Me toman el peluquín

Está El Cachorro armado con el móvil de su padre. Me saca una foto. Mira el resultado y salta: “Oh, una foto de la adorable mamá”.

Pfffffjajajajajaa. ¿¿”Una foto de la adorable mamá”?? ¿¿Adorable?? (¿¿Yo??) ¿¿Quién utiliza ese adjetivo, por favor??

Lo bueno es que lo ha hecho con toda la guasa, el tipo. A sabiendas de que el peloteo era máximo y cursi, de que estaba resultando pasteloso total.

Es que los críos te vienen con cada una…

Noto que El Cachorro esconde algo detrás de la espalda. Lo miro y me suelta: “Si no tengo ninguna patata…”

madre 31 (1)

MUNDIAL.

Sabe que si tiene comida le puede desaparecer rápido estando yo merodeando.

Y hablando de patata… “Di patata”, me pide con mi móvil en la mano. Ya sabéis que sacar fotos no se le da mal, así que yo encantada, ¡con lo que me gusta que me fotografíen! Así que me pongo a posar y todo, él saca la foto, y cuando viene a enseñármela me encuentro con esto:

madre 31 (2)

¡Me supertoma el pelo! Molt fort todo, me parece.

Y como le ha cogido gusto al tema… no tarda en sorprenderme con otra.

Estamos en la playa y se pone a hacer un surco en la arena. A medida que va avanzando, adivino que quiere unir dos “piscinas”. Pero llega un momento en el que se cansa. Así que me viene y me dice que él ha hecho esto y esto y esto y que haga yo lo que falta, que ya me ha trazado una raya para que sepa por dónde va el surco que llega hasta la otra piscina.

madre 31 (3)

Mientras, que él se va a bañar.

¿No te jiba, el arquitecto?

Y luego está el otro, que es demasiado espabilado y demasiado aprovechado. Y tiene demasiada gracia.

madre 31 (4)

En su línea, se relame cuando me ve comer galletas que tienen la mitad recubierta de chocolate. Le alcanzo una, más que nada para quitarme esa mirada de presión de encima. La coge, se zampa la mitad que lleva chocolate ¡y la otra mitad me la devuelve! ¡Qué tunoooooo!

No come, no, pero el dulce, cuanto más, mejor.

Yo, viendo el percal, tomo nota de que uno de los peores castigos (o un castigo que sí le pueda hacer mella, porque generalmente se la trae al pairo todo), es dejarlo sin postre. Así que paso a la acción.

PERO.

Al pequeño lo puedes castigar sin helado, sí. Otra cosa es que realmente no acabe comiendo helado…

madre 31 (5)

Observad esta foto. Es de una lucha sin cuartel. Habla de dos contrincantes fuertes. Es la pugna del helado definitiva que saldrá en los anales de la historia.

¿Y qué ha pasado? No ha conseguido el helado porque buena soy yo, pero ya ha logrado llamar acaparar las miradas de los comensales. Todos atentos a sus movimientos.

Se ríen de cómo el canijo es capaz de trepar (no han visto nada) a la silla de su padre y de hacer un hueco con su culete.

Iban siguiendo todos los movimientos, en plan “a que lo consigue”, “a que se hace sitio”.

madre 31 (6)

Y, sí, se lo ha hecho.

Qué críos tengo, ¿eh? Cómo se las gastan.

Tíos buenos

Se pone El Cachorro con los brazos hacia atrás y, de repente, lo he visto así como con musculitos, al tipo. Como atractivo. Como chuletilla, con su camiseta de tirantes (es la del pijama, aún no somos tan horteras).

madre 30 (1)

Pues porque es muy tímido, que si no ya me estaba preocupando.

Y del otro tampoco me tengo que preocupar aún. Veo que lo persigue una nena…

madre 30 (2)

… pero él solo tiene ojos para otra.

madre 30 (3)

¿Me los como o qué hago?

