A rodar

Es increíble lo mucho que atrae a los críos cualquier cosa con ruedas. ¡Cualquier cosa! Su propio carrito, el de juguete de la vecina,  una maleta, la carretilla de Ikea…

Niño

Me temo que esto no se pasa con la edad. Luego querrá un deportivo, una moto, un todoterreno…

Abrazo de machote

En nene lleva dos días que cuando le digo que me dé un abrazo, me lo da, pero con la mano me sacude palmaditas en la espalda, en plan qué hay, macho.

Niño

¿Dónde habrá visto esto? ¿Es así como se trata con sus colegas de la guarde? ¿Pronto para dejarle claro que no soy su amiga, y mucho menos su colega, que soy su madre? 😉

Tamborilero

Pues no he sido yo quien le ha dado la idea, no. A él solito se le ha ocurrido coger un bote de leche de fórmula, darle la vuelta y aporrearlo con dos cubiertos de madera de un puzle a modo de baquetas.

Niño

Como os podréis imaginar, al ver la iniciativa y ocurrencia de mi pequeño me ha embargado la emoción. Y el tímpano. Grrrrr.

Las cosas por su nombre

Estoy en la cama y El Cachorro, listo para ir a la guardería, se me tira encima

– ¡Abaya
– ¿Abaya? – le pregunto – ¿Qué estás diciendo, mi nombre?
– Abaya.
-Simón.
– Abaya.
– ¡Simón!
– Imón.
– Eso. Y yo Amaya.
– Abaya.
– Amaya. A-mmmaya.
– Abaya.
– Ammmmmaya.
– Mamá.

Y me he tenido que callar.

Niño

Canción

Oigo a mi pequeño cantar sin parar: «Mmmmmano, aá u bualá, a sie.., aá…, a buayá». Entona perfectamente «saco una manita, la hago bailar, la cierro, la abro, la vuelvo a guardar» de los Cantajuegos esos. Seguro que todas las madres de niños pequeños saben de qué canción estoy hablando.

Niño

Y seguro que todas les tienen la misma manía…

Vintage

Hoy día los juguetes de los críos están llenos de colores llamativos, y hablan y parecen una discoteca. Por eso cuando mi niño sale a la calle con este triciclo, que fue de la hija de una amiga mía, va llamando la atención.

Niño

Es totalmente vintage y la gente lo mira con admiración y nostalgia. No puede desprender más glamour. Ahora, os digo una cosa: hay que saber llevarlo. Y El Cachorro sabe.

Saber estar

Aquí el nene lo mismo se monta en una furgo con ropa de trabajo…

Niño

… que se pone en plan elegantón…

Niño

… que se abriga.

Niño

Pero todo lo hace mimetizándose con el entorno pero, sobre todo, con quien le acompaña, como se puede observar.

Cifras y letras

“A pitá” es lo nuevo que dice el nene, que es que quiere pintar. Pero lo que noto que hace sobre todo es introducir variantes de palabras que domina. Hay un interesante juego en torno a “pato”. “Pato” puede ser el animal o el calzado, zapato. “Pata” la hembra del animal o patatas. Luego está la “pota”, pelota, y la “poto”, moto.

Vamos, que a éste le pasa al revés que a los esquimales o a los fineses, que tienen decenas de palabras para referirse a la nieve. El Cachorro con “pato” lo soluciona todo.

Niño

En cuanto a los números, ya sabe contar hasta diez. Sí, sí. Dice: “Uno, dooo, teee, nueve ¡y dié!” Ataja un poco, eso sí.

MUUAAAHAJAJAJA

No sé por qué le ha dado a El Cachorro por reírse de una forma extraña, inquietante. No sé si está imitando a alguien, si intenta encontrar su propio estilo o, como dice el Señor de las Bestias: «este niño está embrujado».

Niño

 

Kriptonita

Dicen de las madres que tenemos superpoderes. Que somos capaces de pedir cita para el pediatra a la vez que cocinamos un puré mientras atendemos al crío que llora, de hablar por teléfono para cotillear con una amiga mientras cambiamos un pañal, de supervisar la casa, comida, ropa, el rollo de papel higiénico, así como si el esmalte de uñas sigue en su sitio. Y creo que es cierto, que las madres tenemos superpoderes porque somos superheroínas.

Pero, claro, como todos los superhéroes, tenemos nuestro punto flaco… Cuando El Cachorro me grita «¡ma-má!, viene hacia mí y me casca un abrazo, me fundo. Literalmente. Es kriptonita pura.

Niño

¡Cuidado! ¡Ahí viene otra vez! ¡Al contraataque!