Colada con sorpresa

Pasa que hoy por hoy poner lavadoras se está convirtiendo en una especie de peli de intriga total. Porque en las dos últimas he encontrado, además de la ropa, algunos objetos inesperados. Unos cacitos de la leche de fórmula en la anterior y en la de hoy un bote de plástico.
El pequeño, que me ha salido muy limpito. Y convierte la colada en una auténtica aventura.

He aquí preparando la siguiente…

Aba

Ay, qué mono que me lo como. A fuerza de cantarle “Cucú, cantaba la ranaaaa, cucú, debajo del aguaaaa, cucú, pasó un caballeroooo, cucú, con capa y sombreroooo…”, él, con su idioma particular, la versiona:

“Cucú, tapapa patalaaaa, cucú, papapa abaaaaa, cucú, balala lo papoooo”. Lo único que se parece al original, aparte del cucú, es el “aba”, que es así como llama al agua desde hace tiempo. Y lo clava, lo dice exactamente donde va.

Sí, lo de “aba” lo tiene bien aprendido. No hace más que pedir agua. Y bebérsela. “Aba, aba, aba”… Así todo el santo día. Hoy el Señor de las Bestias, al decimosexto “aba” ya ha exclamado: “Qué pesado. Se conoce que de pequeño no bebió agua y ahora está bebiendo toda la que no bebió durante año y medio”.

Y en el fondo puede tener su parte de razón. Este niño no bebía agua. Claro que igual era porque tampoco se la ofrecía…

Desplante

Yo creo que a mi hijo todo se la pela. “Que me voy, ¿eh?, como no vengas me piro”, le digo. Y el otro va y me hace “adiós, adiós” con la manita.

Lo peor es que me voy y él se queda tan campante.

Snif.

Menos mal que está su padre para compensar. Y en medio de un viaje para el coche y…

Meaplayas a mucha honra

En su primera incursión en la playa de Ondarreta, mi niño se ha dirigido a la orilla y, como navarro de pro, ha llevado a cabo una espectacular meada.

(Para los profanos en la materia, los “guipuchis” nos llaman a los navarros “meaplayas”. Nosotros a ellos “robasetas”).

Y luego, quizá despistado por la fama de los pintxos donostiarras, se ha creído que todo el monte es orégano y se ha puesto a zampar arena como si no le diéramos de comer. Y se la tira por encima, y se revuelva en ella, y se la mete en el ojo… Con lo engorrosa que es, por favor. Este crío está hecho de otra pasta.

Un día en el campo

Pasar un día en Urbasa encierra muchas cosas. Lo primero, que tu hijo conozca y aprecie la sierra más fantástica del mundo.

Lo segundo, que tu hijo tenga contacto con la flora y la fauna navarras.

Lo tercero, que tu hijo aprenda a compartir con todos los seres vivos.

Y lo cuarto, que tengas frente a tu objetivo los mejores robados.

Felicidad.

Tonos de piel

Aunque parezca mentira, estos dos bracitos son primos. Vale que uno tenga un año menos que el otro y que nunca le haya dado el sol. Pero el moreno de mi hijo es espectacular.

Y le ha cogido gusto a eso de comparar morenos… Aquí, mano sobre mano de gigante de Pamplona. ¡Pues son del mismo tono!

¡Y el gigante es el africano! ¿Qué antepasados tendrá mi hijo?

Serie EL PEQUEÑO Y LAS ALTURAS

De la creadora de “Serie EL PEQUEÑO Y LA INMENSIDAD” (ver mes pasado), llega “Serie EL PEQUEÑO Y LAS ALTURAS… en San Fermín”.

Aquí, observando su ciudad desde la noria portátil más grande del mundo. O eso dicen.

Viendo la comparsa de Gigantes y Cabezudos desde un lugar privilegiado.

Las fiestas son más divertidas si el abuelo hace de harrijasotzaile contigo.

Y por fin:

No me extraña que los fritos de pimiento del Roch le llamen la atención… Jesúsmaríacómoestán. De hecho lo que más aprecia el Señor de las Bestias de Pamplona, es esto. Pues hete aquí un niño que ha salido a su padre.