Depertares

“Hola batiscafo. Buenos días, cantalupo. Arriba, churrigueresco”, le saludo a El Cachorro para despertarlo.

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Y ni por esas.

Ha salido igual de madrugador que la madre.

Y él tiene suerte de que yo tenga corazón, porque yo tengo una madre sin escrúpulos que, cuando era pequeña, para levantarme de par de mañana para ir al cole, me destapaba entera ¡¡y abría la ventana!! Que abrir la ventana en invierno en Pamplona y congelársete las mucosas es todo uno… Sobre todo en mis tiempos, con los inviernos de entonces, que los de ahora son de chichinabo. (¿Qué necesidad tenía de soltar esta batallita de la abuela?).

Ába

Y terminamos el mes con Don Bimbas diciendo algo parecido a la primera palabra de su vida, sin contar mamá (que no tengo por qué ser yo necesariamente, puesto que es la palabra comodín que sirve para todo) y papá (que tampoco las tenemos todas con nosotros en determinar que esté refiriéndose a su padre, y lo más probable parece que esté tarareando una canción).

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En fin, que este mes ya se ha lanzado a decir “ába” para pedir agua.

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Lo que es el instinto de supervivencia. ¿No es el agua lo más indispensable para vivir?

Cambio de pañal

Esta es una de las perspectivas que más me gusta de mi bebé.

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Lo que no me gusta tanto es lo que viene a continuación… Y permitidme que aproveche esta oportunidad para realizar una disertación sobre la caca:

Los “regalitos” de los bebés siempre guardan sorpresas. Tú hueles un tufo, abres un pañal y te encuentras desde bolas duras a lo oveja, hasta pasteles blandurris tipo dulce de leche. Hay momentos especialmente duros, cuando las cacas son una especie de pises que no hay pañal en el mercado que las absorba, con lo que en cada defecación, que se suele dar la circunstancia de que en estos casos es cada cuarto de hora, tienes que cambiarlo de ropa de arriba abajo. Pero hay una caca que me escama por encima de todas… Madres del mundo, a ver si me lo aclaráis, ¿es posible que algunos bebés caguen PEGAMENTO? En serio que hay algunas deposiciones que no hay forma de desincrustarlas de la piel.

Halloween en marzo

Nos estamos preparando en la habitación para ir a esquiar. Se ofrece el Señor de las Bestias a poner crema a los críos. Una vez termina con El Cachorro, oigo que me dice: “Ni en Halloween le pinté tanto la cara”. En efecto, cuando me asomo:

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Da miedo.

O risa. Porque parece un mimo.

Con este señor no vamos a ganar para cremas.

Toses y mocos (post no apto para impresionables)

Me tose El Cachorro en toda la cara. Y le digo: “¡Haleee, en toda la cara!” Y apostilla él: “¡Y con gérmenes!”, todo contento, en plan “fíjate qué generoso: con propina”. ¿Qué le tengo, que dar las gracias?

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Por si eso fuera poco, llega el hermano. Y lo de este sí que viene con propinaza.

A ver, decidme… ¿¿cómo es posible que un cuerpo tan pequeño albergue semejante cantidad de fluidos?

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Desplume

Soy una loca del esquí. Me gusta mucho, muchísimo, mogollón. Llevo sobre unas tablas desde los siete años. Pero entre embarazos, partos (en diciembre) y recuperaciones de partos, me he pegado cinco años sin pisar la nieve. ¡Cinco! ¡Un lustro! Que se dice pronto.

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Pues hoy he dado al traste con la racha en secano. Por fin he esquiado. Y me he llevado a toda la familia. ¡Me hace una ilusiónnnn!

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Ahora, hay que decir que se cumple la siguiente proporción: cuanta más ilusión, más se me vacía el bolsillo. Porque cuatro días solo de parque de nieve y guardería nos han salido por unos 340 eurazos del ala. Súmale a eso los forfaits de adultos, el hotel, las comidas, el alquiler de equipo, la gasolina… Una ruina total.

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Para colmo de males, buscamos sitio para cenar, y todo lleno. En uno de los sitios donde lo intentamos y nasti, le pedimos que nos recomienden un restaurante. Nos recomiendan. Vamos. Ya de lejos me parece leer algo tipo “marisquería”. En la puerta, avanzando la hora, atenazando el hambre, aunque estaba el menú expuesto fuera, le digo al Señor de las Bestias: “Entremos, venga, sin leer” (porque si lo leemos, estaba segura de que no íbamos a entrar). Y ya me debí de oler algo cuando veo unas mesas muy monas puestas y apenas gente… Resumiendo, sitio de los caritos.

La cara de Don Bimbas al ver los precios…

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Que yo me pregunto, con el tema del esquí y sus aledaños, así en general… ¿por qué no sería yo una loca del ping-pong?

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Le gustan los perros

A Don Bimbas le gustan los perros.

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De cualquier tamaño.

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Y parece que mucho. ¡Lo quiere montar!

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Mención aparte ellos, los perros. Pero qué benditos que son.

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Santa paciencia. Yo creo que esta cara es claramente de pedir ayuda:

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(Advertencia: Ningún animal ha resultado dañado en la realización de este post).

A ver si va a ser eso

Como de costumbre, sueltas al pispajo y sale corriendo. Cuanto más le llamas, más lejos se va y más pasa de ti. Nosotros desgañitados: “¡Pablo, Pablo, Pabloooooo!”

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Y es entonces cuando el Señor de las Bestias hace la pregunta del millón: “¿Sabrá que se llama Pablo?”

Protegerlo contra él mismo

Propone el Señor de las Bestias llevar a Don Bimbas con casco por la vida. De verdad, si no se parte la cara siete veces al día, no se la parte ninguna. Coscorrones, moratones…. cada día dos o tres para su colección.

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Ayer, nada más levantarse, se dio contra la cama de su hermano. ¿Resultado? Morado en el rostro. Y luego se tropezó y se cayó de cara contra un cemento. Mejilla, nariz y frente, raspados. Que estamos en un hotel y nos mira la gente en plan “qué le harán al pobre crío”.

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Lo vamos a llevar a una guardería en la estación de esquí. Dice su padre que seguro que le sacan una foto de la cara para, como con los coches de alquiler, decirnos luego: “Este, este y este moratón, y estos dos raspazos, ya los traía”.

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Vaya cuadro el chavalito.