Speaker

Hoy he tenido que trabajar como speaker en una carrera de obstáculos así como divertida. Por eso, cuando he llegado, me han pedido que me disfrazara.

niño

Vamos, sin problema. Con lo que a mí me gusta hacer el canelo…

Por suerte El Cachorro me ha podido ayudar un poco.

niño

Lo hemos pasado de miedo. Hasta que he visto mis fotos… ¿¿Pero cómo es posible que me queden siempre todos los cascos TAN mal?? ¿¿Por qué no tengo la suerte de Don Bimbas??

niño

Mirad qué pocholo. ¿De quién ha heredado esta facultad?

El descanso de la guerrera

El descanso de la guerrera es tirando a breve. Muuuuy breve. Me he pegado todo el sábado quitando el polvo, pasando el aspirador, bañando a los críos, limpiando la terraza (bueno, esto con ayuda)…

niño

… haciendo comida, recogiendo, ordenando, fregando… Consigo dormir, oh milagro, a los dos mochuelos a las 17:10 h. Me pongo el bikini porque hace un día fantástico y es hora de estrenar la terraza recién limpia. Estiro la toalla. Se nubla todo el cielo. Inasequible al desaliento, resisto, “al menos me echo una siesta”, me digo. Y a las 17:27 h…

madre_tomando_sol

Tachán.

Hale, otra vez en marcha.

Total, que viene a ver qué se tercia y encuentra mi lata de Coca-Cola.

niño

La lata está sin abrir (ni tiempo me ha dado), pero él imita a su mamá. Encantado. Hace hasta ruido de beber. (Eso es aportación propia, yo no hago ruido al beber).

Luego ha estado jugando con ella hasta que ha pasado lo inevitable (aunque yo he estado poco lista y no lo he previsto). Ha estampado la lata y lo ha dejado todo pringado. El suelo, el cristal, él mismo.

Pero eso no es lo peor. Volviendo al tema imitación, y di que procuro esconderme, después ha ido a mi bolso, ha encontrado mis cigarrillos, ha sacado uno y se lo ha metido en la boca. Por supuesto, yo ya lo he pillado cuando andaba escupiendo con cara de asco. No tiene ninguna gracia el asunto, pero él estaba la mar de gracioso metiéndose las manitas en la boca y sacándose el tabaco. Y tiene toda la razón del mundo, es un asco y una mierda.

Vamos, que la guerrera no puede bajar la guardia ni un maldito segundo.

Agitanándose

Ahí va, me fijo en los brazos de Don Bimbas…

niño

Y me pregunto si al final el rubiales lechoso no es tan blanco como creíamos… Me parto con su moreno agroman.

niño

Le saco estas fotos pre verano (y eso que a estas alturas el bracico ya ha recibido algunos rayos de sol, por no hablar de la mano) en previsión, por si por si le da por agitanarse como su padre y su hermano, para recordar que mi rubio un día fue blanco nuclear. Que un día, fue como su tío, mi hermano, al que de pequeño le llamaban “Porcelanas”.

Se ríen en mi cara

De unos días a esta parte, a El Cachorro le entra la risa cada vez que le echo la bronca. El asunto tiene tela, porque me la contagia. Así que mal.

niño

Para colmo, hoy, que acabo de abroncarle, le ocurre lo mismo y coge el pequeño y va detrás. Se pone a imitar al hermano y se troncha. No se puede imponer menos que yo.

Peligroso amor

Estos amores que les entran a ambos…

niño_pelea

Tanto al uno como al otro. Les da por abrazarse y quererse un montón y mi felicidad va ganando enteros. Y mi temor, porque de ahí a cascarse (a que el pequeño salte encima del mayor y le haga daño, a que el mayor le abrace de más o le empuje y le haga daño, a que se hagan daño los dos en un arrebato…), hay un paso.

niño_pelea

Como del amor al odio, ya lo dicen.

niño_pelea

Porque los dos son un poco burricos.

niño

Y está empíricamente demostrado que en el 78% de los casos el amor entre estos dos termina con piñas, gritos y lloros.

A ver, voy a dejar de sacar fotos que creo que ya la estamos teniendo…

Paseo por Pamplona

Que sales así para dar un paseo tonto por Pamplona y, oye, no veas lo que da de sí…

Resulta que vemos patos (que se acercan hasta nosotros y se van chafados porque no teníamos ni una triste miga que lanzarles).

niño

Nos cruzamos con un caballo.

niño

Ayudamos a un gusano a cruzar el camino (salvarlo ha sido cosa mía, y me ha costado, porque El Cachorro quería tocarlo, cogerlo, ponerle una casita –hoja por encima-, etc. En definitiva, con la mejor de las intenciones, darle tormento).

niño

Vamos a los columpios (primera vez para Don Bimbas, al que, llamadme intuitiva, parece que le han gustado).

niño

Todo de lo más apasionante.

