Enemigos íntimos

A El Cachorro no le dejas hacer algo o le riñes, e informa a quien le quiera oír: “Mamá e malo”. Supongo que para que a esa persona no le coja desprevenida mi verdadera naturaleza. Él ya va avisando de su gran descubrimiento. Y luego me viene y me dice, así a modo informativo: “Tú no ere mi amigo”.

Claro que de vez en cuando le descoloco y entonces sí que soy superamiga. La mamá molona. Como hoy, que con la bici por la calle le he dicho que podía pasar por el charco. El pobre, me mira extrañado. “Hoy te dejo”, le animo. “¿Po qué me dejaz?”, quiere saber. Es que le pinchan y no le sale sangre. Y entonces le explico: “Porque están las ruedas manchadas de barro y así se limpian, y estamos lo suficientemente lejos de casa como para que dé tiempo a que se sequen antes de entrar”. Conforme, porque no hay como explicar las cosas como son a un niño, ha pasado con cuidado por el charco y ha dejado las ruedas niqueladas. Si es que es un primorrrrrrr, aunque de vez en cuando no quiera ser mi amigo.

También le gusto bastante cuando le dejo el gran ratazo jugando con el tipo de las pompas de jabón.

niño_jugando

A pesar de que acabe remojado como un pollo con este pelete invernal.

niño_jugando

Igual pierdo a un hijo de una pulmonía, pero sabré que morirá queriéndome mucho.

Juguetes rotos

Tengo que aprender a aceptar que los juguetes de mi hijo, SON DE MI HIJO. Argh, cómo sufro cuando está en modo destrozo. Quita las pegatinas de su parking (después de cargarse el ascensor y de sacar las rampas) y le parece que quedan mejor pegadas en un mueble o sobre sus párpados. Y a mí me entra la pena mora al ver esta prematura (porque tiene un mes de vida) decadencia del juguete. Yo, que me dedico a ordenar sus coches por tamaños y colores, a recolocar sus chismes, en definitiva, a cuidar las cosas, lo paso FATAL.

juguete

Y, claro, me pongo dura con él y le riño por estropearlos. Creo que tiene que aprender a cuidar y respetar las cosas, las de los demás y las suyas, a darles valor. Luego me arrepiento un poco: “Es un niño, son sus juguetes, que juegue y haga con ellos lo que quiera”. Ay, qué dilema.

Con lo que yo era de pequeña. Bueno, era y soy. Todo ordenadico, las pinturas de colores colocadas en degradado, sufriendo como una mona si algo se rompía… Claro, que no a los cuatro años. A los cuatro años, o más, arranqué todo el empapelado de mi habitación. Así, rasgando, por las bravas. Parecía el cuarto de una chabola de las Barranquillas. Aquí la cuidadosa. O sea, que hay redención.

Vivir sin respirar

¿Me puede explicar alguien cómo logra respirar?

bebe

¿Es esto como la facultad que dicen que tienen los bebés de no respirar agua cuando los sumerges en ella en sus primeros seis meses de vida?

De todas formas, yo también me quedo sin respiración (de la emoción chocha que me entra) cuando veo una escena así:

hermanos

O así:

hermanos

Y sigo vivita y coleando.

Un día me como a estos dos hermanos.

Lógica aplastante

– Abre la pesiana – me ordena El Cachorro. Lo hago…

ventana

– ¿Vez? E de día.

Esa es su demostración empírica que explica por qué no hay que quedarse más en la cama, porque cuando es de día no se duerme, aunque sean las siete y media de la mañANA DE UN SÁBADO Y YO ME HAYA ACOSTADO A LAS DOS DE LA MADRUGADA Y DESPERTADO UNA VEZ PARA DAR EL PECHO AL BEBÉ Y OTRA VEZ PARA LLEVARLO AL BAÑO A ÉL. Grrrrrrr.

Y siguiendo con la lógica, me encuentro al pez dentro del vaso porque «loz pecez viven en el agua».

juguete

Es que es de un literal que vaya, vaya.

Vivan las toallitas

Mirad, casi me cargo al crío cuando se le ha caído yogur en la alfombra de piel de vaca del salón. Pero se me ha ocurrido limpiarlo con toallitas de bebé y… ¡se le ha arreglado hasta el desgaste! Tenía hasta un color más claro, diferente, en la zona de los pies. Y ha sido pasar una toallita e igualarse. Qué hallazgo. Como con todo, no hay mal que por bien no venga. Y estoy ahora, como poco, tan feliz como este:

bebe_pequeño

Creo que en su día ya hablé desde esta tribuna de las virtudes de las toallitas. Pero es que lo constato cada día. Gran invento.

