya le dije que ni pa Dios, que ese niño no iba a venir, solo faltaba.

Al final, ha ido seleccionando algo más, aunque me ha nombrado niños que yo no le he oído en la vida. Los cuatro del principio, los de verdad, eran invariables. Pero la lista iba cambiando cada vez que se la volvía a plantear. Ha sido un gran trabajo.

madre 12 (1)

Entre los niños que ha elegido, hay dos niñas que ha querido invitar “porque son amigas de Rodrigo”, uno de los cuatro muy amigos suyos. “Cariño, pero son sus amigas, no las tuyas, tú tienes que invitar a tus amigas”. ¿Y sabéis qué me ha contestado? “¡No, las voy a invitar porque son sus amigas y yo quiero que mis amigos sean felices!”

¿¿Hola?? ¿¿De dónde ha salido mi hijo?? ¿De dónde le viene ese afán por que los demás sean felices… antes de que lo sea él? O, mejor, ¿cómo es posible que, siendo tan pequeño, descubra que la felicidad de los otros, es la suya? Qué grande es. Y qué suerte tienen sus amigos.

Dificilísimo

Ya tiene que ser difícil atarse la camisa así…

madre 11 (1)

O sea, no solo se ha puesto la camisa del revés, sino que se la ha atado del derecho. Y además deslavazada.

Y no os creáis que se ha dado cuenta. Ha habido que llamarle la atención, al pimpollo.

madre 11 (2)

De verdad que es el campeón del despiste, este hijo mío. Y parece que le da igual cómo ir.

En cambio, al otro… al otro, claramente, no, no le da igual. Le hace ascos a TODA la ropa nueva. A toda.

madre 11 (3)

Yo creo que por si es por él, iría todo el día, no sé, con el pijama de Spiderman, por ejemplo.

Aquí, oootra cosa que estrena y que, vaya qué casualidad, “no tuta”.

madre 11 (4)

Con deciros que ya se está convirtiendo en una costumbre que por la noche, totalmente dormido, grite: “¡No tutaaaaaa!”

madre 11 (5)

Y todo le viene mal. O todo le viene bien, si se trata de manías. ¡Aaaaayyyñ!, ¡que está el forro de la manga salido y no lo puede aguantarrrrr!

madre 11 (6)

No conozco a nadie más cabezón y tiquismiquis. Y no le importa quedar mal con los demás…

Hoy es su cumple y, como no podía ser de otra manera, el gorro y bufanda de Spiderman que le han caído como regalo… “no tuta“. ¡Pero qué difícil es este crío, la madre que lo parió!

madre 11 (7)

Justo en este día, Esperanza Gracia lo describe a la perfección.

madre 11 (8)

A ver, que tiene facilidad para ganarse a la gente, de toda la vida. Pero yo hoy lo voy a tirar por la ventana, y hasta sus tres años hemos llegao.

Porque las maniaticadas no se reducen a la ropa… ¿Recordáis aquel juguete por el que nos montó el pollo en la tienda, que no lo soltaba ni a tiros? (* Ver post del día 22 de octubre). Pues se lo regalamos por su cumple.

madre 11 (9)

Taaaaaantas ganas que tenía, tal fue el enamoramiento… Pues lo monto, tira dos veces los coches, y me viene con “ete no”, “ete no” y “ete no”, señalando un coche, el otro y las rampas.

Todo eso es lo que le ha gustado. O sea, nada de nada. “¿Se lo damos a otro nene?” “Sí”. Y lo voy a dar, ¡vaaamosss que si lo hago!

Claro, acostumbrado a hacer el burramen y a relacionarse con niños mayores que él, hasta a mí me parece esto una moñada. Pero la perra que se agarró en la tienda, la teníais que haber sufrido.

Este niño ha venido al mundo para ponerme a prueba.

Chocolate lover

El del dulce es el otro, pero a El Cachorro le pones un trozo de tarta de puro chocolate delante y FLIPAS de lo rápido que se la ventila.

madre 10 (1)

El Monstruo de las Galletas palidecería viéndolo. Parece que no llega ni a tragar, se lanza los trozos enormes directamente al gaznate.

Le pirra. Ni a mí me gusta tanto, que ya es decir. A mi me gusta el chocolate, pero no me acostumbro a pedírmelo en tarta, y no como ni mousse de chocolate ni helado de chocolate (si no hay otra cosa, sí). Y las trufas no me gustan. ¿Cómo os habéis quedado? En cambio, las tabletas, dobladas, así como el chocolate para cubrir fruta, los barquillos, las palmeras, los Conguitos, Lacasitos y demás, por supuestísimo los bombones y por descontado las barras de chocolate tipo Snickers, Lion, Huesitos…

Pero este señorito se lo come en todas su versiones a una velocidad de vértigo. Si no hay helado de chocolate, no se pide helado y punto. No he visto un chocolatero de este calibre en todos los días de mi vida.

