Soy una madrastra

Estoy intentando que El Cachorro haga unos deberes. No hay forma humana. Lo dejo en el salón, supuestamente escribiendo, y siempre que vuelvo, está haciendo cualquier cosa menos escribir.

madre 30 (1)

O me lo encuentro jugando o dibujado o intentando inflar un globo. Cojo y le quito el globo y me lo llevo a la cocina.

– ¿Lo vas a tirar?
– ¡Sí!
– ¡Eres malvada!

Malvada, tú. Me chifla.

Pero le impongo poco. Porque se sigue distrayendo igual.

Al váter con asistente

Quiere ir el chiquitico al baño y le pido a El Cachorro que lo lleve. “Vaaaaale”, y lo lleva. El pequeño pone el adaptador en la taza, y El Cachorro se encarga de bajarle los pantalones, los calzoncillos, y de auparlo para sentarlo. Le dice “me avisas”, y sale del baño.

madre 29 (1)

Cuando Don Bimbas ha terminado, le llama: “¡Hinaaaaaaao, Mooom!” (“He terminado, Simón”), y cuando El Cachorro reaparece, le dice el canijo: “Caca”. “¿A ver?”, contesta El Cachorro. Mira, comprueba que sí, que ha hecho caca, y le anima: “¡Muy bieeeeeen!”. Acto seguido: “Agacha”. El otro pone el culete en pompa y El Cachorro se lo limpia.

madre 29 (2)

Y yo, viendo desde la cama esta escena, arrobada, pienso en que ya me puedo morir en paz.

Dramón en el salón

Pues se me ha ocurrido ver por la noche la peli “La decisión de Anne”. No sé si la habéis visto. Es sobre una familia con una niña con leucemia. Yo… no sé de qué voy. Es la primera peli que veo en MESES. Mi vida no me da tregua. Y para una vez que encuentro un hueco para solazarme, voy y me engancho a un dramón que te rilas.

A todo esto, Don Bimbas no tenía ganas de dormir. Así que se ha venido al salón y se ha tragado la peli con su padre y conmigo.

Yo no he hecho más que llorar como una magdalena. Don Bimbas no se estaba enterando porque estaba en el otro lado del sofá y yo me tapaba. Pero casi al final de la peli ha venido conmigo…

madre 28 (1)

En ese momento me caían lagrimones del tamaño de aguacates. El otro… alucinado. Me miraba con extrañeza, en plan qué está pasando. Me tocaba las lágrimas y me cogía la cara para darme besitos. Y enseguida ha llamado la atención del Señor de las Bestias. “¡Api, mía!” (¡Papi, mira!)… ¡Coco! (¡Moco!) Jaaajajaja.

Sí, mi llanto era de esos que te mojan la cara entera, con mocos y todo.

Y acto seguido ha ido al baño para coger papel higiénico para volver corriendo y secarme la cara. El tamaño del papel era el de una miga de pan. No ha tenido mucho éxito, pero yo ya me he muerto directamente de amor.

Somos el obstáculo de la felicidad

Pues está El Cachorro totalmente chinado. Es que es su estado natural, qué tío. Encuentra cualquier cosa para enfadarse.

Lleva dos días quejándose de que le hacemos más caso a Don Bimbas que a él. No es verdad, pero él lo siente así (o hace que lo siente así) y a mí me toca la fibra porque yo sentía lo mismo cuando era pequeña con mi hermano (aunque en mi caso era verdad… jeje).

madre 27 (1)

Pero además, lo dicho, cualquier cosa le molesta y le sienta mal. Así que hoy nos ha dicho que no le dejamos ser feliz. Chúpate esa, Maricarmen. “No queréis que sea feliz”, dice, así, tan ancho. Y generalmente es porque pregunta qué cosa divertida puede hacer y cuando le digo que se busque la vida, se enfada. ¡Pues bien que me la buscaba yo a su edad! No esperaba a que mis padres me dijeran qué tenía que hacer… En todo caso qué no.

