El chacachá del tren

Pero… peroperopero… ¡este nene es un cuco de cuidado! Viajando en el tren se ha fijado en la rubia de al lado (que podía ser su madre) y ha estado tirando un juguete al suelo como si fuera un pañuelo de hilo bordado, con la displicencia de una damisela decimonónica,, para que la tipa se lo recogiera y al devolvérselo le hiciera todos los arrumacos del mundo. Se la ha metido en el bolsillo.

Si sabe ya estos trucos…

Niño en el tren

Y como lo de conquistar a una mujer tan fácilmente le ha aburrido enseguida, se ha puesto a escuchar música para matar el rato.

Niño

Pero todo el mundo sabe que escuchar música despierta el hambre. Así que ha habido que recurrir al Aspito.

Niño

Y más vale que haya siempre un ganchito a mano, un auricular o una rubia, porque lo siguiente viene a ser la destrucción

Niño

Aciertos y errores

Estoy trabajando en un programa de televisión sobre el post parto. Y resulta que me estoy enterando de cosas que ni me había figurado. Yo que me andaba pavoneando de lo bien que había hecho todo, y resulta que todo todo, lo que se dice todo, no. Y me pena. No hice crianza natural con mi bebé, así que me perdí verlo trepar encima de mí hasta localizar él solito mi pezón. “Dar el pecho no tiene que doler… ¡nada!”, y como no me informé sobre posturas para darle de mamar, me hizo unas grietas de escándalo y acabé abandonando, y me hubiera gustado sentir ese placer del que hablan. Al minuto uno le metí el chupete, incluso cuando él mismo lo escupía, ahí estaba yo, ñeque, ñeque, obligándole a mantenerlo en la boca, cuando en el primer mes es una interferencia a la lactancia y, el pobre, lo que necesitaba no era un chupete, era comer. Todo esto yo no lo sabía. Así que ahora, aunque actué desde el más profundo desconocimiento, ando penando por las esquinas.

Menos mal que mis amigas, en especial la tata del nene, y una marca de pañales que cada mes me envía vía mail consejos sobre cómo cuidar al bebé, me suben la moral. La marca de pañales justo indica cosas que yo ya hacía antes de leerlas.
Por ejemplo: Mi hijo apenas ha usado calzado y ha aprendido a andar más descalzo que con zapatos. Y acabo de leer en el mail que aprender a caminar descalzo es ideal. ¡Yuju! Y como eso, prácticamente todo lo que he hecho (también sin saberlo), que son muchas cosas.
Y la tata de El Cachorro… ¡uy, la tata! Es una enamorada de los niños e intenta rodearse de todos los bebés que puede. Y ha visto muchos. Y ha cuidado muchos. Y controla. ¡Y no para de decirme que cuando sea madre le encantará ser como yo! Que no soy histérica, que soy natural, que dejo que el nene se equivoque, se caiga, se maneje solo, que le cuido y le mimo pero que también soy firme, que… ¡Un dechado de virtudes! Vale, es mi amiga. Pero le importa El Cachorro muuuuucho más que yo, así que si lo estuviera haciendo mal no creáis que no me pediría explicaciones…

Niño

(Por favor, qué guapo. Si este niño no acaba siendo modelo…)

Total, que al final, habiendo acertado o habiéndome equivocado, no me cabe la menor duda de que soy la mejor madre para mi niño. Y no diré que sé que cada una es la mejor para el suyo porque no lo creo. Hay críos que tienen madres (y/o padres) que es para tirarlas por un barranco.

De casas preparadas o sin preparar

A ver, una amiga que vino a casa con su cría cuando mi nene era un recién nacido, observó mi decoración y sentenció que no tenía un hogar preparado para críos. Que a ver cuánto me duraba ese jarrón con corales que lucía encima de la mesa de la tele. Que mejor me fuera despidiendo de él.

Hoy, con un niño de año y casi cuatro meses, que no para de moverse por ahí, de andar, saltar y escalar encima de los muebles, he de decir que ese frágil adorno sigue en su sitio, sin mella alguna. ¿Es demasiado pronto para cantar victoria? ¿O la cosa consiste en adaptar al niño a la casa y no la casa al niño?

Comida

Ni que decir tiene que la hija de esa amiga fue directa hacia los corales, los cogió, los sacó, los esparció encima de mi mesa de cristal, jugó con ellos y tiene madre de milagro.

Chichonada

Mi hijo ha comenzado su primera colección: la de chichones en la frente. Menudo popurrí tiene.

Hasta tal punto que si coge algo ya temo que sea para estampárselo en la cabeza.

Niño

¡Chissssst! ¡Suelta (lo que sea que sea) eso!

Sonajero

Dale a un crío unas llaves y lo harás feliz. Y te hará feliz la de rato que no te dará la tabarra.

Niño

Por cierto que las que tiene en la mano son las de mi corazón. (¡Punto para Amaya en el partido de ñoñería que se celebra en estos momentos!)