En fin, que mi moraleja es que puede que el mundo se te haga más interesante si lo compartes con quien lo anda descubriendo…

Catador de pinchos

Aquí el canijo catando una croqueta de uno de los bares de pinchos más emblemáticos de San Sebastián.

niño

Con esta cara debe estar determinando, si acaso, que en efecto el pincho está de escándalo pero que Pamplona en esta materia es ligeramente superior…

Como el perro y el gato

DIVERTIDÍSIMO juego el que se han traído mis pequeños con el perro. (Y él con ellos).

niño

Sila se metía debajo de la cama, ellos también detrás de él…

niño

Salía, ellos después. De nuevo debajo de la cama, ellos también…

niño

Volvía a meterse, hale todos para dentro.

niño

Emergía, los dos fuera.

niño

¡Menudo trajín se han traído los tres!

Yo no sé si el perro estaba involucrado en el juego o realmente trataba de huir…

Pero el perro que realmente me ha fascinado ha sido este:

niño

Paseaba por la calle y me lo topé. Qué cosa, ni una pestaña mueve. Nada le distrae. Qué majico, por favor. La viva estampa de la obediencia, la fidelidad, la lealtad, la amistad.

Voy a esperar a que salga su dueño para preguntarle que cuánto me cobra por adiestrar a Don Bimbas.

Momentos divinos de un sábado

Amanece un sábado. Como de costumbre, demasiado pronto para mi gusto. Me despierta la irrupción de un par de mochuelos que en seguida invaden mi cama. Al pequeño le ha dado por lanzar hechizos. Estira los brazos hacia delante haciendo “chsssssssss”. ¿A quién pretenderá embrujar?

niño

Después de remolonear todo lo que puedo, por fin me levanto y decido que nuestro día va a ser gris.

niño

Pero solo en lo que a vestimenta se refiere. 😉

Intento después entretener a los peques para poder hacer mis cositas. Saco las pinturas y El Cachorro enseguida se pone a la faena.

niño

El otro también se apunta a hacer faenas.

niño

Como coger las pinturas y tirarlas por el suelo. Y dejar el suelo con trocitos de pintura y, claro, pintado. El anhelado “tiempo para mí” dura exactamente 8 minutos.

A la hora de comer, imposible que se sincronicen. Tiene hambre Don Bimbas primero y le doy su bibe de puré.

niño

Me pongo a hacer la comida para el otro y para mí. El chiqui cae rendido. Comemos El Cachorro y yo. Cuando termina, lo acuesto para echar la siesta. Me propongo disfrutar de hacer de Amaya: cojo unas chuches pretendiendo meterme un atracón y echar la siesta. ¿Y qué ocurre? Que mi versión en masculino y en niño se despierta y me viene a gorronear.

niño

Me quita el regaliz de mi boca. Se zampa otro de la bolsa… Adiós atracón en solitario. Y adiós siesta.

Ooootra vez en danza.

Llega la noche, donde me toca disfrutar de unos segundos de quietud. Hemos comprado otra sillita para que se sienten los dos hermanos a la mesa, y así de aplicados están cenando.

niño

Ellos comen ¡y yo me los comooo! Qué ricos, por-fa-vor.

Después de cenar tocan los pijamas, los dientes, el convencerlos para que se acuesten, el que se levanten porque no tienen sueño, el amenazarles… en fin, lo normal.

Este es un sábado cualquiera en mi vida. No me aburro nada de nada.

¿Chuches?

Ha venido El Cachorro de clase con una bolsa de chuches porque era el cumple de un compañero. Mola, la bolsa. Son mis chuches preferidas. Pero por desgracia, y espero que no sirva de precedente, a El Cachorro también le han gustado (normalmente prueba una, y el resto para mí). Y además ha compartido con Don Bimbas (maldición). El caso es que se ha comido dos de tipo esponjoso, y un par de trocitos el pequeño, y luego ha llegado a un ladrillo del que también he partido una miaja para el bebé. Y éste, en vez de comérsela, ha empezado a jugar con ella. Para cuando me he querido dar cuenta, había restos de un engrudo naranja pegajosísimo por la silleta, por los zapatos, por la ropa… y por supuesto por las manos.

niño

Yo, gran defensora de las chuches y de sus bondades, que ni con mil vídeos de pieles de cerdos siendo procesadas para acabar como regalices azucarados logran que deje de adorarlas, hoy he experimentado la extraña sensación de aborrecerlas.