Total, que se la ha buscado, la vida.

madre 27 (2)

Vuelvo del médico a casa y me recibe El Cachorro diciéndome que es que había cogido con el vaso agua del baño para beber y se le había caído por el suelo. En efecto, hay un reguero de gotas desde el baño hasta la mesa del salón. Me agacho con papel a secar, hasta que llego a la mesa y… ¡de “para beber” nada, era para mojar la plastilina, que ha cortado en cachitos pequeños encima del hule! ¡¡Encima del hule NUEVO!! Llevo dos días con él. El chino de debajo de mi casa se frota las manos cada vez que me ve. Me duran nada y menos. Y dejé el viejo a mano para ponerlo encima en caso de que los críos quisieran pintar o hacer manualidades. Pero ahí estaba el viejo con su boli pintado: doblado y sin utilizar.

madre 27 (3)

Ahora el nuevo se ha quedado con marcas de los cortes de plastilina y con plastilina pegada por todo y fatalo. La que se ha enfadado he sido yo. Que qué poco se fijaba en las cosas, que el mantel era nuevo, que ahora iba a coger el dinero de su cerdito para comprar otro, que ya estaba bien de que anduviera por la vida sin cuidar las cosas.

Se ha cabreado, claro. Se ha pirado y ha vuelto muy resuelto con su cerdito: “¡Pues toma mi cerdito, cómprate lo que quieras!” Jaajajaja. Lo he cogido, le he dado un beso gigante y le he dicho que por esta vez dejara a su cerdo en paz.

Pero el que sigue molesto es él… ¡tócate los pies! Porque “no me dejáis ser feliz”.

Alergia volatilizada

¿Recordáis, fieles lectores, que El Cachorro desarrolló alergia a los gatos? Hace ya un tiempecito de esto, ¿eh? (De hecho en marzo de hace dos años)

Pues miradlo.

madre 26 (1)

Está encantado con este. No lo deja ni a sol ni a sombra, ni él a él. ¿Qué ha sido de esa reacción que le dio uno que le dejó unos colores en la cara que parecía que lo habían inflado a bofetadas? ¿Qué ha pasado con esas pruebas de alergia que le hicimos que confirmaban que los gatos eran animales non gratos para él? ¿Qué especie de milagro se ha obrado?

Mi no entender nada.

Oda al sufijo

Don Bimbas todavía no habla. Como mucho dice, muy mal dicha, alguna palabra. Pero se maneja divinamente.

madre 25 (1)

Bueno, y miento, eso de que no habla… Habla, pero no se esfuerza demasiado. Él se apaña con las terminaciones de las palabras y cree que con eso es más que suficiente. Así te pide, por favor, “avó”, que le pongas las “tillas” (zapatillas), los “tines” (calcetines), o, ya el colmo de la vaguería, te pide “tata” y ya, por el contexto, tienes que adivinar si se trata de una patata o de una pelota; utiliza la misma palabra para dos cosas distintas.

Puedo hablar también de todas las sílabas con la te con las que estructura todo su vocabulario: “Ti” (sí), “tita” (quita), “titi” (bici), “tatá” (galleta), “tilla” (silla), “toto” (roto), “tata” (pelota y patata, como he mencionado), “tete” (coche), “tito” (besito) o “tuto” (susto). Por suerte esto le permite pronunciar perfectamente el nombre de su padre. Tato.

Y, oh triunfada, ya no solo me llama “Aya” (Amaya), sino que también ahora me dice “ami” (mami). Menos mal que se va enterando del lugar que ocupo en su vida. Por cierto que su padre, cómo no, aparte de “papá”, es “api”.

Es, claramente, un niño de sufijos.

