La secta de las palomitas

Tenemos a otro palomitero en la familia.

El pequeño puede que sí tienda a llevarse cosas a la boca, pero rara vez repite. Ya conocéis lo poco amigo que es de comer en general. Así que curiosea, prueba, pero no pasa de ahí. ¡AAAA-MIGO! Con las palomitas la cosa cambia.

niño

Le partí un cachito de una para que la probara… y un nanosegundo después se lanzaba en plancha al cubo. Y, claro, la competencia era tremenda, porque tanto su hermano, como su padre, como yo, andábamos metiendo la manaza y cogiéndolas a puñados.
Menuda pugna.

Ir al cine cada vez nos va a salir más caro.

Milagro de Navidad para una madre en apuros

Pues resulta que hay gente buena por el mundo.

Mi hijo, que no es nada caprichoso, solo me pidió una cosa por su cumpleaños, que cumple el 8 de diciembre: el coche de Chase de “La Patrulla Canina”.

Como luego, entre la celebración del cumple con los de clase, la celebración del cumple en la urbanización y lo que le fuera a caer de la familia, nos iban a preguntar que qué quería, lo llevé a una tienda de juguetes y le intenté meter alguno por los ojos, para así poder guiar al personal con la compra de juguetes. Él, mientras sorteábamos estanterías repletas de muñecos, coches y juegos, decía “cómo mola”, pero, poco más. Incluso: “¡Mira, un parking!… pero yo ya tengo uno”. A sabiendas de que por ejemplo el de su vecino es más grande, es decir, de que existen parkings con más cosas y más chulos. Pero él ya tiene uno. Qué crío tan práctico y poco caprichoso. Me recordó a una anécdota que contó Will Smith sobre lo que le dijo su padre cuando él se hizo millonario y se empezó a comprar coches a cascoporro: “¿Para qué quieres tantos coches si solo tienes un culo?” Buena lección.

niño

En cualquier caso, me quedé con alguno que más que él, fiché yo, y con la tarea primordial de, por parte de su padre y mía, comprarle el único juguete que había pedido, el coche de Chase de “La Patrulla Canina”.

Pues oye… fue empezar a buscarlo, y ni rastro. Lo comenté con vecinas madres, más puestas que yo en el tema juguetes, y se me descojonaron, como si yo fuera tan inocente de pretender comprar el Santo Grial en una tienda de vajillas. Que esos juguetes vuelan, que no hay manera de encontrarlos, que a menudas horas me pongo yo a buscarlo, con la Navidad a la vuelta de la esquina… ¡Pero bueno, si aún estamos en noviembre! ¿Estamos locos?

Total, que el tema del cochecito en cuestión se convirtió en el regalo imposible. Y yo negra. Negrísima. Para una sola cosa que se le antoja a mi niño, y no era capaz de encontrarlo. Me recordaba a mí misma a Arnold Schwarzenegger en “Un padre en apuros”, aquella película en la que se volvía loco por hacerse también con un regalo para su hijo.

En unos conocidos grandes almacenes, lo intento de nuevo. Los dependientes hasta se burlan de mí. “Agotadísimo, imposible encontrar nada”. Mi cara, un poema… Y en esto que, una empleada que me atiende en el mostrador con otro juguete que he comprado, me pregunta si yo soy yo y se declara seguidora de este mi blog. Lo descubrió en un grupo de FB al que ambas pertenecemos, “Marujas en red”, que administra Gema Lendoiro. Le digo que sí y nos ponemos a cotorrear. Le acabo contando mi drama, y ella me confirma que los que fabrican estos juguetes de “La Patrulla Canina” ya no hacen más, que pasan de mandar más para la campaña de Navidad. ¿¿En serio?? ¿¿Estamos locos?? ¡Qué poca vista comercial, por favor! Lo flipo sin parar. Pero, acto seguido, solidarizándose con mi auténtica decepción, ella, con un aire misterioso, me dice que puede dar con la solución…

Me propone que me vaya a dar una vuelta y luego vuelva, porque ella hará cuanto esté en su mano para poder solucionar mi gran entuerto. Enseguida lo consiguió, y lo divertido fue ver cómo se las ingenió para dar conmigo…

niño

niño

¿Conocéis un grupo “feisbuquiano” más útil que este?

No voy a revelar en qué consistió porque luego me vais a freír a mensajes preguntándome que quién era mi ángel de la guarda disfrazado de dependienta, cuya identidad como veis también protejo, porque abusaríais de ella y de sus truquis cuando la quiero toda para mí, para aprovecharme yo y solo yo en futuras ocasiones, ¡menudo filón! No, de verdad, la necesito más que vosotros. No dispongo de tiempo en mi vida y no soy nada previsora en este tema. Necesito una solución de última hora más que nadie…

En efecto me sacó el bendito coche de Chase de “La Patrulla Canina”, escondido, porque hacer el trayecto con él a la vista era harto peligroso, pues algún padre igual de desesperado que yo la podía atracar, lo llevó al mostrador, escondiéndolo también lo envolvió y me lo vendió.