Nada, Don Bimbas está a lo suyo, y no se da cuenta del atractivo que tiene, ni de las cosas que hace que lo explotan más. A ver, ¿no es verdad que nosotras, por lo menos cuando éramos unas adolescentes, nos derretíamos al ver a un tío bueno acunando a un bebé? Anda que no han rulado fotos en blanco y negro de tipos con el torso desnudo mirando arrobados a un tierno infante… Y nosotras con los ojos en forma de corazón, como el emoticono.

Bien, veo que mi pequeño birla una sillita de bebé con bebé de juguete y se va a dar un garbeo. ¡Pues enseguida aparece otra niña que le acompaña por donde quiera que él va! Parecen un mini matrimonio feliz.

madre 30 (4)

Qué ricos, por favor.

Pero luego el crápula prefiere abandonar a su familia para venir conmigo y con su hermano a ponernos de morros.

madre 30 (5)

A los niños les queda de escándalo.

madre 30 (6)

Es en los únicos que estaría justificado un buen chute de silicona.

Porque se pongan como se pongan o lo que se pongan, ¡son unos buenorrosssss!

Noche mexicana frustrada

Nada, que al Señor de las Bestias se le ha ocurrido cocinar una fajitas y hemos atrezzado a los peques ad hoc para vivir una noche mexicana memorable.

madre 28 (1)

¿Qué ha pasado finalmente?

Que el sazonador de las fajitas picaba (una sobre tres guindillas), y no querían comérselas. Ni el padre, que ha sudado lo suyo.

Que las tortitas de las fajitas han servido para hacer caretas.

Que han cenado brócoli.

madre 28 (2)

Bueno, no hay como improvisar y saber adaptarse a las circunstancias.

Dibujos con demasiada enjundia

Me explica El Cachorro el dibujo que ha hecho.

madre 27 (1)

“El malo que estás muy mal, el otro un poco más mejor y el otro contento que estás bien”.

Y el que realiza a continuación…

madre 27 (2)

¿Se puede considerar un mandala de esos?

No me ha sabido decir qué era. Solo estaba interesado en saber si me gustaba. Y me priva.

El día que saquemos partido a estos diseños y lancemos una línea de ropa… nos forramos.

Pero el dibujazo que ya me ha vuelto del revés es el siguiente: un cohete que es que lo estoy flipando. Hasta con su plataforma de despegue y todo.

madre 27 (3)

Y luego le ha dibujado el Mundo alrededor.

madre 27 (4)

Es muy total.

Y yo creo que lo ha hecho para ponerme a prueba. Hace poco vimos la peli de “Gru”, y se veía cómo la madre de Gru, cuando este era pequeño, despreciaba sus trabajos. Gru le enseñaba un dibujo superchulo de un cohete, y la madre lo miraba con displicencia y soltaba un “meh”, para volver a lo suyo. Gru le enseñaba un cohete hecho con macarrones tremendo y ella, de nuevo, le echaba un vistazo con indiferencia y lo volvía a valorar con un “meh”. Y así todo el rato, fuera como fuera el cohete, que acababa siendo uno de verdad impresionante, claro.

El Cachorro se quedó así como en shock al ver el tipo de madre que tenía el pobre Gru y apuntando, no sin razón, que por eso se volvió ladrón, porque su madre le hacía “meh” a todo. Así que ha dibujado el cohete para ver cómo reaccionaba yo. De verdad que lo ha hecho por eso. Cuando ha venido su padre le ha dicho que yo no he hecho “meh”.

Bastantes alharacas de admiración se ha llevado. Es que me ha gustado de verdad, y a mí cuando las cosas me gustan de verdad, se nota.

English miracle

El Cachorro, ese niño que se cogía unos rebotes de campeonato si se me ocurría hablarle en inglés, me salta esta mañana: “Mamá, ¿te digo algo impresionante? Quiero que me hables en inglés”. Casi me da un soponcio. “Como el padre de Alejandro”. El padre de Alejandro es un hombre que habla a sus niños en inglés, con la salvedad de que tiene un acento de Getafe que tira para atrás y no sé yo si es peor el remedio… Una amiga mía que lleva años viviendo en Londres y domina el inglés que da gusto oírla, lo escuchó un día y se horripiló. Pero bueno, otros dicen que mejor eso que nada. Opiniones para todo.

