¡Todo peca!

Aúpo al crío después de ducharme y con su dedico empieza a tocarme el escote. “Peca, peca, peca…”

Niño

Soy una puñetera constelación. Hay tantas, pero tantas, que ha acabado diciendo: “Peca, peca, peca… ¡TODO PECA!” Jaaajajajaja.

Que nieva, que nieva

Ir a la nieve y que no se entere, como Obélix en Helvecia.

Niño

Para los profanos en la materia, en el álbum de “Astérix y Obélix en Helvecia”, justo cuando se proponían escalar los Alpes, Obélix caía dormido como

consecuencia de una borrachera bestial y su fiel amigo lo acababa subiendo a la montaña tirando de él (después de haberse atizado un lingotazo de poción mágica, claro). Obélix es arrastrado hasta la cima y no se despierta hasta que vuelven abajo. De ahí que, a su vuelta, describa Suiza como “llana”.

Pues al pequeñito le hemos dicho que íbamos a ver la nieve y, juuuuusto un instante antes de llegar a verla…

Niño

¡Esperad! ¿¿Abre los ojos a tiempo??

Niño

Nooooo. Falsa alarma. Es capaz de dormir como un ceporro con los ojos entreabiertos.

Así que me lo veía en las mismas que Obélix, diciendo que la nieve es seca, o caliente, por ejemplo.

Menos mal que el día ha sido largo. Ha dado tiempo de sobra a que se despertara. Y al final, la nieve, la cató.

Niño

Ya la conocía del año pasado, pero yo ignoro el nivel de retentiva de un niño de un año.

Hedonista y desapegado

Se ha tirado encima de una cama de Ikea (tras quitarle los zapatos, que una está en todo, como podéis observar) y le ha debido de parecer tan cómoda que ha decidido quedarse.

Niño

Tras varios intentos de convencerle de lo contrario, el Señor de las Bestias y yo hemos decidido “abandonarlo”. Nos hemos ido, escondido y puesto a espiarle. ¿Lográis ver dónde se encuentra?

Niño

¿Lo veis agobiado? Si os lo parece, ya os adelanto que… PARA NADA. Ahí estaba, tan pichi, disfrutando del colchón y del edredón. Ni repajolera idea de dónde se encontraban las dos personas que lo habían traído al mundo y más tranquilo que ni qué.

Su padre y yo hemos tenido que claudicar y acabar saliendo de nuestra guarida secreta porque si no me sé de dos que se murieron así.

 

El observador de la circulación

El nene mirando la calle es el equivalente a los jubilados observando el transcurrir de una obra. Le gusta. Lo he puesto de pie encima de la mesa para que alcanzara a ver y poder gritar: “Cochheeeeee. Potooooooo”.

Niño

Y luego se ha dedicado a ordenar su flota de coches.

Juguetes niño

Tan mona le ha quedado que estoy por considerarla decoración de la casa y que El Cachorro se busque otros juguetes.

 

Milagro

Hace un rato me he hecho daño, le he pedido a mi enano que me diera un beso a ver si se me pasaba, me lo ha dado y me ha pasado luego la manica por la cara, acariciándome y diciéndome “ya ta, mama, ya ta”. Respiro más tranquila sabiendo que tengo quien cuide de mí cuando sea una anciana decrépita. 🙂

Niño

Y habrá que investigar los poderes curativos de mi niño. Porque me ha hecho esto y se me ha pasado todo de golpe. Un don.

Es un crío que se preocupa por los demás. Me pregunta:

– ¿Labuela?

– La abuela en Pamplona – le informo.

– ¿E labuelo?

– El abuelo en Pamplona.

– ¿E Sila? – el perro, el que faltaba.

– El Sila con el abuelo y con la abuela en Pamplona.

Y una vez pasa revista, se queda conforme.

Pues esto, con mis mismas respuestas, un par de veces o tres al día.

Niño

Ay, qué rico es.

Falta de sueño

Las rabietas mañaneras de El Cachorro tienen una explicación. SE MUERE DE SUEÑO. Pero se muere total.

Claro, no duerme lo que debe y luego, cuando le despierta su padre para ir a la guarde, no quiere saber nada.

Lloros, forcejeos, rabietas, gritos… Y cuando por fin se va a ir, viene a mi cuarto donde yo sigo en la cama, que no dormida (imposible, con semejante estruendo), para despedirse, y el pobre empieza a trepar para quedarse ahí conmigo. “Cama, cama”, suplica el pobre. Ay, se me rompe el corazón.

Y luego el Señor de las Bestias me cuenta que va en el coche llorando diciendo que no, que Raquel no (en honor a la verdad, dice “Caqué no”). Raquel es su profesora, a la que quiere un montón. Raquel no y mamá sí, que es la que se ha quedado tiradaza en la cama mientras él madruga (volver del trabajo a las ocho de la noche tiene que tener alguna ventaja…: que entre a las diez).

Así que, cuando cae la noche, cualquier método para que se duerma es válido. Hoy paso por delante de su cuarto y escucho un musicón. Me lo encuentro con el móvil de su papá pegado a la cara.

Niño

 

“Pero… ¿y esto?” le pregunto al Señor de las Bestias. “Para que se duerma. Le gusta”. Ay, Dios, estamos generando a un futuro adolescente con el “loro” en el hombro, gorra de béisbol y que diga “hey, bro”.

En fin, el caso es que duerma, que ya os estoy contando últimamente las vicisitudes que pasamos al respecto. Y si se despierta y se pone a llorar en mitad de la noche, lo cogemos y nos lo llevamos a nuestra cama. Ya está. El objetivo es que durmamos los tres.

En un país multicolor

Nene coge cómic de Tintín. En blanco y negro. Y suelta… “¡A pitá!”

¿¿Qué?? ¿¿Cómo?? ¿¿Pintar un cómic de mamá?? ¡¡Ni lo sueñeeeeeeessss!!

Niño

Y menos aún cuando le veo que está con el esmero subido. Miradlo acometiendo este libro puzle… Está sacando la lengüilla, y eso es signo de gran esfuerzo y especial concentración.

Niño