Parque Warner

Hoy no había cole, así que hemos ido al Parque Warner, ya que por suerte nos habían regalado las entradas, ñej, ñej.

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Todo de bote en bote, claro. No éramos los únicos que habíamos tenido tan brillante idea para pasar el día. Nos vamos directos a la zona de más peques, donde hay atracciones cuya velocidad no sobrepasa los 10 Km por hora, que si no tienes por debajo de cinco años el mayor riesgo que corres es el de dormirte en ellas, ¡y veo que las embarazadas no pueden montar! ¡¡En ni una!! ¡¡Ni en el Pasaje del Terror, que vas andando!! ¡Pero bueno! ¿Y que ni siquiera exista el típico “bajo su responsabilidad”?

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Al final del día nos intercepta un empleado del parque y nos pregunta si nos puede hacer una encuesta. Venga, va. Y nos va planteando cosas a mejorar del parque. Y me da por preguntarle, dado que habíamos entrado invitados y no lo sabía, si a las embarazadas les cobran el precio de entrada íntegro, TREINTA Y NUEVE EURACOS… ¡¡y me dice que sí!! ¿¡Cómo!? ¿¡Te cobran lo mismo que a los demás y luego no te dejan montar EN NADA?! Dios mío, entre el Estado, que te da una baja maternal de mierda y los nada atractivos parques de atracciones, nos van a quitar las ganas de andar procreando por ahí…

Mi hijo también se ha sentido timado. El pobre ha estado pescando ranas, encantado de la vida, y con bastante destreza.

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Con cuatro, ha ganado un peluche. Esta especie de reno radioactivo.

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Mirad qué cara. Pues claaaaaaro. ¿No ha pescado ranas? ¡Pues quería una rana, no una birria de reno! El siguiente cuarto de hora se lo ha pegado lloriqueando, clamando por su rana. Menudo cambiazo chusco le han pegado.

La lógica no impera en el mundo. Pero, en fin, al mal tiempo, buena cara.

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Halloween

Un año más, aquí andamos, a vueltas con Halloween. Que si hay que celebrarlo, se celebra, y punto. Ahora, no sé la gente si se entera de que lo que hay que dar es miedo, no ternura. Disfrazan a sus criaturas como si fueran hadas y brujitos buenos. Menos mal que yo a El Cachorro le cojo y le casco un disfraz de ogro con una careta que ni la de “Scream”, porque qué poca seriedad el personal.

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A todo esto, el nene, al que le deben de contar cuentos en el cole, como “Los tres cerditos” y “Caperucita” (porque está con la matraca de “qué dientes más grandes tienes” y “soparé y la casa bibaré”), cuando le he puesto la capucha de su disfraz de monstruo cadavérico terrible, con un aire a puerco maligno, coge y dice que va de Caperucita. Ay, madre.

El médico

Aquí tenéis a El Cachorro, intentando pescar… un resfriado.

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Sí, no hace sino suplicar que lo llevemos al médico. Y ahora anda con tos. Yo creo que se la ha provocado o algo. Lleva días diciendo que quiere ir al médico sin pasarle nada, así que se ha debido de sugestionar para ver si así lo consigue… Qué perra con el médico. ¿Cómo le puede gustar tanto?

Y eso que cuando hemos ido alguna vez (somos de visitarlo poco), ni siquiera lo ha sobornado con el palo de la garganta ni con una piruleta ni con un lápiz ni con tocar su estetoscopio ni con nada. Vamos, que es amor verdadero.

DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 54. La trastienda del embarazo

¿A que me queda mono, el corazoncito? Me lo he hecho yo.

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Ah, pero no es oro todo lo que reluce…
Esta es la conversación de un chat con una amiga que está preñada de un mes menos que yo y que vive en otra ciudad…:

YO: ¿Qué tal vas?
ELLA: Precisamente me estaba acordando de ti porque tengo ahora mismo un ardooooooor… Aaaay. Pero lo que me da rabia es que estés de un mes más que yo y seas la mitad que yo, que estoy como la profesora de autoescuela de Bob Esponja.

Me acababa de ver en una foto.