Estratagemas entre sufridores empedernidos

Nos saca el Señor de las Bestias una foto a El Cachorro y a mí. Cuando termina, yo le pido verla, pero él me informa de que le queda poca batería, y que elija qué quiero, gastarla viendo esa foto o reservarla para hacer más. Por supuesto elijo la segunda opción.

madre 9 (1)

Pero El Cachorro está empeñado.

– ¿A ver, a ver? – reclama.
– Sorpresa.
– Nooo, a ver.

Y le dice su padre por lo bajini:

– ¿Qué quieres, no irte en toda la tarde haciendo fotos?

Jaajajajajaja. Y ha sido mano de santo. Porque ambos saben que, si no me gusta, la voy a repetir todas las veces que hagan falta hasta que salgamos bien. Y El Cachorro ya no ha insistido más. Mártires los tengo.

Crece en generosidad

Me he levantado pronto. Mejor dicho, Don Bimbas me ha levantado pronto. Así que he aprovechado para repartir los regalos de El Cachorro por toda la casa mientras él seguía durmiendo. Hoy es su cumpleaños. Los he colocado o escondido para jugar al “frío-caliente”. Don Bimbas me ha acompañado callandico, participando y disfrutando de lo que estábamos organizando para su hermano.

madre 8 (1)

Pero, claro, es demasiado pequeño para ser consciente de que ninguno de todos esos regalos va a ser para él. (Bueno, una camisa le ha caído, así como a El Cachorro le caerá un par de camisetas el día del cumple de Don Bimbas). Así que cuando el homenajeado se ha despertado y le he animado a buscar sus regalos, y los ha ido encontrando, ha ido su alegría en aumento en la misma proporción en la que crecía la decepción de Don Bimbas.

madre 8 (2)

Ningún regalo era para él. “Cariño, es el cumpleaños de tu hermano, el tuyo será en tres días” (y, oye, menos mal que son tan seguidos…)

madre 8 (3)

El Cachorro ha ido entonces, como digo y como es lógico, abriendo sus regalos. Pero al final, con el último, va y le dice al pequeño: “¿Lo quieres abrir?”

madre 8 (4)

Y me entran ganas de regalarle el mundo entero, porque se merece eso y más.

En cuanto a los regalos, no sé si os habéis fijado en que uno es un Lego. MI FAVORITO. Y ha triunfado. El pequeño, ha querido enseguida hacer acopio de todas las piezas.

madre 8 (5)

Yo, me he puesto por poner, por matar el rato mientras padre e hijo construían una moto.

madre 8 (6)

Y me he engorilado.

madre 8 (7)

A mí me ha encantado el Lego de toda la vida. Hacia casas y les sacaba fotos.

madre 8 (8)

Hoy no iba a ser menos…

¡¡Viva tener hijos para recuperar tus juguetes favoritos!!

Look estelar asesinado por una capucha

Hola, soy la fan de ir conjuntada. Hoy el motivo son las estrellas (de ahí lo de “estelar” del título del post, que no doy puntada sin hilo y lo conjunto todo que no veas). Y soy así de pizpireta. Solo se ven las camisas, pero si puedo, lo conjunto todo.

madre 7 (1)

Hago lo mismo conmigo. Me tira bastante ponerme ropa interior del color de con lo que me vaya a vestir.

madre 7 (2)

Total, que tan monos que van mis niños. Pero no contaba con… las capuchas.

La capucha, ese complemento que es capaz por sí solo de desgraciarte el físico, la química, el porte, el glamour y la dignidad, sobre todo la dignidad. Porque hay capuchas que no hay por dónde cogerlas. Hay capuchas antiestéticas. Infames, quasimodas, rebeldes, contestonas, asquerosas.