Carnaval, carnaval

Hoy es el gran día de Carnaval en el cole de El Cachorro. Como el proyecto de este trimestre es “Los Castillos”, todos tienen que ir disfrazados de algo medieval: caballeros, brujas, dragones, reyes, bufones, etc.

Mi peque pidió bruja, pero me fue imposible encontrarle un disfraz. Sin embargo me llevé el último de caballero templario de una tienda. Cuando se lo enseñé ayer no le hizo mucha gracia, pero hoy no veía la hora de ponérselo. ¿Completo? De qué. No, no ha habido forma humana de que se quisiera colocar la capucha de cota de malla.

disfraz_niño

Y como tampoco le pude encontrar una espada que le conjuntara (porque una con llamas y calaveras u otra tipo florín de mosquetero u otra de pirata, que eran las que había, como que no, que yo soy muy fiel a la hora de ambientar), se ha ido al cole feliz con su hacha.

disfraz_niño

(Yo creo que aquí me está amenazando: “Ni se te ocurra acercarte a la mierdacapucha rara esa que hay encima del mueble para volvérmela a poner o te meto un hachazo que no te menees”).

Transcurre la mañana y preparo al chiquitín para que también forme parte del desfile de disfraces del cole de su hermano. Mi pollito. <3

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Y allí que nos vamos. Voy, pensando en que seremos cuatro gatos. Pero al irnos acercando me encuentro con LA MUCHEDUMBRE, así, en mayúsculas. Porrón de padres y abuelos chochos esperando la comitiva, pertrechados todos con cámaras y móviles. He visto conciertos de los Rolling Stones más despejados.

Y allí que nos vamos. Voy, pensando en que seremos cuatro gatos. Pero al irnos acercando me encuentro con LA MUCHEDUMBRE, así, en mayúsculas. Porrón de padres y abuelos chochos esperando la comitiva, pertrechados todos con cámaras y móviles. He visto conciertos de los Rolling Stones más despejados.

madre

Está hasta la poli organizando el festejo. ¡Madre mía! No esperaba semejante despliegue.

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Los colegiales esperando en fila, preparados para salir. Y yo abriéndome paso con el carrito para coger un buen sitio y poder ver a mi niño. Consigo un lugar bastante pichi, donde ahueco el ala (modo codos abiertos) para que no se me cuelen abuelos caraduras. Estos no saben que llevo años de entrenamiento abriéndome paso y consiguiendo espacio entre la multitud, a fuerza de entrar en los bares abarrotados de Pamplona y llegar hasta la barra… para quedarme. ¡No saben que se las están viendo con una profesional!

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Una vez perfectamente posicionada, en primera fila (¿veis, qué mérito? Con cochecito de bebé y todo), saco mi cámara de fotos y mi móvil. Sí, soy capaz de utilizar ambos artilugios mientras cuido un carrito relleno de bebé entre la aglomeración de seres humanos. Y entonces veo salir a mi caballero templario que-no-se-quiere-poner-la-capucha-de-cota-de-malla, como enfurruñado. Cuando llega a mi altura le grito: “¡Hoooolaaaa cariñooooo!”, pensando en la ilusión que le iba a hacer verme allí, puesto que no le había dicho que iba, para conseguir ese efecto sorpresa. ¡Bueno! Pues nada más lejos. Me mira con el ceño fruncido un segundo, y como rebotado, aparta la vista. Yo, atónita pero inasequible al desaliento, sigo chillando (para hacerme oír entre el gentío) lo guapo que está, que hemos venido el hermanito y yo, que qué guay, etc. Y él a lo suyo, y sin saltar ni bailar con la música de la charanga que se ha feriado el cole como hacía el resto de los niños, más rancio que ni qué.

disfraz_niño

Le grito que si se quiere poner la capucha de cota de malla del disfraz. Se la he llevado pensando en que si veía al resto de compañeros con todos los complementos, él igual se animaba. Y que si quieres arroz. Me dice algo así, solo con la mirada, como que me la meta por donde me quepa. Tiene esa virtud de expresarse con la vista divinamente. ¿Pero qué le pasa? Claro, que hablando de accesorios varios, reparo en que no lleva su hacha. Sin embargo algunos van con espada. ¿¿Y eso?? Y veo a su profe con el hacha en la mano, la cual utiliza como los guías turísticos el paraguas. ¡Mira tú por dónde! Aunque también es verdad que mi niño, armado, tiene peligrito. Y la profe, muy sabiamente, se ha agenciado el arma para evitar catástrofes.

