A vueltas con el nombre

Recordáis que aquí mi pequeño tiene un nombre grandilocuente… Compuesto, de hecho. Javier por San Francisco Javier, patrón de Navarra, y Simón porque al abrirle su cuenta de Facebook estando embarazada, puse en los datos que no aparecen ese nombre y me gustó cómo quedaba.

El caso es que esta circunstancia da lugar a que yo le llame Simón, su padre según le dé (aunque va virando a Simón), mi hermano Jota Ese, mi madre Javier y mi padre, para quedar bien con sus dos chicas (su mujer y su hija), Javier Simón. Un lío que al nene trae de cabeza.

Niño

(La verdad es que no, pero la foto es tan graciosa…)

Yo he apostado por Simón y es mayoritariamente Simón porque en la guardería se estaban armando un chocho y les simplifiqué la existencia cuando les dije que le llamaran Simón, que además seguro que no había otro y no iba a dar lugar a confusiones.

Por cierto que, para El Cachorro, de Simón nada. Para él se llama “Imó”.

Peeeeeeero, mi madre es harina de otro costal. Le gusta más Javier. Y es navarra de pro, ergo cabezota. Y a mí me da igual cómo lo llame, la verdad. Así que ella erre que erre con Javier. Total, que como su padre y yo teníamos que trabajar el 30 y el 31 de diciembre, interrumpimos nuestras vacaciones navideñas en Pamplona y dejamos al crío al cuidado de mis padres.

… El resultado de estar un par de días con su abuela es que El Cachorro ya no se llama Imó, se llama Avié.

Solo le falta mover el rabo

El Cachorro se pega la vida encima de su “poto”. Si está cabreado, alicaído, aburrido, dormido… en casa y le dices “¿quieres que vayamos con la moto?”, de repente le entra un subidón y empieza a exclamar “¡¡potoooooo, calleeeeee, potoooo!!” Es como un perrillo, no me digáis.

Niño

Yo creo que a este paso va a desaprender a andar.

Mi hijo se llama “vamos”

A los seguidores acérrimos de mi blog (alguno habrá, ¿no?) les sonarán esos posts de un viaje que hicimos a Nápoles cuando el nene tenía cinco meses… Recordarán varias entradas que hablaban de una visita a Pompeya, una de ellas acerca de unos japoneses que fliparon con mi hijo. Desembarcaron de un autobús al lado de donde nos encontrábamos, repararon en él, se arremolinaron a su alrededor y lo frieron a fotos. He aquí el momento (había un porrón de asiáticos, pero la risa que nos entró nos hizo reaccionar tarde y solo salen estos).

Niño

El plano contraplano:

Niño

(Ojo a la cara de alucinado del Señor de las Bestias, en el extremo derecho de la foto).

Pues bien, parece que El Cachorro tiene un tremendo tirón entre los súbditos del país del sol naciente y aledaños. Genera una expectación inusual. Hoy, paseando por Pamplona, dos veinteañeras orientales se han quedado prendadas. Se han parado en seco solo para mirarlo (adorarlo, diría yo). Cuando me han oído llamarlo, mirándome y señalándolo han querido confirmar su nombre: “¿Vamos?”

JAAAAAAAJAJAJAA. Estábamos su padre y yo todo el rato diciéndole “vamoooos”, ¡que las dos chicas se han creído que se llamaba así! Es que el canijo se había parado frente al puesto de castañas en el que cinco días antes habíamos adquirido unas.

Foto de cinco días antes (y primera vez que veía ese puesto):

Niño

Foto de hoy:

Niño

(Tremendo, da para otro post… ¿cómo narices lo ha reconocido?)

Y no había manera de que obedeciese. Quería sus castañas sí o sí o no se movía de ahí. Así que “¡vamos, vamoooooosss!”. Y las otras, eso, que si ese era su nombre.

Una vez aclarado cómo se llamaba realmente, se han dedicado a intentar captar su atención. Casi le desgastan el nombre. Pero el pequeño estaba demasiado concentrado en las castañas y no les ha hecho ni caso. Aunque despertar ese interés desmedido le ha debido de cohibir un poco, porque ha terminado moviéndose y viniendo (¿huyendo?), entre extrañado y asustado, hacia donde estábamos su padre y yo.