Maaaadre del amor hermoso. Ni un bolso de Louis Vuitton, ni un diamante de Suárez, ni unos Louboutin, ni una montaña de palmeras de chocolate, ni un viaje pagado a la Polinesia Francesa, ni Hugh Jackman desnudo con un lazo, me hubieran hecho nunca tantísima ilusión como el coche del perro repelente ese.

Descubrí que existía un oculto mercado negro de juguetes. Mi ángel me confesaba a lo Blade Runner: “He visto cosas que no creerías”. Indagaré, porque esto, por lo visto, sí merece una película.

Salí del establecimiento bailando la conga y con el regalo bien agarrado. Cualquier padre podía oler lo que contenía y asaltarme. Conseguí llegar a casa con él sano y salvo.

niño

Y mi niño, el día de su cumple, tuvo el coche de Chase de “La Patrulla Canina”. (Lo de que dos días antes ya no me lo mencionó y me pidió otra cosa, y que luego al abrirlo le hizo ilusión pero no como para tirar cohetes, me voy a ahorrar contároslo…)

Un literato en la familia

Me pongo este jersey:

mujer

Me ve El Cachorro: “¡Mira, un beso con dientes!”

Jaaaja. Claro. Eso es exactamente lo que es. Acto seguido le enseño una foto de un compañero de trabajo:

loco

Su reacción: “Es muy gracioso. Tiene los pelos locos con rayas”.

Pero El Cachorro no es un hacha solo describiendo la realidad. También domina el oxímoron. Para quien no lo sepa, es una figura literaria que consiste en utilizar dos conceptos de significado opuesto que originan un nuevo sentido. Por ejemplo: silencio atronador, hielo abrasador o lucha por la paz.

niño_dron

Pues ha utilizado el oxímoron cuando, al sacar el muñeco de Spiderman y ver cómo Don Bimbas quería hacerse con él, salta: “El gigante pequeñito ataca a Spiderman”.

“El gigante pequeñito”… Él sí que es enorme.

¿Qué tipo de madre soy?

Una bastante relajada, me temo. Muchas madres van corriendo a urgencias porque su niño tose dos veces seguidas, o se ha resbalado y se ha hecho un cardenal. Yo tengo a mi bebé con el culo irritado que parece el de un mandril, el pobrecito mío.

bebe

También, después de ver a este buen mozo en la tele…

bebe

… yo creo que por imitación, como a la hora se hizo este chichonaco de récord.

chichón_niño

¿Veis? No exagero. Cuando digo de récord es que es de récord. Jamás he visto nada igual en chichones. Y porque no tengo la foto de perfil, con el relieve, que os caéis. Un bolo monumental, un volumen sin par. Se me quedó hasta mal cuerpo.

Bueno, pues ni por esas. No sé si es porque me conozco el percal, sé qué me van a decir, o porque no me dejo impresionar por las cosas, por muy escandalosas que sean, no piso urgencias ni por equivocación. La Seguridad Social no puede tener queja conmigo.

Mis hijos, por otro lado, son unos auténticos supervivientes. Se tendrían que estar desangrando para que yo me dejara caer en urgencias con ellos, con lo coñazo que es, que te pegas mil horas para que te digan que con un poco de paracetamol van que chutan… Ni por el forro voy.

Ah, y para vuestra tranquilidad, os cuelgo la foto de cómo estaba el chichón al día siguiente.

chichón_curado

Milagroso. La recuperación más rápida que he visto en mi vida.

Pobre piojo

Le pesca su padre un piojo en la cabeza a El Cachorro. “¡Oooooh, no lo mueras, pobrecito!”, se compadece. “Lo echaran de menos su papá y su mamá”.

Claro, a fuerza de humanizar por mi parte hasta a las hormigas, para que no se le ocurra pisarlas, con mis “si la matas la buscará su mamá y se pondrá muy triste” y tal, me ha salido de un ecologista que tira de espaldas.

bebe

Por cierto, no es por nada, porque ya sabemos que los piojos no discriminan y que no se instalan precisamente en cabelleras sucias, sino todo lo contrario. Pero resulta que jamás he tenido piojos y pensaba que lo mismo mi hijo heredaba esta facultad y se libraba, aunque las madres de sus compis de clase ya estuvieran advirtiendo de una posible plaga. Y, hala, coge su padre y le pilla uno.

Aunque… ¿¿UNO?? ¿¿Solo uno?? Saltó la alarma y ya el Señor de las Bestias fue a saquear una farmacia. Se dejó ahí la herencia de sus hijos. Champú, aceite de árbol de té, liendrera… Y, ¿sabéis qué? Que jamás hemos vuelto a verle nada en la cabeza a El Cachorro. ¿¿Seguro que sería un piojo?? ¿¿Uno solo, ahí despistado?? Aaaay, Señor de las Bestias, que te has canteado, que te han dado mosquito por piojo…

Cambio de pañal con pinta de viral

No para. Mi bebé no para. Hay un vídeo en Internet de un padre cambiando los pañales o la ropa a sus bebés gemelos. Fue viral por la gracia de ver cómo se movían los críos. Pues el Señor de las Bestias se ha grabado uno con Don Bimbas y da bastante más guerra que esos gemelos juntos.

