Árbol de Navidad

Mucho debo querer a mis hijos para permitirles colaborar colocando las bolas del árbol de Navidad…

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Bolas que no son precisamente de plasticucho. Las hay de cristal, incluso. Pero merece la pena. Mis hijos no tienen la culpa de que yo quiera un árbol chulísimo no apto para menores. Así que si no van a tener un pino con bolas feas ni muñecos de corchopán ni espumillón de colorinchis, al menos que participen en poner el que a mí me gusta.

 

El Cachorro estaba emocionado. Le he dicho que le dejaba ayudarme después de cenar y, aleluya, ha cenado todo y lo ha cenado en un tiempo normal (se tira la tira, normalmente).

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Total, que así de bonito nos ha quedado el árbol.

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Que es que está rechulo por todos sus costados.

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Y así de bonito lo que no es el árbol.

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Los peques y yo, encantados.

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El mayor, imbuido del espíritu navideño, se ha sentido incluso de lo más inspirado y ha realizado la siguiente obra pictórica:

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Obra: Christmas present under the tree.

Autor: El Cachorro.

Técnica: Boli Bic azul sobre papel de cocina.

 

En ARCO se lo van a quitar de las manos.

 

¡Navidad, ven! ¡Este año no nos cogerás in fraganti! ¡Estamos preparados!

 

Purpurina

O “purpulina”, como dice El Cachorro. Hoy ha hecho un trabajo con ella. Me temía que fuera a esparcirse por toda la casa, pero no que nada más abrir uno de los botecitos, se cayera la mitad del tirón.

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Así que me brillan la mesa, el sofá, la alfombra…

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Vamos a estornudar purpurina hasta que estos dos vayan a la universidad, me temo. Como cuando vas a una playa y te bañas con oleaje, que se te mete la arena hasta en el forro del bañador y jamás la logras sacar de ahí. Igual. Es un invento de Satanás.

Admiradora del blog

Recibe un WhatsApp el Señor de las Bestias de una persona con la que está viendo si trabaja con ella y con su perro en un rodaje. Él tiene una página web (que por cierto es castinganimales.com) donde aparece el banner de este blog:

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El caso es que la mujer, que tiene ahí su perro registrado, entró. Y transcribo el mensaje del que os hablo:

 

Perdona que te moleste, pero es que estoy súper enganchada al diario que hay en la página del casting “Diario de una mamá” y al darme cuenta de que eres tú el papá no he dudado en escribirte para que des de mi parte la enhorabuena a la mamá que ha tenido una iniciativa súper original. ¡¡¡Me encanta!!!

Qué buen legado para vuestros hijos.

Es que me he sentido identificada cuando mis hijos eran pequeños y me está encantando”.

 

A mí lo que me encanta es que a esta mujer le encante, que se sienta identificada, que le traiga tantos recuerdos y que haya sabido pillar parte de la filosofía del diario, que es puramente egoísta y egocéntrica: lo del legado para mis hijos. Sí, la principal razón por la que escribo esto es para que ellos sepan cómo fue su infancia (porque si hay que tirar de mi memoria, van finos). Pero también para que quienes me leen se entretengan (puesto que es lo que me ha gustado hacer desde que era pequeña, entretener a los demás) y esbocen cada día una sonrisa, ya sea por empatía, por nostalgia, por solidaridad o porque les parece gracioso lo que cuento.

 

Así que imaginaos lo mucho que me ha gustado leer este WhatsApp.

 

Gracias, querida lectora. Y a los muchos que me comentan en RR.SS. Y a los que no me comentan nada pero me leen. A todos: G-R-A-C-I-A-S.

 

La imagen que doy

Me escribe una amiga en un comentario a un estado de mi FB:

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Hoy he visto a tus hijos… El Cachorro está impresionante; el enano se sale. Me ha hecho mucha gracia porque El Cachorro me miraba extrañadísimo mientras yo saludaba a su padre. Como diciendo “¿Debería conocerte? Dame una razón”. He pensado: digno hijo de su madre”.

 

¡Ahí va, diez! ¿¿Yo hago eso??

 

(¿Y por qué me encanta tanto que mi amiga me vea así como que vea así a mi hijo?)

Brunch

Nos hemos ido al famoso brunch del hotel Intercontinental de Madrid. Bueno, bueno, bueno… ¡como el Kiko nos hemos puesto!

 

Admiradme esto:

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Y esto:

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Y otra más:

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Un sueño hecho realidad.

No solo hemos disfrutado mi estómago y yo. El Cachorro ha podido vestirse de cocinero y hacer pastas.

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… Que, por supuesto, también me he comido.

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Vamos, que ha sido un día redondo. Redondo de volver rodando a casa para terminar de digerir como las boas.