Yo tengo mejor acento que el padre de Alejandro (he llegado a hacer entrevistas en Hollywood en inglés para la tele sin preparármelas, sin ningún problema, igual de resuelta que en español), pero he olvidado muuuuucho del idioma y apenas tengo vocabulario (cómo se olvida todo, coñe). Así que ahora que por fin he conseguido que El Cachorro le encuentre la gracia al inglés, estoy en un brete. Porque no puedo tener conversaciones fluidas con él (del nivel que me gustaría). Le puedo preguntar cosas, pedírselas, etc., pero el resto…

madre 26 (1)

¡Si es que últimamente hasta me cuesta expresarme en castellano! Sobre todo echándoles la bronca. Me atoro y me trabo. Soy un cuadro y no impongo nada. Con que en inglés…

Me temo que mis hijos van a aprender una nueva modalidad de inglés: el inglés tartaja.

Clarividente

Estamos Don Bimbas y yo en una parte de la casa y me enseña una pulsera de su padre. Yo digo, exactamente, esto: “Es de papá”.

madre 25 (1)

Y oigo a El Cachorro desde el salón, donde está a lo suyo, dibujando: “Siempre se le olvida la pulsera”.

¿¿Cómo narices nos ha oído?? No está cerca y yo he hablado normal. ¿Cómo es posible que tenga el oído tan fino? Pero ya veo que cuando quiere, porque generalmente estás a su lado y te hace repetírselo todo cuatro veces, pues apunta a ser tan teniente como yo, ¡y ahora coge y nos escucha como si se encontrara a escasos 10 cm de nosotros!

Pero, sobre todo… ¿¿¿CÓMO SABE QUE ESTAMOS HABLANDO DE LA PULSERA??? ¡¡Solo me ha oído decir “es de papá”!!

FLIPANDO MUCHO.

Don Manías

Don Bimbas hace una trastada, tira algo o la arma, y El Cachorro no se ríe. El Cachorro se T-R-O-N-C-H-A. Son carcajadas que más a gusto no las he oído proferir nunca.

madre 24 (1)

Lo preocupante es lo que anima al pequeño para que continúe haciendo el mal. Vamos, que entre todos lo estamos consintiendo de lo lindo.

Porque hace lo que quiere, y si no coincide con lo que queremos los demás, vamos listos. Lo de aprender a vestirse y desvestirse solito, no lo hace porque yo se lo diga; de hecho, si es cosa mía, ya puedo esperar sentada. Se viste y desviste porque sale de él…

madre 24 (2)

Aunque no con el resultado esperado.

madre 24 (3)

Él no se desviste/viste; él se pelea. Y va perdiendo.

Como este asunto no lo domina, se vuelca de lleno en su meticulosa manía. Es la de colocar los zapatos: siempre a ambos lados de los de su hermano.

madre 24 (4)

Y las chanclas.

madre 24 (5)

Aquí, cuando los dejaron para subir a unas camas elásticas.

madre 24 (6)

Y escribo esto mientras estoy tirada en la cama y el protagonista del tema rondando alrededor. Cuando voy a levantarme y me voy a poner mis chancletas…

madre 24 (7)

¡Jajaja! Simetría perfecta.

Pues nada, entro a formar parte del juego. Yo, encantada. Hay un igual a mí en casa, un pequeño maniático.

Aunque espero que no se salga de madre, que miedo me está dando… Es maniatiquito para estas cosas simpáticas, pero un MANIATICAZO de narices para las demás. Por ejemplo, le lava los dientes su padre y deja su cepillo momentáneamente donde le cae bien.

madre 24 (8)

Don Bimbas empieza a lanzar uno de sus gritos rompetímpanos. Es por el cepillo. Hay que ponerlo en su sitio, al lado del de su hermano.

madre 24 (9)

Ese es todo su drama.

