DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 57. Ropa interior anti morbo

Ah, qué bonito y maravilloso es volver a ser mamá. ¿Por el vínculo que se establece entre hijo y mami mientras mama? ¿Por poder volver a sentir esa manita agarrándote un dedo? ¿Por escuchar de nuevo esos ruiditos que hacen los bebés? ¿Por…? Noooo, queridos. Qué va.

Por volver a ponerme estas bragas tan fabulosas.

niño

Sí, amigos. Esto son bragas. Hoy las he encontrado en un cajón y se me había olvidado lo sexy que voy a estar nada más dar a luz. ¿Lo hacen para que de verdad se respete la cuarentena? Si no no me lo explico.

En fin, esto es lo que me depara el futuro próximo. No veo la hora.

Ir al zoo para no ver animales

Lo bueno de desayunar con un hipopótamo y un cocodrilo tan serviciales, tipo los perros que te traen las pantuflas, es que te pones de galletas hasta arriba. ¡Pero cómo me gusta jugar con mi hijo!

niño

Como cuando en el momento en el que me ponen contento el estómago me vuelvo más benévola, decido que, ya que al nene le gustan tanto los animales, podemos ir al zoo a verlos.

Una vez allí, nos paramos a ver un recinto. El padre de El Cachorro y yo nos ponemos a observar a los animales, cuando se oye una vocecilla que dice “¡no veoooo!”. Jaajajaja.

niño

Criatura, ¿cómo va a ver? O sea, vamos por él y nos olvidamos de que existe en los momentos claves. Nosotros bien panchos viendo el panorama, y al pobre, que le den. Vaya par de desaprensivos estamos hechos.

Carabatos

El nene le dibuja “una carita” a su padre en la mano. No se parece a una carita por mucho esfuerzo que hagas.

niño

Entonces el padre le dibuja a él una carita en su mano. Y… qué queréis que os diga…

niño

A mi mano, que niego a cederles para que estampen sus obras de arte, le ha encontrado mi pequeño otra utilidad: la de aparcamiento de globos. Me ata uno a la muñeca para “que no te cape”.

niño

Además de aprender a dibujar caras, ha de depurar la forma de hacer nudos, porque el globo se escapaba sin parar.

Hacker

Hacía tiempo que no lo hacía porque hacía tiempo que llevaba impidiendo que se acercara. Me estoy refiriendo a las cosas que es capaz de hacer El Cachorro con mi ordenador. Siempre he flipado con que llegara a pantallas que yo no había visto en mi vida, sacara funciones que no sabía que existieran, hiciera cosas rarísimas…

Pues bien, hoy se ha subido a mis piernas y, aprovechando la llamada de una amiga, ha vuelto a aporrear las teclas. Y mirad a qué pantalla ha llegado…

niño

¿Navegar de incógnito? ¿Eso qué es?

¿Tengo en casa a un hacker en potencia?

La araña pequeñita

En un momento dado le empecé a hacer cosquillitas con mis dedos por la carita y la cabeza. Y a él le encanta. Y empezó a llamar a mi mano “araña pequeñita”.

Ahora se dirige a ella como “araña pequeñita” y habla con ella y yo tengo que hacer como que la araña pequeñita habla. Todavía estoy por descubrir si verdaderamente cree que mi mano tiene vida propia, y que mi voz de pito no es mi voz, o si por el contrario ambos entramos en el juego pero sabemos que la mano no es una araña y que soy yo quien habla, con voz de falsete…

niño

Aquí, El Cachorro, que es muy generoso, le está dando de probar un gajo de mandarina a la araña pequeñita. Es cuando dudo de que sepa que la araña soy yo, porque no me hubiera ofrecido mandarina, sino un donuts de chocolate.

Vale, pues atleta

A mi hijo lo del fútbol, al menos por ahora, no se le da bien. No chuta, y el verbo regatear le debe sonar a volver a hacer de gato. Se maneja bien con el balón solo si lo coge con las manos.

Pero es ágil. Por ejemplo, hay una altura en la urba a la que el niño se encarama y trepa sin dificultad y a la que la mamá de su amiguito, que es dos meses mayor y es más alto, le tiene que aupar porque él no puede subir.

Aquí la secuencia de su tercer salto de alcantarilla en parado (sin coger carrerilla).

niño

Y he de indicar que, como suele pasar, justo para la foto se ha quedado pisando la tapa. Los dos primeros saltos han sido limpios total. (Cómo soy de pijotera, ¿eh?)

Bueno, pues eso, que quería fardar de crío. Aunque con esta habilidad no nos vaya a sacar de pobres. ¿Qué se suele decir en estos casos? Con que el niño sea feliz… 😉

Y, sí, feliz es enseñando sus proezas. En plena fase de “mira, mamá, mira”, me ha enseñado, BROARGH, como se tiraba UN PEDAZO DE ERUCTO QUE ME HA QUEMADO LAS PESTAÑAS.¿Barney de los Simpson? Un aficionado.

Lo dicho, la felicidad, la, la, la, laaaaaa.

La bujita

Pues resulta que lo primero que le pusimos en su día al nene de Youtube en el móvil fue la canción de “La Brujita Tapita”. Y tanto le caló, o tantas veces la ha visto, que si quiere el móvil para ver lo que sea, brujita o no, pide: “Quiero la bujiiitaaaaa”.