YO: No me lo creoooooooooooooooo. Eres una exagerada. Te conozco, bacalao, aunque vengas disfrazao.
ELLA: A remarcar el tamaño de mis tetas. Es apoteósico.
YO: ¡Si yo tengo unas tetas que son como dos cabezas de adulto! Y desde el minuto uno. No me las podía ni mirar fijo.
ELLA: Que ni la mitad que yo. ¡No hay tallas! Soy un ñu.
YO: En mi primer embarazo no me compré nada de ropa premamá. En este, desde el principio. Me sacaron una foto el día anterior a la que has visto sentada en una silla y parecía una morsa varada. Pero claro, esa no la cuelgo en Facebook.
ELLA: Tú tuviste cesárea, ¿no?
YO: Sip.
ELLA: Porque yo, la cicatriz en sálvese a la parte, ¡la tengo peor que la boca de Moussambani después de comer un kilo de pipas!
YO: Jaaaaaaaaaaaaaaaa, ¡¡COMO YO!!
ELLA: Es horrible. ¡Estoy horrorizada!
YO: Un despropósito de cuerpo.
ELLA: Y la acidez esta vez es cruel.
YO: Yo voy a dos o tres Alquen por día.
ELLA: Y yoooo. El Alquen lo llevo en el bolso ya.
YO: ¡Hombre, claro! Y no hablemos de mi anemia permanente… Y de mi 9-4 de tensión.
ELLA: Lo de la anemia es fatal. Qué cansancio.
YO: Siempre he sido anémica, pero con el embarazo no hay quien me suba el hierro ni aún poniéndome a chupar vías de tren.
ELLA: Y encima tener ya a otro moco seco que se pasa el día “mamá, mamá, mamá”.

Ella tiene también otra hija, un año menor que El Cachorro.

YO: Qué me vas a contar.
ELLA: Con el otro embarazo molaba poder dormir siestas. Pero con estos enanos es impensable.
YO: Quizá por eso me han salido contracturas que me duermen el brazo y todo… Hoy hasta la pierna. Mi cuerpo se pone a descansar a cachos.
ELLA: Sí, qué horror.
YO: No se parece en nada mi primer embarazo a este.
ELLA: Y la chepa me dueleeeee. Por no hablar del maravilloso y misterioso mundo de la ciática.
YO: ¿En qué consiste, exactamente? Que igual la tengo y no lo sé…
ELLA: Hay veces que me dan latigazos de culo hasta la pierna que no puedo ni levantarme del sofá.
YO: Ah, pues eso no tengo. Lo que tengo es el cartílago de la pelvis distendido, dándose de sí, ¡y ME DUELE TOL COÑO!
ELLA: ¡Argh! Pues yo lo peor, y algo que no tuve en el otro embarazo… ¡¡Hemorroides!!
YO: Ah, a esas las conozco yo.
ELLA: Qué asco me daaaaan. ¡¡¡¡Pican!!!!
YO: Oh, yeah.
ELLA: Si no las paro ya, el día del parto le voy a sacar un ojo a la matrona con una hemorroide venida a más.
YO: Jajajaja. Yo creo que las matronas han dado cursos de defensa personal contra almorranas rebeldes.
ELLA: Pues ya le pueden dar una patada ninja para meterlas para dentro.

A los ajenos a la materia… ¿habías leído tanta sinceridad junta alguna vez? A las que están buscando embarazarse… ¿a que se os están quitando un poquito las ganas? A todos en general… ¿¿no parecemos dos ancianas contándonos nuestros achaques??

DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 53. Las embarazadas gustan y asustan

Hace media hora me cruzo con un tipo que se me queda mirando como pasmado, de arriba abajo, y que coge y me suelta: “¿Tienes un cigarro…?”, y ha añadido, como con mucha intención: “¿… Guapa?” ¡¡Con esta pinta!! ¿Qué era, un más difícil todavía? ¿O es más que cierto eso de que tiran más dos tetas que dos carretas?

madre

Debe de ser verdad eso de que embarazadas estamos más guapas… Eso me dicen mis queridos amigos, como el que me saca la foto, y segurísimo que son imparciales.

Pero, vaya, flor de un día. Porque generalmente cuando voy por la calle, en vez de despertar admiración, doy como susto. La tripa me da un zurriagazo y voy agarrándomela por abajo mientras mi cara adquiere un preocupante gesto de dolor. La gente a mi alrededor huye despavorida en todas direcciones.

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El coche Pepo

Llevaba tiempo escuchándole hablar del coche “Pepo”, y aun no siendo su costumbre, la de ponerle nombre a nada, pensé que era el apodo que le había adjudicado a su coche morado.

Me hacía gracia que hubiera elegido “Pepo”. Me parecía un nombre salao, pero no sabía de dónde había salido. Menos aún entendía por qué había sido justo ese coche el agraciado, qué tenía de especial para ser merecedor de un nombre. Y lo que sí se me escapaba del todo eran los cabreos de mi niño cuando yo le seguía la corriente y le preguntaba: “¿Quieres el coche Pepo?”. Se ponía MALO.

niño

Hoy el Señor de las Bestias ha dado con la clave: ¡EL COCHE PURPLE! ¡MORADO EN INGLÉS! ¡¡Y en efecto eso era!! ¡¡PEPO ES PURPLE!!

