Control dental

Lo mejor de tener un hijo tan sonriente es que puedes llevar un control exhaustivo de cómo le crecen los dientes.

Niño

Menos cuando lleva el chupete puesto. ¿Por qué cada vez se lo pone con más frecuencia? ¿No debería ser al revés?

Niño

(De nuevo, háganme el favor de echar un vistazo a los post de los días 2 y 11 de este mes. ¡Pinrel derecho al aire!)

Continúo. A mi niño el chupete le ha dado un poco igual siempre. Le sirve para dormir y poco más. Pero de un tiempo a esta parte la cosa está cambiando. Ahora va al carrito donde tengo el chupetero con el chupete enganchado, lo arranca y se lo mete en la boca.

El colmo de los colmillos hoy. Que ha hecho eso, luego ha encontrado el suyo de dormir y de esta guisa va, con chupete de repuesto.

niño

Principio de Arquímedes

¡Albricias! Por unos segundos (o quizá uno solo), el nene ha flotado sin que yo lo sujete. Y me consta que esos manguitos no le ayudan demasiado…

Niño

Lo que está clarinete es que este niño es un pez.

Niño

Cuanto más aguachinado, más feliz.

Niño

Y cuando ya ha conseguido que sus padres parezcan dos pasas de Corinto, entonces va y secuestra a un vecino.

Niño

Lo estoy haciendo muy bien, muy bien

Había quedado con una amiga, que a su vez trajo a la cafetería a otra amiga suya, psicóloga a la sazón. Los móviles de las tres estaban encima de la mesa. Resulta que el mío se pone a vibrar por la llegada de un mensaje. “¿No lo miras?”, me pregunta la psicóloga. “Sí, luego”, respondo. “Ah, como eres madre y normalmente las madres estáis a la que salta (o saltáis) cuando os suena el móvil por si le ha pasado algo a vuestro hijo…”

Y yo, sí, me puse a pensar en que menuda madre desnaturalizada que era. Porque yo lo último que pienso cuando oigo que recibo un mensaje es que a mi hijo le haya pasado algo. Igual es porque nunca le ha pasado nada sin estar conmigo (nada más allá de un raspazo o un chichón, que eso para mí es no pasar nada). No lo sé. Pero no me preocupo. Y así se lo hago saber a la psicóloga. Y ella exclama: “¡Me parece fenomenal! Es que así hay que ser. No angustiarnos porque sí…” Y entonces, teniendo el beneplácito de una profesional de lo humano, me sentí mucho mejor conmigo misma.

niño

Y le conté lo que a su vez me contó una amiga, al verme con mi hijo y mi actitud hacia él. Asimismo le dijo un psicólogo que para distinguir a una madre nerviosa que transmitirá un montón de inseguridades a su hijo de una madre confiada que todo lo contrario, no había más que quedarse observando un parque infantil. Está la madre que no deja a su hijo ni a sol ni a sombra, que advierte cada dos por tres del peligro de todo lo que está haciendo, que da un respingo y grita cada vez que se resbala y/o se tropieza, no digamos si se cae, que salta como un resorte y pesca al hijo al vuelo… y está la madre que se relaja, que charla con otras personas y deja que su hijo experimente, que está atenta a lo que hace su hijo, pero desde la distancia. “Ese niño”, le dijo el psicólogo a mi amiga, “tendrá fortaleza, confianza en sí mismo, seguridad”.

Pues me voy a poner una medalla, con la venia.

A juego con él

Nunca pensé que me iba a hacer tanta ilusión ir conjuntada con mi nene…

madre

A nosotros nos va eso de vestirnos igual.

O de desvestirnos.

madre

¿Qué arte, eh? A esto se le llama acoplarse bien. No se nos ve ná.

Ahora, el mejor retrato del nene y mío que nos ofrece la costa es este:

Vacaciones de escándalo

Estábamos tan tranquilos en el hotel hasta que han llegado varias familias con niños. Niños que gritan, que repiten las cosas en alto, que se bañan en la piscina a las once de la noche, que se bañan en la piscina a las ocho de la mañana. Y a mí me entran ganas de ahogar a los padres. Y ansias de venganza. De averiguar dónde viven, esperar unos años y soltarles a El Cachorro, a ver qué tal.

Niño

Le voy a someter a un duro entrenamiento para que acabe siendo un gritón y un maleducado.

Niño

Leches. De momento mis lecciones le dan sueño. Mi gozo en un pozo.

Gastar o no gastar

Soy una veleta con eso de gastar en ropa o artículos para el crío o no gastar. A ver, a veces veo un abrigo mono pero paso de largo porque, claro, para que le dure dos semanas, con lo que crecen ahora (o hasta ahora…), y le acabo poniendo uno menos mono pero más barato. Pero luego le voy a comprar una toalla para ir a la playa, y en vez de cogerle una normal, que le sirva muchos años, total, estamos hablando solo de una toalla, le pillo esta monada.

Niño

Porque pienso: “¿Cuántas veces en su vida va a poder utilizar una cosa así de cuca? ¡Ahora o nunca!”

Vaya criterio pajarero el mío.