Pues bien, eso les ha pasado a mis hijos. Que mira que son guapos, mis hijos, porque son guapos. Pues bien, les planto las capuchas, porque aquí en Oporto no puede llover más, y se convierten en algo que recuerda vagamente a mis hijos pero que, claramente, no son mis hijos. Son unos entes de cabeza cuadrada y abultada encajada sobre unos hombros. Son pequeños monstruillos cabezones. Vamos, que estoy por caminar a tres metros de ellos, no vaya a ser que me relacionen.

madre 7 (3)

Y al señorito maniático, ese renacuajo que la lía parda por qué ponerse o qué no ponerse, que se tiene que ver bien, resulta que le encanta ponerse la capucha. Cuando le planto un gorro, una bufanda o un cuello o algo así, bien monos y a la moda, no hay forma, pero esta capucha que no le puede sentar peor, palante.

madre 7 (4)

Cómo pueden sentar tan mal las capuchas. (Y eso que, en las fotos, no sé por qué milagro, salen hasta bien, pero la cruda realidad es muy distinta).

Y las fundas de agua de las sillitas, ¿qué me decís?

madre 7 (5)

JA, JA, JA, JAAAA. Mundial.

El otro tiene que hacer lo mismo que su hermano, CLARO.

madre 7 (6)

Me tiran por tierra mis pretensiones de que vayan bien por la vida.

Qué perra con la gata

Tanto ofrecerles bichos al lado del morro para que les den besos, que ahora se encuentran cualquier gato callejero y le besuquean el hocico sin parar. Y como si es una rata de alcantarilla.

madre 6 (1)

Según ha podido observar el Señor de las Bestias, el gato tenía que ser gata. Parecía embarazada. Yo lo que he pensado es que, de instinto, este animal iba flojo.

madre 6 (2)

No sé qué le hacía pensar que estaba a salvo en manos de estos dos mastuerzos besucones. Porque los besos no fastidian, pero intentar agarrarlo a toda costa por el cuello, por la tripa, por donde sea, eso ya es otro cantar.

Pero la gata, ahí estaba, aguantando el manoseo y el mareo estoicamente.

Hay embarazadas que se vuelven locuelas.

Si no quieres taza…

Yo no sé para qué colgamos el menú del cole en la nevera, si no lo consultamos nunca.

madre 5 (1)

Hoy han comido un cocido y cojo y les doy de cenar… alubias rojas.

madre 5 (2)

Oda a la legumbre. Ea.

madre 5 (3)

Siempre hacemos la misma gracia. ¿Comen tortilla? Pues hacemos tortilla para cenar. ¿Ha habido pollo? Pues filetes de pollo a la plancha. Qué desastre, la mare de Deu. Tenemos ojo clínico. Dadnos un menú bien pensadito, que os lo desequilibramos en un periquete.

No tuta

Y dale. Es que no hacemos carrera con este crío. Le coge manía a toda la ropa nueva nada más verla. Casi siempre va de azul y hoy decidí ponerle un pantalón beige de los cuatro que tiene muertos de la risa. Pues ha sido sacarlo del armario y ofrecérselo y cerrarse en banda. “No tuta”.

madre 4 (1)

Y que no hay forma de colocárselo, oigan. Tengo que estar a limpia estratagema con él. Hoy ha sido: “¿Quieres ir con papá a desayunar a la calle? ¡Porque se va ya!” Ha accedido a regañadientes y yo me creía victoriosa. Hasta que le he sacado el abrigo nuevo. Una chulada. Pues ea, que no. “¡No tuta!” Madre del amor. (Yo, también, he estirado demasiado el chicle…) El argumento: “Es el que te pega, el azul no va con lo que llevas”, no ha servido para que diera su brazo a tocer. Ha sido de nuevo el: “¡Que se va papá, que se va!”, con el Señor de las Bestias en la puerta, el que ha terminado de convencerlo.

madre 4 (2)

Qué cara de alegría.

Ya son ganas de complicarlo todo continuamente, ¿no? ¿Por qué esa manía de ir con el no por delante?

madre 4 (3)

Pero me he salido con la mía.

Con lo que no da guerra es con el pijama. Está de lo más obediente.

madre 4 (4)

¡Miradlo! ¡Tan feliz! ¡Con los pantalones del pijama encima de los de vestir! Para hacer el ganso está siempre disponible.

Encestar

Que tengamos que dar espectáculo cada vez que vamos a un restaurante…

madre 3 (1)

Culpa del padre, que juega a meterles bolitas de miga de pan en la boca.

Y ahí están los dos.

madre 3 (2)

Que parecen pollos en un nido.

El caso es que el Señor de las Bestias es bastante bueno, y encesta casi siempre. Pero que yo esté de los nervios por dar mal ejemplo a los críos de cómo se comporta uno en un restaurante, y por temer que se le escape una bolita y le dé en el cogote al de la mesa de detrás, eso no me lo quita nadie.

La diversión de unos, el sufrimiento de otra.