Porque las cosas tienen que estar EXACTAMENTE a su gusto. Pongamos que le tenemos que colocar las zapatillas. Llevo al salón las suyas y las de su hermano y las coloco como en fila. El Cachorro, al ponerse las suyas, mueve una de las de Don Bimbas. Bueno, bueno, bueno. Pues ya se china y se levanta y la coge y la pone donde estaba con un categórico: “¡Aquí!”, que no ha lugar a discusión alguna. Y ya vuelve a respirar y a hacer vida normal.

Las cosas tienen que estar de una determinada y particular manera, la suya, o se china. Le damos pizza.

madre 24 (10)

Es un trozazo, con lo que se le dobla y se le cae. Su padre decide cortarla por la mitad. Pues ea, a fruncir el ceño y cerrarse en banda. Ya no quiera comerla. Ha tenido que darle su trozo entero para que volviera a la normalidad.

Uffffffffff.

Y en esta ocasión se ha conformado y no le ha dado por redoblar su protesta. Porque es normal verlo como Dios lo trajo al mundo.

– ¿Qué haces en culos? – le pregunto.
– Es su forma de enfadarse – me dice El Cachorro.

Es muy divertido observar cómo El Cachorro se ha arrogado el papel de intérprete de su hermano. Me cuenta cómo es él y qué hace de una forma entre evidente y resignada. En plan: “Esto es lo que hay”.

madre 24 (11)

¿Qué hacemos con este superrebelde?

Pestazo

Estoy conduciendo y de repente me empieza a llegar un olor nauseabundo. Bueno, estoy exagerando, no es como cuando pasas cerca de una depuradora o de una fábrica de papel o de un vertedero. Pero algo empezaba a oler mal. Como si se hubiera estropeado el aire acondicionado, como si algún mamífero se hubiera colado en el motor…

Llevaba un mosqueo de aúpa cuando, de repente, oigo a El Cachorro: “Uuuuy, qué olooooorrrrr”. Pero como muy contento. “Mira, mamá, qué bien huele”. ¡¡Y resulta que se ha descalzado!! Ahí lo tengo, con los pinreles al aire atufándome cosa mala.

madre 23 (1)

Maaaadre del amor hermoso. Con cinco años y ocho meses y semejante pestazo. ¿Voy encargando la máscara antigás de cara a la adolescencia? Estoy sobrecogida.

Confabulación mañanera fraternal

Sale el Señor de las Bestias de casa para ir a currar a las 8:15 de la mañana, y a y veinte ya aparece en mi cuarto Don Bimbas a dar la matraca: “Y caaaoooo”. Que no sé por qué todo lo pide con la “y” delante: “Y caaaaooo”, “y paaaaam”.

Quiere ColaCao y yo estoy muerta de sueño. Normalmente me tengo que levantar a hacérselo, pero hay veces que resulto más persuasiva (puede que sea porque él mismo me ve la cara de destruida) y lo convenzo para que se duerma un ratito más a mi lado. Y cuando ya consigo eso, que me cuesta lo mío, y lleva roncando cinco o diez minutos, hace su aparición el mayor. “Mamááá, despiertaaaaa”. Si continúo sin moverme, me argumenta: “¡Es de día!”

madre 22 (1)

Es que no puedo con este acoso, me supera este relevo, cómo se las ingenian para escalonar sus apariciones para luchar contra mi sueño. Van a acabar conmigo.

Y esta sincronización me imagino que la ensayarán en algún momento, ¿no? ¿La noche anterior, acaso?

madre 22 (2)

¿O quedan en la estrategia de par de mañana?

madre 22 (3)

(Aquí, parece que concentrados en la maniobra a seguir: “Tú primero, hasta que pilles sitio a su lado en la cama, y cuando se haya confiado y se crea a salvo, contraataco yo”). Porque todos los días (de verano, que entro a trabajar de tarde) igual. No me dejan remolonear ni un poco.

Claro que luego veo lo bien que se lo pasan en mi cama…

madre 22 (4)

… y empiezo a encontrarle una explicación a las cosas. Mi cama es un imán para ellos, porque es como una superficie de juegos.

Que yo también lo paso bien, no os creáis, porque veo esto…

madre 22 (5)

… ¡y me parrrrtooo! ¡Pero si parecen dos dibujos animados, no me digáis! JAAJAJJAJAJ.