Esto ha devenido en “quiero la bujita de papaaaaaaá”, que viene a ser el móvil del Señor de las Bestias. Lo ve más a menudo que el mío porque él recurre a los dibujos o las canciones para darle de comer. En cambio yo soy más reacia a que se enganche a eso ya sea para hacerle cenar o para pasar el rato, pero alguna vez he claudicado y, por supuesto, mi móvil es “la bujita de mamá”.

niño

Aunque el tipo diferencia los usos. Si lo ve por ahí y suena, o se lo pido, o repara en él, el móvil es el “fono”. Se convierte en “bujita” solo cuando él lo quiere utilizar para ver vídeos en Youtube.

“La bujita de papá”, “la bujita de mamá” y… ¿sabéis cómo llama al iPad? ¡¡“La bujitamárrande”!! Y lo prefiere, claro, porque mola más ver vídeos en pantallas “más grandes”, claro.

Y no adivinaréis cuáles son sus favoritos… Ni los Cantajuegos, ni Caillou, ni Pepa Pig. Ni la propia brujita. Nada le hace sombra a… ¡¡los TUTORIALES SOBRE JUGUETES!! Resulta que hay mucho vídeo por ahí colgado acerca de cómo montar juguetes y cómo funcionan. Y El Cachorro se los traga uno detrás de otro, con una atención y un interés pasmosos. Y más atención y más interés pone si esos tutoriales los pilla… ¡¡¡EN RUSO!!! ¿¿Será posible??

Pero, oye, casi que mejor. Porque me estaba planteando censurar a la puerca esa, la Peppa. En un capítulo, no solo ella y su hermano George saltan en un charco de barro y se ponen tibios, sino que llegan a casa, los ve su padre, les dice algo así como “¡fijaos en cómo os habéis puesto!” y, ante la consternación de PeppaPig, la consuela: “No pasa nada, ¡solo es barro!”

niño

¿¡Cómo?! ¿¿”SOLO barro”?? ¡Aaaaaaaaaarrrrgh! A mí me vienen así El Cachorro y su futuro hermano y me los como en chuletas (de cerdo).
Última vez que ve tan “constructivo” capítulo. ¡последний раз!

DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 56. Va y resulta que tener dos hijos del mismo sexo es una lástima

Pensaba que esas cosas que solía leer en artículos del tipo “Las frases más inoportunas que las embarazadas suelen oír” eran como los animales mitológicos. No pensaba que hubiera gente tan torpe por ahí suelta. ¡Pues resulta que sí! ¿No va una dependienta en una tienda a la que voy con mi hijo, me pregunta que qué espero, le contesto que otro niño, ¿¡y me salta: “¿¿Otro niño?? Uff, qué lástima”?!, la tía borrega? ¿¡Os podéis creer?! ¡”Qué lástima”, coge y dice!

madre

Por suerte a mí esas cosas me resbalan. Es más, como es la primera vez que me pasa algo así, y ha sido tan manifiestamente desafortunado, me ha dado por partirme de risa. ¡Con sus dos ovarios, la tía, qué artista!

La empatía personificada

El Cachorro es muy mirado. Estamos a vueltas con el nombre del hermanito. Ya he contado que siempre que le preguntamos, el peque dice que quiere que se llame Miguel, de la buena impresión que le dio un amigo mío hace nada más y nada menos que medio año ya. Pero su padre y yo tenemos nuestras preferencias, que no coinciden con la suya. Así que vamos en el coche y le preguntamos, ambos a dos (cada uno con su apuesta), para ver si nos secunda: “¿Y no prefieres Pablo, Fernando, Tomás, Pedro, Felipe… (lo que sea)?” El Cachorro sabe cuál es el favorito de cada uno de nosotros. Así que con Pablo, por ejemplo, que es uno de los nombres que me gusta a mí, dice: “Paulo me guta” (no sabe pronunciarlo), para tenerme contenta. Y seguidamente pregunta: “¿A ti te guta Paulo, papá?”, porque se quiere asegurar de que también es del gusto de su padre. Qué rico. Porque luego lo ha hecho al revés. El Señor de las Bestias quiere ponerle Fernando, y le pregunta al crío si le gusta: “Zí, me guta”, y añade: ¿Te guta, mamá?” No vaya a ser que ofenda a alguien. Me lo como.

dulces

Pues no queda ahí la cosa. Entramos en el garaje y coincidimos con unos vecinos que tienen un niño de la edad del nuestro. El pobre venía cansado y estaba llorando en brazos de su padre. Y El Cachorro, viendo el panorama, le dice: “Bruno, toma mi coche”. Le ofrecía el cochecillo que llevaba en la mano y del que no se había separado durante todo el día. A ver si lo animaba. Su sentido de la compasión está muy desarrollado.

Y no es la primera vez que le veo hacer algo parecido… Es más, si en el patio está con una bici y otro niño le arma el pollo porque quiere la misma bici, él (generalmente) se la deja y coge otra.

Qué primor de crío. Espero que los de su edad no se estén dando mucha de eso, no se vayan a aprovechar, ¡malditos abusones!