 

Saturnino is back

¿Os acordáis? ¿Os acordáis de Saturnino?

 

Ha estado aparcado mucho, pero que mucho tiempo. Es un aspirador robot de esos con el que El Cachorro ha protagonizado muchos posts. Pero se le fastidió no sé qué y ha estado muerto de la risa. Solo que el Señor de las Bestias lo ha arreglado recientemente y hoy lo he sacado de nuevo a pasear.

 

¡Bueno! Don Bimbas, que siempre lo ha visto “aparcado” y por eso mismo jamás habría reparado en él, flipándolo a tope. “¡Ah!”, gritaba señalándolo.

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Me ha agarrado de la mano, y hale, a perseguirlo por toda la casa.

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“¡Ah!”, me volvía a mirar en plan: “¿No te das cuenta, tía, que hay una cosa extraña que se mueve sola por el suelo haciendo ruido? ¿Cómo puede ser que estés tan pancha?”. “¡Ah!”. Y así hemos pasado el rato.

 

Otra gran amistad se está fraguando.

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Hoy es el día

Lleva El Cachorro una semana diciendo que después de Fulanito va Menganito y después va él y después Rodrigo y después Hugo y después Mateo y se acaba el mes.

 

¡Hoy viernes le toca pasar lista!

 

Y eso también le da derecho a ir el primero de la fila al comedor. A la ida… ¡y a la vuelta! Hoy es el día especial de mi niño.

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Es como cuando en mi cole nos tocaba tocar la campana. Una pequeña que cogíamos con una mano y agitábamos mientras echábamos a correr por todo el pasillo para que te oyeran todas las clases. Tocar la campana y pegarte esa carrera despendolada armando jaleo, ser la responsable de dar el aviso de que se terminaba la clase, era de las mejores cosas que te podían pasar en el cole (y lo hacíamos con más edad que la que tiene ahora El Cachorro).

 

Años después, ahí está mi niño, emocionado con su “campana” particular. Hoy él pasa lista y será protagonista, y mola todo.

Educar al primero

Cuando tienes un segundo hijo, si has educado al primero más o menos bien, tienes medio trabajo hecho.

 

Bueno… eso es mucho decir, porque Don Bimbas es demasiado Don Bimbas. Pero digamos que en vez de dos padres desesperados, somos dos padres desesperados y un hermano generoso (no siempre) los que, cada uno a nuestra manera, educamos al pequeño.

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Don Bimbas imita a El Cachorro todo lo que puede. Que se acerca corriendo hacia mí y me dice en broma “chachipiruli”, pues viene Don Bimbas seguidamente corriendo de la misma manera, se para exactamente en la misma postura que El Cachorro, y dice algo similar, en su lenguaje: “tatití”.

 

Le dijo a El Cachorro que se desvista para meterse en el baño, y el pequeño quiere hacer también lo propio. Es decir, si se lo digo antes a Don Bimbas, ni caso. Pero si se lo digo a su hermano, El Cachorro procede, y luego a él, él hace lo propio.

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Menos mal que El Cachorro me ha salido como me ha salido, porque Don Bimbas tiene mucho peligro y solo le faltaba un mal ejemplo.

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Me pregunto cómo hubiera sido la cosa si él hubiese venido al mundo el primero…

Por sus coj…

Lo más difícil le pone. Estoy hablando de Don Bimbas. Ha heredado la bici de cuando su hermano cumplió dos años y no la suelta. Y eso supone ya de por sí una dificultad, porque manejarse con ella dentro de casa no es lo más apropiado…

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Pero cuando la cosa se tuerce es cuando salimos de paseo y vamos a dos por hora. Porque no se impulsa. O sea, él va con la bici pero solo anda. Digamos que ni se llega a sentar. Va con ella debajo. Ahora, no se te ocurra empujarle o ayudarle. Te responde con un bufido que te deja seca.

 

No entiendo cómo es que le gusta tanto la bici, porque caminar sin apoyarse con esa cosa entre las piernas, no me parece lo más divertido del mundo. Pero él tiene que hacer lo mismo que su hermano y que sus primos, faltaría más.

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Luego le da por ir inclinado por encima de los vados. En esto que se cae. Lo ayudo y le coloco la bici en recto, en la acera. Y él protesta y pide que se la vuelva a poner en el vado, donde estaba, donde todo ocurrió. Tiene que salvar ese obstáculo ÉL SOLITO, por sí mismo, por huevos.

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Es así con todo, no solo con la bici.

 

Más tarde en casa le ayudo a bajar las escaleras. Se cae de culo en un escalón. Le ayudo a levantarse en el escalón donde ha aterrizado. Y coge él y sube desde donde ha caído para volver a bajarlo sin ayuda, esta vez bien. No se puede decir que sea de los que dejan las cosas a medias…