Urgencias benditas

Fue decir, hace diez días, que mi bebé no se había puesto malo nunca, y llevar nueve fatalo. A dicha declaración, le sucedieron tres días de fiebre, y otros tres de tos perruna. Y después, vómitos y diarrea. Y vuelta a la fiebre. Tras las últimas tres noches en danza, especialmente esta última, que la pasamos en blanco, y después de un día en el que el pollito no se aguanta ni él (no hay forma de que esté cómodo en ninguna postura, se retuerce, llora sin parar…), decido acercarme a urgencias.

bebé

Nada más llegar me dicen que le dé suero con una jeringa. ¿Con una jeringa? Como no me lo inocule en la teta, mal vamos. Por experiencia sé que es imposible, IM-PO-SI-BLE, que se introduzca nada en la boca que no sea mi pezón. A no ser que se la abras a la fuerza y le metas lo que sea haciendo presión. Pero como sí o sí hay que dárselo para ver cómo lo tolera, ¡¡y encima 5ml cada diez minutos!!, me dispongo a dárselo armada de paciencia y fuerza, mucha fuerza.

Pues ha sido acercarle la jeringa y él… ¡¡ABRIR LA BOCA, TOMARSE EL SUERO COMO SI FUERA MANÁ DEL CIELO Y QUEDARSE CON GANAS DE MÁS!!

bebé

No, imposible. No daba crédito. Debo estar soñando…
Pues a los diez minutos, de nuevo, como si a un yonky le dieran barra libre de heroína. Se ha pimplado la jeringa en un santiamén y aún succionaba por si salía una gota más.

Ay, madre, se me saltan los lagrimones. ¿Qué clase de milagro ha sucedido? Vamos, solo por ver esto, ya ha merecido la pena el viaje al hospital.

bebé

(Esta autofoto de “no-me-lo-creo” y de “me gustaría gritar de alegría pero no puedo por no armar un espectáculo entre niños pochos y por si espanto la buena suerte”).

Esto me da esperanza. Tan necesaria, ahora que llevo unos días tan desanimada y tan de tirar la toalla con el tema del destete y la alimentación complementaria. Está clarinete, cuando hay hambre o sed, no hay remilgos que valgan, bienvenidas sean las jeringuillas o lo que sea. Así que a ver si ahora sí me aplico el cuento: ¡no obligar jamás! Comienza una nueva era.

Al rescate

Después de pegarse Don Bimbas una hora llorando en la piscina, y yo venga de mecer, de aupar, de dar vueltas con el carro… cómo tenía que tener la cara de desencajada (provenía de una noche EN BLANCO, patrocinada por el mismo sujeto), que ha venido un vecino, me lo ha arrebatado y me ha dicho: “Hala, descansa un poco”.

piscina

Qué secuestro más maravilloso. Vecino de mi vida y de mi corazón.

Cascar al hermanito con una razón de peso

Me encuentro así de magullado a Don Bimbas.

bebé

Voy directa a El Cachorro:

– ¿Qué le has hecho? ¿¡Qué le has hecho?!
– He pegao… – confiesa.
– ¿¡Por qué?!
– No me buta elermanito.

niño

No se puede negar que sincero, es. Ahora, del broncón no se ha librado. Pero se pone de manifiesto una evidencia: no les puedo quitar el ojo de encima.

Cerrado a cal y canto / Cerrado por biberón

¿Recordáis al robot de “Terminator” vestido de poli que se transformaba en lo que quisiera? Sí, ese que convertía sus brazos en palancas de alguna aleación de metal fuerte e indestructible… Con ellas conseguía abrir las puertas de un ascensor con una facilidad pasmosa. Pues bien, ya me gustaría a mí verlo en acción con los labios de mi bebé. Es sentir que una tetina de biberón o una cuchara se acerca a su boca, y apretar el morrillo que no entra ni un alfiler.

bebé

Y eso que los utensilios que utilizo son varios y variados. Últimamente el fregadero de mi cocina parece una exposición de “Menaje del Bebé”.

bebé_biberón

Pues no hay tu tía. Y da igual que le dé mi leche, así que no sé qué hago ordeñándome, que parezco La Vaca Lola que tiene cabeza y tiene cola y hace mu, que canta El Cachorro.

madre

¿Qué hago ahora con esto?

biberón

¿Un pastel? De verdad que me da tanta rabia semejante esfuerzo para nada que a veces, por hacerme aprecio a mí misma, le pego un lingotazo al biberón.

Capazo a jubilar

Mi pequeño renacuajito quiere ver mundo sí o sí.

bebé

De ahí a que se precipite al vacío nos queda un bache, o un pedo que se tire con un poco de propulsión. Nada, que esta foto es de ayer y no me ha quedado otra que cambiarlo del capazo a la silleta.

bebé

A él el cambio le ha fascinado. A mí no. El bebé se hace mayor. Y no quierooo, ¡no quieroooooooooooooooooooooo!

bebé

Alimentación complementaria

Sí, claro. La que tiene Don Bimbas se complementa mucho… con berrinches.