Resistencia

A mí me pican así (que de hecho lo hacen), con este picotazo XXL, y estoy llorando (y rascándome) por las esquinas, hecha un lamento quejicoso, todo lo que me dure la reacción esa.

madre 24 (1)

Pues Don Bimbas, como si no fuera con él, como si alguien se lo hubiera pintado con rotulador. Y tiene más por todo el cuerpo, por supuesto, porque es como yo, un manjar para los mosquitos. Pero desde luego es más resistente y duro que su santa madre.

Gatadas

Me piden en el cole en el que va a empezar Don Bimbas este septiembre que lo describa.

Si me fijo en lo que ha hecho en media hora…

El Señor de las Bestias se ha puesto a limpiar la terraza. Con una inestimable ayuda.

madre 22 (1)

Y sus consecuencias.

madre 22 (2)

Don Bimbas chito*.

Lo he apartado del asunto y lo he dejado con un cuaderno y un boli. Cuando vuelvo a los minutos…

madre 22 (3)

Magnífico estampado.

Si no han sido mil o dos mil veces las que le he dicho que no pinte el hule, no se lo he dicho ninguna. Así que le echo una bronca y coge y me hace lo que últimamente le da por hacer a este rebelde sin causa para mostrar su inconformismo, que es escupir.

madre 22 (4)

Y ESO SÍ QUE NO. Que me pone mala, con la manía.

Lo castigo y lo encierro en el baño pequeño. Cuando voy de nuevo, me encuentro con esto:

madre 22 (5)

Ha desmontado el sumidero ese, o lo que sea.

Nueva bronca. Lo meto en su habitación. Encerrado. Cuando voy a por él, estaba subido al radiador y asomado a la ventana, llamando a su padre que seguía en la terraza para que lo rescatara.

madre 22 (6)

Le vuelvo a leer la cartilla y se cabrea arrancándose el calzoncillo.

madre 22 (7)

Así que lo que voy a poner en la descripción de la matrícula, y tomando en cuenta que es un niño que luego le da por venir en busca de mimos y se restriega contigo y le encantan las caricias y cosquillitas en su piel, es que es como un gato, que creo que es lo que mejor lo describe.

madre 22 (8)

Eso es lo que tengo en casa. Un gato. Con sus gatadas.

*“Chito” y “chirriado” son navarrismos que significan estar empapado.

Quiero un perro

Yo siempre cuento que antes dije perro que papá. Menuda obsesión la mía. Me encantaban (y encantan). Me costó conseguirlo 17 años. Y bajo una promesa que rompí como a la semana de tenerlo. Mi perro se llamaba Nicotina porque me lo compraron por dejar de fumar.

madre 21 (1)

Mirad qué preciosidad, mi samoyedo, vestido de San Fermín (era fácil… ;-))

Total, que me preguntaba cuándo me lo pedirían los niños. Obviamente, aunque adore a los perros, no va a entrar uno en casa NI POR ASOMO. Por lo menos en unos años, que bastante tengo encima. Sé qué implica tener un perro. Y para que esté el pobre bicho todo el santo día solo en casa, mejor no lo tengo. Porque cuando a mí me lo compraron, aunque estudiara, mi madre trabajaba como ama de casa y Nico estaba la mayor parte del día acompañado. Ah, y lo sacaba yo (casi) siempre; ese fue el trato.

Yo ahora no tengo tiempo ni de estar con él ni de sacarlo. Me cuesta mucho reservar tiempo para estar con mis niños, que son mi prioridad, con que para un perro…

Bueno, el caso es que hoy ha llegado la pregunta. Oigo a El Cachorro: “¿Podemos comprar un perro?” Yo ya le iba a soltar la perorata de que, aparte de que es mejor adoptar que comprar, ahora mismo ni de coña, porque da mucho trabajo, iba a estar solito en casa, él es demasiado pequeño para cuidarlo… cuando escucho al padre preguntarle que para qué lo quiere, y dice: “Para que cogiera esta pelota”.

madre 21 (2)

Ha encontrado una pelota de tenis y resulta que el complemento que le falta para sacarle partido ¡es un perro! JAAAJAJAJAJAAJAJA.