DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 65. Rule de pirulas

Tengo una amiga embarazada que me guasapea preguntándome que qué hago para combatir la acidez. “Tragar Alquen como una loca y cagarme en todo, básicamente”, le contesto. “¿Pero cuántos comprimidos?” “Dos diarios. Como mínimo”. Trago la misma cantidad de Alquen que de Coca-Cola Light.

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Por cierto, en el otro embarazo pensaba que no podía tomar ningún anti ácido y me enteré de que sí las dos últimas semanas. Casi muero durante ocho mesazos. Ahora me estoy resarciendo. Barra libre a la más mínima chispa. Y aún y todo, parezco un dragón.

DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 64. Ver las orejas al lobo

“¡Como tenga un bebé de verdad…!”

Si, esta es la frase que repito hasta la saciedad. El Cachorro ha sido un niño trampa total. Pero como el que venga sea un bebé de verdad, nos vamos a enterar…

También creo que mi hijo todavía no sabe que lo que vamos a tener es un ser humano de verdad.

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Muchas sonrisas veo yo aquí. Veremos cuánto nos duran.

DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 63. La erótica de la barriga

En la cola para comprar una entrada para el cine, un señor se me planta al lado y me mira, admirado (valga la redundancia, pero es que miraba así). Más bien mira admirado mi barriga. “¡Jesús, qué hermosura!”, espeta. “¿¿Cuánto te queda??” Dios mío, no sé qué dimensiones debo de tener, pero el señor ha dado en el clavo. “Me queda tan poco que puede que la película la organice yo esta tarde”, le informo.

“Aaaah, ya, ya. ¿Y qué esperas? ¿Y es el primero? ¿Y…?” ¿¿Y ese interés en mí de repente?? No sabía que tenía una tripa tan atractiva…

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Y debe serlo, porque caminando por la calle, un mendigo entrado en años me ha mirado como babeando y me ha dicho algo acerca de “tó lo gordo” combinado con el verbo meter. Todo finura y delicadeza.

DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 62. Navarro por los pelos

Para quienes no controlan de embarazos ni de semanas, os cuento que un embarazo se mide por semanas y que se dice que se “sale de cuentas” cuando se llega a la semana 40. No obstante, un embarazo a término lo está desde la semana 37 hasta la 42. Si el bebé nace en la semana 37, no es prematuro.

Yo, para no faltar a la tradición, quería que mi segundo hijo también fuera navarro de pro. No solo hijo y nieto y bisnieto y… de navarros, sino también nacido en la Comunidad Foral. Pero así como con El Cachorro, que no tenía otras obligaciones, podía trasladarme a Pamplona desde la semana 36 y esperar, en esta ocasión sí que las cosas se me presentaban más difíciles. Tengo otro hijo del que ocuparme, así que no puedo huir para dedicarme a ser solo una hija preñada. Ese hijo va al cole, así que, vale, aunque tampoco se va a perder mucho a esa edad, tampoco quería una desconexión de dos meses metido en una casa aburrido, sin sus amiguitos. Así que retrasé la ida a mi tierra.

Un retraso que me podía salir tan caro como acabar teniendo un hijo madrileño, o alcarreño, o soriano, o riojano.

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No sabéis qué alivio cuando empecé a ver estas señales… Estoy en la semana 38 y mi hijo, sí, definitivamente, será navarro.

Chascazo

Lo acuesto para la siesta. Lo miro con cariño y arrobo. Le digo: “Te quiero mucho, mi vida”. Y él, devolviéndome la mirada, me suelta: “¿Po qué tienes ojos de cangrejo?”

Jíbalo.

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Hablando de ojos, dándole vueltas a qué querrá para su cumpleaños, se me ocurre lo lógico, preguntarle a él qué quiere.

“Un coche marrande naranja con ojos enfadado” – lo tiene clarinete.

¿Un coche grande naranja con cara de mala leche?

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Creo que Ojos de Cangrejo ha tenido éxito…

¡La mochila!

Me llama el Señor de las Bestias por la mañana. Me cuenta que cuando él y El Cachorro estaban yendo en coche al cole, de repente el pequeño exclama: “¡La mochila!” ¡Argh! ¡Su padre se había olvidado de cogerla! Hoy es MIÉRCOLES y los miércoles el nene tiene natación. Y a natación se va con una mochila con el gorrito de agua, el traje de baño y la toalla.

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Este… ¿¡se puede saber cómo este mico sabía que hoy le tocaba piscina?! ¿¿Y cómo puede ser un tipo TAAAAN legal?? Porque, a todo esto, la piscina no le gusta nada de nada. Siempre dice que no quiere ir. Cuando su padre ha dado la vuelta para ir a coger la mochila, el pobre se ha puesto a sollozar: “¡Noooooooooo, la piscina noooooooo!”

Mucho me temo que la próxima vez no dirá ni esta boca es mía.

P.D. Qué mono. Me lo como. Yo no soy muy de premiar al crío con cosas que tiene que hacer (cenar, recoger, etc.), pero le he dicho a su padre que hoy le compre un cochecito. Se lo ha megaganado.

El imperativo según El Cachorro

El renacuajo me da órdenes sin parar. Tiene un don para mandar. Sabe exactamente lo que quiere y lo pide.

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Le encanta, por ejemplo, que si él asiente con la cabeza, yo niegue. Así que cuando quiere jugar empieza a asentir lentamente y me ordena: “hase que no”. Y yo, a decir que no.

“Hase”. Qué mono.

¡Y así pasamos el rato, oiga!

DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 61. Nostalgia de tripa

Con eso de que en el otro embarazo me quedé con las ganas de tener una figura de mí embarazada (*ver post del 21 de agosto) y también me quedé con las ganas de plasmar la huella de mi bebé recién nacido, así como de pintarme la tripa, no sé si el verdadero motivo de haberme preñado ahora es por rematar esas cosas que quedaron pendientes…

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Cómo se le coge cariño a la tripaca, ¿eh, ex embarazadas del mundo?