Ganchitos

La situación que se ha dado hoy ha generado tres momentos: una pregunta, una obra de arte y una observación.

El Cachorro comiendo ganchitos:

A) SEÑOR DE LAS BESTIAS: “Cuando el nene grita “¡AAAAAÁ!” significa “por favor”, ¿no?”

Y, sí, así es. Le ve con gusanitos y cada vez que quiere otro grita “AAAAAÁ”, y su padre se lo da. Así que, en efecto, significa “por favor”. Padre e hijo se entienden de maravilla.

B) Visualizáis el fresco de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina, ¿verdad? Ese de Dios a punto de insuflar vida a Adán con la mano…

Niño con padre

C) SEÑOR DE LAS BESTIAS: “Jo, se mete los gusanitos en la boca a puñados. ¡Es como tú!”

El bebé crece

Ah, qué bonito a la par que ilusionante es que un bebé haga algo por primera vez. Acaba, por primera vez, de vomitar. ¡Y en el sofá! No tengo palabras.
Niño grande
(¿Adiós regurgitaciones, hola vómitos? Cada vez tengo más argumentos para afirmar que lo de hacerse mayor es un asco).

Cucú

Dentro de poco fabricarán relojes de pared con puertecita por la que salga una figurita de mi nene.
Cada día más cuco, el colega.

Cucu

Injusticia. Hartura. Cabreo.

Vamos a ver. ¿¡¿Cómo es posible que viviendo con la cámara de fotos colgando todo el santo día, venga la tata del nene, a la sazón mi amiga Virginia del Río, les haga una foto y salga esto?!?
Madre con hijo
No hay derecho. ¡¡Yo no tengo una foto tan bonita con mi crío!! Por favor, tan tierna, tan mona, tan simpática, los dos tan guapos… ¡es fabulosa!

Estoy hasta el moñejo de sacar fotos chulis al personal (el Señor de las Bestias se lleva la mejor parte -hay que decir que se me da bien la fotografía-) y yo tener que hacerme autofotos sin parar. Y de que las pocas veces que me fotografían, salga mal. ¡Harrrrrtita!

Y… estoy rumiando… A Vir y a mí nos han confundido en la tele siempre.

Amigas

(Vir y yo en septiembre de 2007)

Ya antes de que yo entrara a trabajar en “Aquí hay tomate”, me decían que me habían visto haciendo tal o cual entrevista en el programa (ella trabajó ahí los cinco años que duró. Yo uno, casi al final). Ni os cuento cuando empecé en el programa… Los propios famosos/frikis/advenedizos la llamaban a ella Amaya y a mí Virginia.

Nosotras consideramos que no nos parecemos tanto. ¿Solo porque somos morenas y tenemos el pelo largo?

Amigas 2010

(Vir y yo en septiembre de 2010)

Claro que ahora… Ahora ha llegado el momento de explotar el supuesto parecido. Pienso decir, afirmar, corroborar, confirmar, asegurar y proclamar que quienes salimos en la foto tan monísima, la causante de mi indignación, somos mi hijo y yo. Hale.

Máquina del tiempo

Total, que hoy me ha dado por ver algunos de mis estados de FB. Y genial toparme con lo siguiente:

Amaya Rey

29 de marzo de 2011
Bostezo tantísimo que temo que me vea Gallardón y me meta la tuneladora.

  • Santi Joder qué mal suena eso, Amaya.
  • Alex Ja, ja, ja, ja…
  • Pati Igual estás embarazada…

… ¡¡PUES SÍ, ESTABA EMBARAZADA Y NO LO SABÍA!!

Qué ojo tuvo mi amiga Pati. Debía de llevar, según mis cálculos, que es ni más ni menos que desde que me gusta pensar que fue concebido el nene, en el cumple del Señor de las Bestias, 12 de marzo, 17 días preñada. Qué divertido es echar la vista atrás de vez en cuando. Y qué satisfacción volver al presente para encontrarte con esta carita.

Niño

ATENCIÓN, SPOILER: A alguno no se le habrá pasado desapercibida la fecha… En efecto, este blog va con un año de retraso. Hoy mi hijo tiene ya un año y casi diez meses, o como decimos las madres, 21 meses y medio. Y… ¡¡cuánto cambian!! Lo veréis. Lo contaré. Al tiempo…

Buen menú, señor

La hora de la comida tiene su aquel. Y eso que este señorito come bien y los episodios no suelen ser dantescos. Pero a veces se las traen.

Por ejemplo, lo siento en la trona y, antes de servir la comida, se pone a aporrear la mesa, en plan «¡me-so-ne-ra!» Si, adolescente, le da por montar un grupo de música, la percusión es lo suyo, sin duda. Y exigir. Eso también es lo suyo.

Cuando aparece el puré, a él, casualmente, le entran unas ganas de hacer pedorretas que no puede con ellas. Normal. ¿Para qué se va a comer el puré pudiendo hacer «prrrrrrrrrffffff» con la boca llena y ponerme perdida?

Hoy se ha guarreado tanto que la única alternativa posible al terminar ha sido el baño.
Niño con albornoz
¿Qué nos deparará el día de mañana?