No hay patadón que por bien no venga

Uno de los entretenimientos del nene es patalear. Lo echas en la cama después del baño para darle crema y patalea. Y tú le avisas: “Cuidadooooo”. Pero él, como si oyera llover.

Esta noche me sacudió sin querer (eso quiero pensar) un patadón en la boca que me dejó bizca. Yo me quejé y llevé la mano a la boca y el nene se quedó como paralizado. Porque él es muy sentido. Si ve que alguien sufre, o en especial que yo sufro, se queda todo compungido y te pregunta con voz lastimera: “¿Qué pasa, mamá?”

Esta vez ni preguntó de cómo me vio de fastidiada. Ahora, yo cuando me recuperé seguí con la crema y le puse el pijama, y él no ha ofreció ninguna resistencia, como acostumbra. Callado como una tumba. Conmigo en silencio y el ceño fruncido no se atrevió a mover una pestaña.

De ahí al baño a lavarse los dientes y, de nuevo, de un obediente que tiraba de espaldas. Y a la cama sin rechistar.

Vamos, que estoy por poner a diario mi jeta en la trayectoria de su pierna para que el infierno de ir a la cama se convierta en un paseo por las nubes.

¡Ahí viene! ¡A ver dónde me colocoooooo!

Niño

Compensa.

Maléfica

Ya sabéis que este blog va con un año de retraso… Pues poneos en situación. A estas alturas ya todos habréis visto la peli. Es el estreno de Maléfica. Y decidimos llevarnos al canijo al cine a verla. Un niño de dos años y medio. Experimentemos…

Niño

Lo que más le gusta al nene de ir al cine me huelo que son las palomitas. Así que con eso tenemos ya bastante ganado…

Niño

Pero empieza la peli, que es muy chula, solo que tiene pasajes un tanto oscuros. El Señor de las Bestias y yo nos concentramos en nuestro peque, que no aparta la vista ni una miaja de la pantalla, mientras se mete puñados de palomitas en la boca de forma totalmente mecánica. Nosotros seguimos más atentos al susto que se pueda llevar El Cachorro que a la peli.

Oye, pues nada. Se la ha tragó entera, al igual que las palomitas (maldita sea), sin decir ni mu.

La semana que viene alquilo “El Exorcista”… 😉

Un lío de tren

Llevan a mi hijo y compañeros de la guarde al Museo del Ferrocarril. Y les piden luego que pinten lo que allí han visto, que básicamente son trenes.

Niño

Este… ¿le compro gafas?

Esperad, que días más tarde llevan a toda la clase al zoo y repiten luego la jugada en clase.

Niño

En esta ocasión la profesora ha tenido a bien indicar qué animal era el que el nene ha querido dibujar. Todo un detalle.

¿Es un artista conceptual? ¿Está a punto de desarrollar un nuevo movimiento pictórico? ¿Nos vamos a forrar o qué?

Manejarse en la vida

Pues nada, como no me cree, El Cachorro decide comprobarlo todo por sí mismo de manera empírica. Aquí, probando que la leche está fría aunque el vaso no lo esté.

Niño

Ahora le tengo que enseñar que la manaza no se mete en el vaso. Esto es un no parar. Hay que estar encima para las pequeñas cosas, y para las grandes. Primordial que tenga mucha autoestima, que haga lo que desee, que se esfuerce en la vida, que sea respetuoso, educado, que…

Vale. Pero lo más importante de todo es enseñarle a pasar el aspirador.

Niño

En cuanto le acabe de pillar el tranquillo, me sé de una que se va a tirar en plancha al sofá.

¡Hablando de plancha…!

Palmera de chocolate

Me he comprado una palmera de chocolate y se me ha ocurrido ofrecérsela a mi hijo. Bueno, miento, ha sido él el que se ha ofrecido a probarla. A mí es que hay cosas que me cuesta compartir… (Y se me nota en la cara).

Niño

Pues oye, ¡no veas cómo se la ha ventilado! Hemos tenido que volver a por otra. ¡Habrase visto!

El pato

El Señor de las Bestias ha traído un pato a casa que ha caído rendidamente enamorado de mi hijo. No solo lo quiere acompañar para dormir…

Niño

… sino que no se quiere separar de él ni cuando tiene que irse a la guardería.

Niño

Niño

Esto es amor… ¿o acoso?

DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 19. Wonderbra incorporado

Pues eso, que con esto del embarazo se te ponen unos pechos que, vaya… Y entonces te preguntas que qué haces… Tengo que presentar (hacer imagen) para un vídeo de un evento y, además, disimular mi embarazo (así me lo han pedido quienes me contratan). Se me ocurre que la mejor maniobra de distracción es un buen escote. Ya que lo tengo… Así no se fijarán en la parte de mi anatomía que está debajo.

Y si a las ya de por sí bien turgentes tetas les planto un wonder bra, me salgo. Bueno, o se salen. Temo. Corro el serio peligro de reventar el vestido. ¿Qué hago? ¿Me arriesgo?

Niño

No, no me atrevo. Dejémoslo así:

Niño

Poder

Oy, oy, oy, oyoyoyoy, quéfantástico, quéemoción, lo que acabo de descubrir… Resulta que con cada té o café que hemos pedido nos han dado una galleta. La galleta en sí me ha parecido que estaba muy buena. Y claro, me ha sabido a poco. Pues bien, se me ha ocurrido UTILIZAR a mi hijo:

– Cariño, acércate a la barra y le dices al señor que si te da una galleta, ¿vale?

Y el crío, deseoso de resultar útil, ha salido disparado y se ha puesto a hablar con el camarero. Tenía mis dudas acerca de qué le estaba diciendo porque todavía al canijo no se le entiende muy bien. Y, siendo el primer recado que hacía, tampoco las tenía todas conmigo de si iba a saber ejecutarlo o no. Pero sí. Veo al camarero que le larga tres galletas y el nene vuelve a nuestro sitio todo contento, entregándome el botín.

Claro, ¿quién le niega algo a un simpático niño? ¡¡¡QUÉ DESCUBRIMIENTO!!!

Niño

Ay, por favor, ¡¡¡¡esto es una mina!!!! Pufff, ahora con la excusa del crío, ¡¡me voy a poner morada!!

Esta es, definitivamente, otra de las ventajas de tener hijos.

Acorde para la ocasión

Ojo. Aviso a navegantes. La combinación mocos-arena es fatal.

Niño

Ahora, cuando se tiene que dar la talla, se da. A la hora de ponerse guapín, El Cachorro tiene en quién fijarse. Cuánta elegancia, válgame.

Niño

Y hay que decir que no es solo apariencia. También se comporta como un verdadero caballero con su primo, un año menor que él. Le guía.

Niño