Vaivén

A los siete meses ya se lograba poner de pie él solito. Lleva andando ni sé la de tiempo, y como dos meses que recorre metro y medio dando unos pasitos si un adulto lo agarra de salida y otro lo espera. Pero hoy, ¡¡¡hoy espontáneamente se ha puesto de pie desde el suelo y ha echado a andar hacia mí!!!

Mirad, aquí viniendo…

Niño corriendo

… Y aquí, yendo.

Niño corriendo

Así contado, el avance es muy sutil, sí. Soy consciente de que se trata de cambios con pequeños matices, que pasan desapercibidos para los no iniciados (los sin hijos), pero resultan claros y evidentes signos de que mi niño se está haciendo todo un mozo. ¡¡Nnnnnooooooooooooo, frenaaaaaaaaaaaaaaaaa!!

Miradas persuasivas

Pero… ¡será tuno! Este renacuajo está sacando a relucir todo su encanto para conseguir lo que quiere. En una terraza se ha ganado a cuatro señoras que merendaban bollos y les ha sacado un cruasán. (El cruasán me lo he acabado zampando yo y ya he tenido la precaución de ver en el papel que lo envolvía de dónde procedía, porque estaba de muerrrrrte). Claro, que con esta carita de (lindo) perrillo abandonado, cualquiera se le resiste.

Niño

Ya de vuelta a casa, en el metro, ha empezado a comprometer a la gente, en especial a tres chicas adolescentes (vaya, qué casualidad). Y en efecto, este señorito, ¡se las ha llevado de calle! Las ha tenido todo el viaje haciéndole monadas… y él haciéndoselas a ellas. Ha desplegado todo su repertorio de risitas y arrugamientos de nariz, movimientos de manos y balbuceos. Ellas han caído rendidas a sus pies y aún salían del vagón mirando hacia atrás, y se han quedado en el andén saludándole hasta que el metro ha echado a andar.

Nada, que estoy pensando en sacar rédito de esto. ¿De cuánto es la multa que te ponen por mendigar con un menor? Creo que me va a compensar.

Para lucir bien los gorros, nada como una buena cabeza

Vale. Se confirma. El nene, tal y como venía repitiendo su padre desde que nació, tiene una señora cabeza. A sus catorce meses de vida le acabo de comprar un gorro talla 1-2 años, y le queda como un guante.

Niño

(Aquí, supervisando él mismo la compra).

Y hablando de quedar como un guante… no hay ser humano en el mundo al que le queden mejor los gorros que a mi niño. Esto no es amor de madre, es un hecho objetivo. Mirad y cercioraos.

Niño abrigado

¡Y el gorro le viene un poco grande, porrrr cierrrrto!

Día de los enamorados

Mi hijo me inspira. Hoy he concursado para que premiaran mi frase de amor. Con esta dedicatoria hasta los huesos convertidos en polvo de San Valentín se han transformado en azúcar glace:

Nunca pensé que al hombre de mi vida lo iba a tener que parir. Te quiero, hijo mío, tanto.

No he ganado y no sé por qué, la verdad. Ni que el amor materno-filial no disparara el espíritu consumista del personal también, ¿no? Y además, hay Día de los Enamorados, Día de la Madre, del Padre… ¿pero el Día del Hijo? ¡El Día del Hijo no existe! ¿Cuándo entonces puedo declararle mi amor al mío sino hoy?

Niño

Por otra parte, perdonadme que apostille, pero no me negaréis que, con esta foto, aparte de enamorarme perdidamente de él, no puedo sino fardar de crío, ¿eh?

Sigo. Atención a qué formatos de corazones me han llegado hoy…

Billete amor

Madre

Ya estoy preparada para cuando mi hijo empiece a hacer manualidades… Soy una magnífica receptora de cosas con mucho, muuuucho valor.

¿De qué están fabricados los niños?

El nene ha provocado una epidemia. Nos ha contagiado su virus maligno al Señor de las Bestias, a la chica que lo cuida y a mí. Vómitos, diarrea, escalofríos, palizón… Casi nos destruye. Y él tan pichi. ¿De qué material está hecho?

Niño tranquilo

Porque, fijaos, ¡esta torsión de cuello no es normal! Tú haces esto durante dos minutos y te entra una contractura maja, si no una parálisis permanente. Este se dobla como la niña de “El Exorcista” y vuelve a su ser como si fuera gomaespuma. Tan campante. Ay, Señor, cómo nos estropeamos con la edad…

A destiempo

Siempre llego tarde con todo.

Cuando mi niño ya se ha hecho a la casa, a moverse, a manejarse, a pisarla y gatearla, lo cual ha conllevado que yo esté siempre ojo avizor y suspirando por un parque, llega el dichoso parque a casa, y mi nene dice que vale, que bien para cinco minutos, pero que luego qué es eso de que lo tenga en esa celda, que lo saque pero ya.

Cuando ya hace tiempo que se levanta solito y ha cogido el tranquillo de agarrar un dedo y llevar de paseo al adulto dueño del dedo, le cae un andador. Y dice que para andar nada como un buen dedo, y que le den al andador.

Cuando come de todo y le vale cualquier cubierto o recipiente que transporte comida, aunque (o sobre todo que) no sea infantil, cojo y le compro un masticador de fruta de esos con redecilla, y ha hecho ¡puaj! medio segundo después de metérselo en la boca. Adiós mordedor.

Nada, eso, que llego tarde. Que no sé por qué me empeño en ser una madre moderna cuando me va más ser una madre antigua.

Y a mi hijo, está claro: mariconadas las justas.

¡Pero he decidido adelantarme con algo! Voy a ser la primera que le plante, y antes de que lo haga nadie, una corbata. Como me llamo Amaya.

Niño vestido

Lorylory

Nueva secuencia de palabras de El Cachorro: Lorylorylory.

Nos estamos rompiendo la cabeza para averiguar qué quiere decir y realmente creo que lo hace adrede, que nos está mareando. ¿Lorylory? Me dirás…

Niño