Niño

Al final las dos muchachas nos han hecho un favor.

(Sí, lo que llevan en los pies son chancletas con calcetines. Están locas estas asiáticas).

A limpio mantecado y otros manjares

No soy una tía de “favoritos”. No tengo un libro preferido, ni una peli que me parezca la mejor de todas, ni un color que me guste más que ningún otro. Nada. Me siento incapaz de elegir. Me gustan varios libros, varias pelis y varios colores. Unos más que otros. Pero no un único sobre todas las cosas.

Menos con las palabras. Tengo una palabra favorita: MANTECADO.

Es ver escrita la palabra mantecado y sus derivados (mantequería, manteca…) y se me eriza el vello. Y salivo más que los perros de Pávlov. Es una palabra contundente, tradicional, que me gusta cómo suena, que tiene un aire de nostalgia, que evoca un trabajo manual, bien hecho y con cariño, que nos traslada al pasado, que describe algo rico, sabroso. La palabra TARTA también me gusta bastante, pero MANTECADO se lleva la palma.

Pues bien, aquí hay un señorito que está probando mi palabra favorita de chocolate, de canela, de coco y de almendra, y le han gustado todas las variantes. Me temo que va a ser otro sin favoritos en la vida…

Niño

Y para acabar de ser como su madre, aquí lo vemos testando otros sabores…

Niño

Parece que los percebes y él se van a llevar bien. Al fin y al cabo son como los chupetes. Y hablando de chupetes…

Niño

¿Qué mejor, para hacer degustaciones? Los lanzas a la sopa/salsa/guiso en cuestión y, hale, a saborear.

Ah, y para ser digno sucesor mío, cómo no, la comida basura también es su perdición.

Niño

Él está de acuerdo conmigo: un cine sin palomitas no es cine ni es nada.

Porrazo nocturno

El nene hoy a mitad de la noche se ha cogido una rabieta que no se le ha acabado hasta que lo hemos metido en nuestra cama. Ipsofactamente ha caído rendido. Los tres roncando. Todo bien hasta que de repente noto una cosa por mis pies, oigo ¡PUM! y seguidamente ¡bbbBBBUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

El nene ha ido reptando durante la noche hasta la zona inferior de la cama, se ha escorado y ha acabado precipitándose al vacío.

Niño

Una noche de susto implica un día siguiente de descanso. El padre, en solidaridad. Qué par.

Regalo con trampa

Mirad qué regalo de Navidad más chulo. Aunque creo que Papá Noel se ha conchabado con el Señor de las Bestias. ¡Así no va a haber quien ligue!

Niño

Creo que me voy a vengar pidiéndoles a los Reyes para él una carcasa de una foto de mí y el nene. La tengo muy chula…

Niño

Es, por cierto, la estampa de la pura felicidad. Las risas con mi pequeño hacen que la vida merezca la pena. Tal cual. ¿No queréis tanto a vuestro/s hijo/s que parece que os va a estallar el corazón? Es eso o un enfisema pulmonar.

Conquistador de la noche

Bueeeeeeno. Pues hoy no quería irse a dormir a su cuna… ¡quería hacerlo en nuestra cama! Pero, lo que es mejor… ¡sin nosotros! Ha engañado a su padre y ha acabado ahí, solito, hiper sobado.

Niño

Menos mal que cuando está así no hay quien lo despierte. Cuando a nosotros se nos ha hecho la hora de ir a dormir, lo he cogido para hacer el transvase y ni se ha dado cuenta. Al final cada cual en su lecho y Dios en el de todos…

Falsas apariencias

Que nadie crea que mi niño es un mal hablado. Que no se le ocurre llamarle “callo” a nadie, ni va a echar la “pota”, ni dice “chocho” ni “coño”. Está señalando a un caballo, cogiendo su pelota. Y está diciendo oso y cariño.

Niño

Hemos detectado otra tendencia lingüística. A todo lo que dice le pone una “e” primero. Papá es “epapá”, coche es “ecoche”, pan es “epá” y así. Todo va con artículo determinado. Las cosas bien definidas.