¡Aaaaassúcaaar!

A ver si adivináis qué helado es del Señor de las Bestias y cuál es el mío…

Comida

En efecto. Eso fue ayer. Hoy: pastas de mantequilla para desayunar. Pasta al ajo y aceite con una bolsa de queso encima para comer. Helado Häggen Dazs de dulce de leche de postre. Helado de yogur de dulce de leche con tropezones de galleta, de trozos de Twist y de nubes para merendar. Patata asada con nata y queso derretido y solomillo para cenar. Maices gigantes para calmar el ataque de gula. Oblea rellena de cajeta para rematar. Dos kilos más para que os calléis.

Papá mediático

Total, que hoy el Señor de las Bestias salía en la tele. Así que El Cachorro y yo nos hemos preparado para la ocasión (ojo al detalle de su camiseta).

Niño mirando la televisión

No sé si el nene se ha emocionado simplemente por ver imágenes en movimiento en la tele… o porque realmente ha reconocido a su papá.

 

Permitirse un hijo

Con este paro agudo que sufro en mis carnes, estoy por poner la manutención del Cachorro en crowdfunding. “Ten otro”, dicen, ¡ja!

No es ya lo que gasta un bebé, que gasta pero igual tienes la suerte de que te regalan la mayoría de las cosas. Es cuando va creciendo. La ropa, la guardería, la… Todavía no he llegado y ya estoy temblando.

 

La ardua tarea de educar

En estos momentos los objetivos de máxima prioridad de mi hijo son: 1. Echar mano a la planta más bonita y destrozarla. 2. Coger el marco de fotos y desmontarlo y chuparlo y estamparlo contra el suelo.

Por tanto, mis cometidos ahora mismo son: 1. Intentar que la planta viva. 2. Interceptar al crío antes de que suceda cualquier catástrofe.

Llevamos la última media hora de esta guisa:

Nene gatea hasta el portarretratos, lo coge, yo salto de la silla, se lo quito, le grito “¡no!”, él lloriquea, lo dejo lo suficientemente alejado y me vuelvo a sentar. El nene gatea de nuevo hasta el portarretratos. Cuando lo va a coger, yo salto de la silla, le digo “¿qué te he dicho, qué te he dicho?”, lo cojo, se queja, lo vuelvo a colocar lejos y me vuelvo a sentar. Cuando levanto la vista del ordenador me lo encuentro estirando el brazo para coger el portarretratos, grito “¡pero bueno!”, voy hacia él, lo intercepto, le pregunto qué parte del “no” no entiende y lo vuelvo a dejar. Oigo “raaasss” y cuando levanto la vista veo que ha ido hacia la planta que es coto privado y le ha arrancado otro trozo. Me levanto, le grito “¡no!”, le hago tas tas en el culo, y lo alejo enfadada. Él llora y en cuanto salgo de su campo de visión, se calla. De nuevo lo veo dirigirse con determinación hacia el portarretratos. Digo en alto: “no será cierto”, el nene me mira y sonríe y vuelve a estirar el brazo para cogerlo. Un “¡no!” y un lloriqueo después, decido colocarlo en la hamaquita y venir a desahogarme al blog.

Esto del “no” los perros lo pillan a la primera, vamos, no me fastidies.

Niño jugando

(Instante en el que El Cachorro, por quinta vez, alarga la mano para coger el portarretratos prohibido).

Espíritu rebelde

A mi hijo le encanta rasgar, romper, destrozar, desmenuzar, tirar, golpear, vapulear. ¿A santo de qué? ¿Es Atila reencarnado?

Ah, ¿que lo hacen todos los bebés? ¿Y por qué les da por ahí y no por justo lo contrario? ¿Quién los diseñó así, QUE ME VA A OÍR?

Don Erre que erre

¿A ver si es que cuando le digo “no” él entiende “sí, sigue así”? Gamberro.

Y si encima las Ray-Ban le quedan así de bien y tiene esa pinta de chuleta desde ya…

Niño con gafas de sol

Y si además trasnochar es lo suyo…

Niño con su madre

En fin, no me lo quiero ni imaginar. Menos mal que tiene una madre que es mucha madre.