Todo comenzó más o menos bien, tal y como comentaba hace unos días. O sea, mal. Pero al menos se metía la tetina en la boca, aunque fuera para mordisquearla, como si de otro mordedor se tratara.

bebé

Ahora vamos de mal en peor. Sabe de qué va el asunto y no le mola ni un pelo, como se puede observar en el fruncimiento de sus cejas de la foto… Ni siquiera si el recipiente está lleno de MI leche. Me lo está poniendo harto difícil cuando además yo tengo un curro en ciernes.

bebé

Ya, claro, cada bebé tiene su ritmo, pero cuando no puedes acoplar el tuyo al de él… Lo tengo que destetar, y lo tengo que hacer ya. La vida manda, qué se le va a hacer. Y así estoy yo ahora, desesperada. Porque ni tetinas ni jeringuilla ni cuchara ni nada. Teta, solo teta. Solo es feliz así.

bebé

Y le tengo que obligar. Eso ha tenido una consecuencia visible: del esfuerzo que hace para resistirse, se le ha salido el ombligo. 

Soy consciente, sí, de que no hay que obligar a comer. De que se consigue el efecto contrario. De que pasamos de no admitir otra cosa que no sea teta, a directamente aborrecer otra cosa que no sea teta.

bebé

Ni con su adorado hermano mayor se deja.

Pero tengo que incorporarme al trabajo. A uno de esos de los que no te puedes escapar para alimentar a tu bebé. ¿Qué hago, por favor? ¿Le unto puré en el dedo gordo del pie?

bebé

Una solución (real y adaptada a nuestra situación) quiero.

Escribir con una mano

Soy bastante rápida escribiendo en un teclado. De las que lo hacen sin mirar. Mi curso en Meca Rapid cuando iba a la uni fue de mis mejores inversiones.

Pero, claro, soy rápida si escribo… ¡con las dos manos! Así que cuando tengo que hacerlo con una porque cierto hombrecito me solicita…

bebé

… soy una completa negada. Es más, he descubierto que, con una mano, escribo igual que en el iPhone. Y creo que todo funciona de la misma forma, y comienzo a escribir una palaba y espero que el ordenador sea capaz de autocompletarla, como hace el móvil. O le doy a la tecla “Control” para cambiar a signos de puntuación. En fin, que más me vale ponerme a ver la tele mientras doy de mamar que a trabajar y acabar publicando chandríos.

(Si no sabéis qué significa “chandrío”: http://www.wikilengua.org/index.php/Lista_de_regionalismos_de_Espa%C3%B1a/Navarra)

RIP peces

Me levanto y me encuentro semejante panorama…

peces

Los peces, fritos. Ay, madre. Y yo, que he pasado de ellos bastante, pues desde el principio le dije al Señor de las Bestias que se encargaba él de ellos, y El Cachorro, que para eso eran su regalo, lo he sentido. Había claudicado los dos últimos meses y, además de cambiarles alguna vez el agua, también les había dado yo de comer. Así que cogí cariño a “Pez” y “Tiburón”.

¿Qué les habrá pasado? Pronto encuentro la respuesta. Al Señor de las Bestias se le olvidó poner las gotas que convierten el agua del grifo en un líquido habitable para peces. Es que lo voy a ahogar.

Ahora, a ver cómo se lo toma El Cachorro…

Pues cuando se levanta, no pasa por el salón y no se da cuenta. Pero tampoco cuando vuelve del cole. Ni al día siguiente, ni al otro, ni al otro…

Es más, puse un pez de juguete en la pecera y El Cachorro cogió su sillita de la cocina para poder alcanzarla y meter la mano para atraparlo. Como si fuera lo más normal del mundo.

peces_muertos

Diez días después del deceso, mi pequeño aún está por preguntar qué ha sido de sus peces. Y yo que ya había diseñado una historia fantástica con un estanque enorme de agua clara y unas señoras de “Pez” y de “Tiburón” y unos lindos pececillos…

En la operación destete, caga y vete

Espera… ¿cómo era el dicho? Bueno, yo lo siento un poco así, que ni lo intente, que me vaya a freír espárragos o a hacer puñetas. Voy de fracaso en fracaso y os lo cuento en modo ‘Dichos y Refranes’:

Como la esperanza es lo último que se pierde, he intentado dar a mi hijo gato por liebre y él me ha dicho que si quieres arroz, Catalina.

El “gatoporliebrismo” que he intentado hacer, con la tetina (supuestamente la que más semejanzas con el pezón aporta de todo el mercado) al lado de mi pezón, intentando hacer el cambiazo, no ha colado para nada de nada.

niño

Yo me pregunto… Tanto realismo para fabricar muñecas hinchables o muñecos bebés que pasean señoras por la calle intentando dar el pego… ¿¿y nadie es capaz de hacer una tetina con forma de pezón de verdad, que se pueda encoger y estirar y esté a 36,5º de temperatura?? Para inventar tontunas, sí, pero para lo que realmente importa…