Calurosa bienvenida

Entro al salón y… agudeza visual, ¿quién de los tres hombres de la casa se alegra de verme?

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Y ya no le doy pecho, así que no es por interés, es amor verdadero.

Como los otros sigan así, voy a tirar todas las pantallas de la casa, la de los móviles y la de la tele. O me fugo con el chiquitico. Ellos no se iban a enterar…

Avistamiento de animales

Hace tiempo, cuando el Señor de las Bestias y yo no éramos padres aún, nos fuimos de viaje a Malasia. En Borneo contratamos a un guía, llamado Mr. Aji, para que nos enseñara los bichos típicos del lugar. El hombre prometía. No había más que ver su coche…

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Un cuadro. El caso es que nos fuimos a surcar un río en busca de orangutanes, serpientes, elefantes… Sobre todo, elefantes. Pues bien, Mr. Aji dijo que no era temporada de elefantes. Así que, ajo y agua, nos conformamos con ver algún mono que el remero se encargaba de localizar, porque Mr. Aji se dedicó a poner poses de aventurero intrépido y poco más. A la vuelta, resultó que el resto de canoas con turistas, que eran un porrón, se habían topado con una manada de elefantes que se hartaron de fotografiar. Hale, tócate los pies.

Como el Señor de las Bestias y yo somos así de pánfilos, no fuimos capaces de decirle a Mr. Aji que anulábamos un recorrido de madrugada por la selva que habíamos contratado con él para el día siguiente. Así que nos levantamos, esperando coger un coche que nos llevara a un lugar remoto, y nos recibió Mr. Aji ahí plantado, sin vehículo ni nada, y puso rumbo hacia el bosquecillo que había al lado del albergue donde dormíamos. La ruta tuvo su aquel. Mr. Aji se dedicó a gritar “ou, ou, ou” y “aú, aú” como reclamo de monos, o de algún gamusino, vete tú a saber. Pero ningún animal asomó la patita.

Sí que los acabamos encontrando, sí. Pero porque los localizaba el Señor de las Bestias. Mr. Aji casi queda atrapado en una telaraña gigante si no llega a ser porque fue avisado por él. En fin, un despropósito total.

Pero de lo que me di cuenta en aquel viaje fue de lo bueno que era el Señor de las Bestias avistando cualquier tipo de bicho. Desde una oruga con ropa de camuflaje hasta un orangután encaramado a un árbol gigante, escondido tras unas cuantas hojas.
El paso del tiempo fue corroborando esa apreciación mía. Mira que habré hecho veces el trayecto Madrid-Pamplona y viceversa. Pues solo con él, porque me lo indica, veo desde el coche ciervos y gamos a cascoporro. Hasta en manadas. Si viajo yo sola, ni uno.

Total, lo que está claro a estas alturas es que ir de paseo con el padre de mis hijos por el campo es tener más que seguro que vas a ver animales.

Hoy hemos ido a las Lagunas de Ruidera y en un momento dado hemos decidido remontar el río. Para El Cachorro ha sido una aventura, porque ha saltado por piedras, hecho equilibrios para no caerse al río, pasado por un túnel… y, cómo no, ha visto un animal… Un animal que ha cogido su padre para enseñárselo.

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Toma ya. Serpiente en la foresta. El Señor de las Bestias se ha acercado a la orilla y ha atrapado esta culebra de agua. Sí, eso que tiene en la mano a dos centímetros de mi bebé. Aaagh, para rato la pesco yo (si es que llego a verla, que seguro que no).

En fin, que voy a darle vueltas a ver cómo hago del padre de mis hijos el Mr. Aji castizo. Como nueva línea de negocio me seduce… ¿Qué opináis? ¿Lo contrataríais?

Tener hermanos

Me empeñé muy mucho. Sí, suponía un jari que para qué. Sí, iba a ser un esfuerzo titánico. Sí, yo ya no soy una pipiola. No, no sabíamos cómo los íbamos a mantener.

Pero yo quería tener otro hijo.

Me parece que en la vida es muy importante tener hermanos. Más, cuando yo soy madre tardía. Palmaré antes que otras madres. Y está bien tener a sangre de tu sangre cerca. Doy fe.