¡Por eso el peque se desesperaba cuando me oía preguntarle si quería a Pepo!

No salgo de mi asombro. Primero, por la pronunciación tan depurada de mi hijo. Y segundo, porque quien haya caído en lo que sucedía fuera su padre, que no tiene ni papa de inglés. Esto es un Expediente X en toda regla.

Animal trainer

Ir por la calle con la ropa de trabajo de “animal trainer” y llevar al nene “atado” con una correa (de mi bolso). Luego que llamamos la atención…

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El peque además iba en su papel. Se creía un lince. E iba por ahí intentando escapar y gruñendo.

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Adiestrar a este animalico está resultando fácil, todo hay que decirlo

Las comparaciones

Hay una cosa que tienden mucho a hacer las madres y que no es conveniente…: Comparar. Es un error total. Cada niño tiene su ritmo. Y además puede ser lento para unas cosas y rápido para otras. O lento para todo, yo qué sé, me da igual. Sea como sea, es como es. No hay que amargarse, hay que disfrutarlo.

Pero este es un aviso para aquellas que tendéis a fardar de crío… Eso se puede volver en vuestra contra.

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Tengo una conocida con una hija que es dos meses mayor que mi niño. Ya con un año y medio o por ahí, su madre me contaba que hacía pis en el orinal, que era toda una adelantada. Y se inflaba de orgullo materno. “¿El tuyo no?”, me preguntaba, con el colmillo torcido. Yo con el mío ni me lo había propuesto. Ni se me ocurría, vaya.

Fue pasando el tiempo y mi hijo estuvo con pañal todo el último año de guardería. A mí me daba igual, la verdad. Además, siendo de diciembre, consideraba normal que no fuera al mismo ritmo que el resto. Pero, claro, llegado junio, en vista de que en septiembre empezaría el cole y ahí ya te avisaban de que eso de cambiar pañales, nanay, nos entraron las prisas (podéis ir a los post de junio y buscar este tema). Ya lo conté en su día, pero tuvimos la suerte de que mi hijo tardó tres días, tres, en no hacerse nada de nada encima, ni de noche ni de día. Tenía dos años y medio justos.

Pues bien, hoy, la madre de la niña que hacía pis en el orinal desde hacía el porrón de tiempo, me contaba toda orgullosa que llevaba dos días quitándole el pañal por la noche. ¿¡Cómo?! Menuda sorpresa me he llevado. ¿¡Dos meses más “vieja” que mi hijo, utilizando el orinal supuestamente desde hace año y medio, y resulta que con tres años recién cumplidos aún andaba utilizando pañales?! Fíjate tú por dónde…

Que no hay que tirarse el pisto, chicas, que nooooo.

Curiosidad

Envidia da la de cosas que hay por descubrir siendo un niño. El Cachorro lo mismo se queda pasmado viendo a un fulano sacar el ticket de la ORA…

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… que entramos en una tienda, lo pierdo de vista, lo llamo, me empiezo a preocupar y de repente sale de debajo de una cama.

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Porque ser un niño topo es lo mejor. Taparse, pasar debajo de las cosas.
Aquí, supuestamente estaba transitando un túnel.

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Lo que nos encanta meternos debajo de cosas siendo niños, ¿eh?

Lo tiene que ver tu madre

Resulta que cuando vienen mis padres de visita, observan que el nene no come lo que debería. Y es verdad que, casualmente, sobre todo estando ellos delante, el nene está inapetente. Pero es un niño que come muy bien. Últimamente, demasiado bien. No sé si es que en el cole alguien le manga la comida o qué, pero nada más bajar de la ruta, ya lo he comentado, me pregunta con ansiedad que qué tengo, es decir, que qué le he traído para merendar. Y se suele meter un bocata de chorizo y un yogur, por ejemplo, y si luego se topa con sus vecinos, que están merendando, logra dar pena a sus madres y acaba zampando también más de lo que sea (galletas, otro yogur…) Y en la cena se casca unos platos de adulto que no son normales. Y el Señor de las Bestias siempre dice: “Lo tiene que ver tu madre”.

Hoy hemos ido a una pizzería. Le he pedido unos canelones de carne y su padre y yo hemos elegido sendas pizzas. Pues bien, no contento con comerse su platazo, también ha gorroneado tres porciones de la pizza de su padre y dos de la mía (conmigo ha llegado ligeramente tarde…)

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Y cuando pedimos la cuenta, coge y salta, para pasmo de la camarera, que no daba crédito: “¿Vamos a cená?”

Y sí, esto lo tendría que haber visto mi madre.