Me lo envía yo creo que para que me haga cargo de lo sacrificado de su cometido. Lo he dejado solo porque me he ido de viaje de trabajo a Canadá para ver osos polares.

mujer

Mientras yo me dedico a ver a estos plantígrados maravillosos bailar un vals…

bebe

… y tengo que lidiar con este otro par de osos…

gente

… él se va a un cumple en el que había un niño de doce meses y otro de trece. Los dos como ceporros en sus silletas. Y sus madres flipándolo con mi pequeño de once meses. Para aquí, para allá, dando botes de pie en la silleta, metiendo el dedo en el ojo a la gente… “Pero qué movido”, dice una asombrada; “No para”, apostilla la otra. Han compadecido ambas al padre de la criatura.

bebe

Mi osezno sí que es una auténtica fiera.

Desayuno con mascotaaaAAAAARGH

Que muchos opináis, y estoy de acuerdo, que qué guay que el Señor de las Bestias sea el Señor de las Bestias y mis hijos tengan la oportunidad de estar en contacto con toda clase de animales.

Claro que igual alguno cambia de opinión cuando vea con qué clase de bicho comparten el desayuno…

niño_araña

¿Lo veis? Esperad, que os lo acerco.

araña

Pues no son mis hijos los que corren peligro. Es la tarántula.

bebe_araña

Hay que contener la manica del bebé para que no la aplaste. Las tarántulas, pese a lo que os pueda parecer, son muy delicadas. Sus pelos son urticantes si los desprenden cuando se sienten amenazadas, sí, pero de ahí a producir la muerte, va un trecho. Otras arañas sí pueden resultar mortales. Pero si a esta la dejamos en manos de estos dos, sobre todo del más canijo, no dura ni dos segundos.

Y, ahora, una reflexión acerca de la relación entre niños y animales. La mente de los críos es un lienzo en blanco. A todo se acercan con curiosidad. Ni con miedo, ni con asco, ni con nada. Simplemente con curiosidad. Su percepción acerca de lo que les rodea, la relación que establecen con el mundo, depende muy mucho de lo que les transmitamos. Y yo no digo de exponerlos a pelos urticantes de araña o a acariciar los dientes de un cocodrilo, para eso estamos los adultos, para advertirles e informarles de lo que es peligroso y lo que no.

Pero hago desde aquí un llamamiento a esos padres que, cuando ven que su pequeño se acerca a un perro, enseguida les gritan, presa del pánico: “¡No! ¡No vayas! ¡Cuidado! ¡Muerde!”. ¿Qué necesidad? ¿Por qué meterles ese miedo hacia los perros? ¿No suelen ir con un dueño que es al que hay que preguntar si tu hijo puede acariciar a su perro? ¿No es el propio dueño el que, si tiene un perro un poco difícil, avisa de que tu hijo no se acerque? Por lo demás, y diría a bote pronto que en un 90% (este porcentaje me lo he sacado de la manga), los perros que vemos por ahí paseando con gente no solo son inofensivos, sino simpáticos, adoran las caricias, y probablemente se mueran por jugar con tu hijo.

Padre que metes miedo a tu hijo con los perros: vale, no le pongas una tarántula como sombrero, pero déjale que establezca una relación cordial, amigable y respetuosa con ellos, las mascotas y los animales en general. Le vas a hacer un gran favor.

¡Un palo!

Vamos dando un paseo por el campo y para El Cachorro es total, porque encuentra un montón de palos con los que ampliar su arsenal de espadas.

palo_rama

– ¡Toma, mamá! – me da otro.
– Cariño, pero si ya tengo estos.
– Pues otro.
– ¿Para qué?
– Hacemos una fiesta de palos.

Estoy deseando ver en qué consiste.

Vergüenza ajena

Nos habíamos dejado la leche del bebé en el coche y había que bajar a por ella para hacerle el biberón de la noche, solo que estábamos ya en pijama. Me postulo. Así que me cambio los pantalones por unos vaqueros y me dispongo a bajar. Y El Cachorro se escandaliza: “¡Pero no bajes en pijama!” Me defiendo diciéndole que me he puesto unos vaqueros y él insiste en que la gente me a ver con la parte de arriba del pijama. Yo le tranquilizo poniéndome una cazadora. “¿Ves? Así ya no me ven”. Y eso que la parte de arriba de mi pijama consiste en una sudadera corriente y moliente, de calle, vamos. (Pero pierdo menos tiempo ocultándola que dando explicaciones a mi hijo).

Manda huevos que haya pasado siempre de lo que me ha dicho mi madre con respecto a mi aspecto, haya pasado hasta de mí misma, y a estas alturas tenga que tener miramientos con un moco de tres años.

Menos mal que al otro, por el momento, ese tema se la pela.

bebé

No sé qué voy a hacer con este sentido del ridículo tan acentuado y distorsionado que tiene El Cachorro. Siempre pensando en que la gente se ríe de todo, en que sus amigos o el resto de los niños o la humanidad en general, se ríe de él. ¿Demasiado pronto para un psicólogo?