No todo el mundo me apoyó dadas estas y otras circunstancias y no todo el mundo se alegró cuando me quedé embarazada.

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Pero hoy, viéndolos jugar juntos, me acabo de convencer de que acerté. Por completo. Yo tenía razón.

Los miro mientras están a lo suyo y me derrito. Me alegra mi cabezonería. Viva yo.

Amor no correspondido

Llego del trabajo:

– ¡Qué ganas tenía de verte! – le digo a El Cachorro.
– Yo tengo ganas de dormir – me contesta.

¡ZASKA!

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Me rompe el corazón sin parar.

Y el otro, según le sople el aire. Puede estar así, como enfurruñado:

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Y al segundo siguiente, así:

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Aunque me intente volver loca, le voy a pegar un bocao igual, se ponga como se ponga.

Y al mayor también. Que no se piense que se libra.

Viva imagen

El otro me ha salido “verdulero”. Pero el chiquitico sí apunta a que va a ser calcado a mí. El puré y las frutas, no. ¡Pero la pizza…!

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Ah, y no sé si a su edad puede ingerir chocolate o no. Él está dispuesto a despejar rápido cualquier duda…

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De verdad, con lo que le cuesta comer, ¡que jale lo que sea!

Terremoto

«No puede parar», me cuenta su padre. Y apoya tal afirmación con fotos que, en efecto, lo corroboran.

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Don Bimbas es un culo de mal asiento. No lo he visto quieto ni desde antes de que naciera. Ya colgué aquí vídeos de cómo se movía el tipo dentro de mi tripa… ¿Recordáis? Os pongo uno…

Pues eso. Que se veía venir.

Deferencias con mamá

Irte a 8.675 kilómetros y comprobar que tu familia te reserva sus mejores momentos para la conexión.

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Despanzurre sobre el sofá, que me lo están babeando y deformando sin parar. Peleas y risas. Saludos de pasada…
Son todo detalle.

Pero qué ventaja esto de internet y tal, ¿no? ¿Os acordáis cuando antes viajabas y desaparecías y te olvidabas del mundo y te echaban de menos y tú echabas de menos? Esa época en la que se enviaban postales. ¡Manuscritas! Pues ya es historia. Se ha perdido todo el romanticismo. Ahora, las mamás nos podemos ir con menos angustia desde que sabemos que podemos ver a diario, y a tiempo real, a nuestros pequeños.

Viaje de trabajo

Sí, cuesta mucho separarse de unos hijos. Se me oprime el corazón cuando se va acercando la fecha de partida. Y no digamos en el viaje hacia el aeropuerto…

niño

Me hincho a sacarles fotos para poder verlas cien veces, aparte de los tres millones que tengo de ellos, y recordar cómo estaban en los últimos instantes en que los vi. Cómo cuesta, ¡cómo cuesta!

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Pero una vez en destino…

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Sienta de maravilla, qué queréis que os diga.

Un sol, una playa, un desconectar. Esto debería estar subvencionado por la Seguridad Social. Una especie de “Plan de Tratamiento de Choque y Desintoxicación para Madres Reventadas”. Voy a proponerlo en Change.org.

Ya estoy aquiiiiiiiiiiií…

Después de 19 meses sin… ¿Cuándo? ¿Cuándo iba a volver a tener la regla? Siiiiií, en efectoooo, JUSTO cuando me vengo a Maldivas a trabajar. (MAL-DI-VAS, sí, habéis leído bien). Si es que es puñetera hasta para el reencuentro, la jodía. En el momento en el que tienes que estar más descansada, más enérgica, más enfrente de una cámara a todas horas, más en bikini, más acuática, ZAS.

niño

A pesar de que, entre el embarazo y la lactancia, se me había casi olvidado el tema (como para no, 18 meses a secano), cuando desteté al pequeño hace dos semanas, me preguntaba cuándo volvería a visitarme mi prima. Y me temía lo que precisamente ha sucedido. ¿Por qué mis sospechas siempre se cumplen?

niño

Pues nada, a menstruar de nuevo. Con lo bien que se vivía sin tampones y sin dolores y sin granos y sin hinchazones. ¿¿A que me preño de nuevo??