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Y el pollito, mientras tanto, llevándose la mano a la boca, o séase, comiéndose los pelitos del disfraz. Entre esto y el jersey de angora de ayer, creo que en unas horas vomitará una bola de pelo como los gatos, del tamaño de un balón de baloncesto.disfraz_niño

En fin, el caso es que el ilusionante día, menos para el pollito feliz comedor-de-pelillos, se convirtió en un fiasco. Lo fue para mí, que mi gozo sorpresero se quedó en un pozo, pero, sobre todo, para El Cachorro. Más tarde me enteré de que ese día, en la comida, un compañero de clase le puso el arroz con tomate por sombrero. Luego la profe le quitó su hacha. Y uno de los padres voluntarios le separó de su adorado amigo y vecino y le puso de la mano con otro niño. ¡¡Como para no estar enfurruñado!! Eso se lo hacen a Michael Douglas y coge la recortada y en un plis plas te organiza “Un día de furia”.

Le gustan tod@s

Se para en seco. «A vé el zeñó». Y es este cartel de un gimnasio.

gimnasio

Obnubilado que se queda. Una vez en casa le enseño una foto que alguien ha colgado en FB. «¿Te gusta la nena? ¿Es guapa?» Dice que zí, y acto seguido: «¿Qué tiene en la boca?»

instagram

Jaaajaja.

Es un niño que se fija en los detalles, un mero transmisor de la realidad, intérprete fidedigno de los hechos. Ve estas fotos de un desfile:

periodico

Y comenta: “Mira cómo van laz zeñoraz mu bien”. ¡Cómo van muy bien!, jajajaaja, es la monda lironda. Y un perfecto admirador de lo estético.

Luego vuelve a cambiar de acera. Me confiesa «a mí me buta Nicolás» (nota para el futuro, averiguar quién es ese Nicolás). Y pienso que sí, claro, hasta que sale Scarlett Johansson en un anuncio. Es entonces cuando sentencia: «A mí me buta eza». Vamos, que todo le parece bien.

Lo que a mí me preocupa, mejor dicho, me molesta, es que ante la aparición de la actriz, suceda lo siguiente… Que yo indague: “¿Es más guapa que mamá?” Y, sin titubear ni un segundo, él conteste: “¡Zí!”

Pero ni dudarlo. Cabrito. ¿No se supone que todos los niños creen que su mamá es la más guapa de todas? Ahora recuerdo un post del pasado diciembre que hablaba de los sagitario…

Carnaval

Resulta que la semana de Carnaval, los críos tienen que ir al cole cada día de una forma distinta. Ayer, en pijama, hoy con la cara pintada…

niño_bigote

(Se ve que no me he roto los cuernos).

…mañana vestidos como su papá, pasado disfrazados de un personaje medieval… Jopé qué semanita. Por lo pronto ya ayer tuve que lanzarme a las calles a por un disfraz de bruja, que no encontré. Sí, lo quería de bruja, no de brujo, porque ellas dan más miedo. Y para mañana tuve que idear algo para que fuera de su padre. Porque a su padre no se le ocurrió ser médico o ejecutivo. O pirata. Algo normal, no. ¡Y a ver de dónde saco ahora un disfraz de Señor de las Bestias!

niño

Pues nada, a fabricarlo. Je, una que tiene ideas. Por favor, soy un as solucionando asuntos y qué desaprovechada estoy. Hale, ya tenemos al Caballerito de los Bichines.

Luego que los del estrés son los controladores aéreos o los neurocirujanos

Estar en la cola de una caja con la banda sonora de un llanto como de degüello saliendo del cochecito y tú gritando a tu otro hijo que corre por toooodo el supermercado mientras la cajera te dice que es tu turno y la de atrás se te quiere colar.

Luego colocar las cosas en la cinta con el bebé montando la gran escandalera y tu hijo de tres años colgándose de las vallas separadoras con bastantes posibilidades de romperse la crisma, y sonarte el móvil.

Atender la llamada, que es de esas que no se pueden dejar pasar, procurándote una contractura cervical severa sosteniendo el móvil entre la oreja y el hombro mientras metes cosas y más cosas en bolsas, con el bebé alcanzando cotas de decibelios desconocidas hasta el momento y tu hijo mayor estirándote de la manga diciendo que quiere que le des un cachito de pan, con una cantinela machacona y repetitiva: “Quiero paaaaaaan, quiero paaaaaaan, quiero paaaaaan…”

Pagar con la tarjeta de crédito e incluso ser capaz de sacar la de puntos del supermercado mientras cuelgas bolsas del carrito del bebé que pesan como si hubieras metido un diplodocus en una, un tractor en otra y a Alberto Chicote en la tercera, con el pequeño berreando al borde del colapso y el otro haciendo carreras hacia la puerta que en una de estas se te escapa y se lanza a la carretera y te lo atropellan.

carro_niño

Por cierto, afuera, llueve.

Esta es la definición del estrés, señores.